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viernes, 27 de agosto de 2010

Assange y el Pentágono: ¿Por qué eligió Suecia el fundador de WikiLeaks?‏

Por Jorge Capelán

Me llamó la atención cuando me enteré que el fundador de WikiLeaks Julian Assange había elegido el reino de Suecia como puerto seguro ante la cacería declarad contra él a raíz de la reciente filtración de miles de documentos sobre la guerra de Afanistán hecha por WikiLeaks.

No debería sorprender a nadie que, ni bien al llegar al reino, le inventasen una denuncia por acoso sexual y violación para dañar siempre su imagen y ponerlo fuero de juego por un buen tiempo.

Habiendo vivido en Suecia por más de 20 años durante muchos de los cuales he participado activamente como comunicador social y activista en varios movimientos de la izquierda amplia puedo decir, con cierto conocimiento de causa, que Suecia no es un país seguro para alguien que esté huyendo de las garras del Pentágono.

Tras la ya seriamente deteriorada imagen del país escandinavo como último reducto "socialista" es imposible ocultar la larga historia de penetración estadounidense y de colaboracionismo de la estructura de poder sueca con los intereses atlantistas.

Durante toda la guerra fría, los EE.UU siempre pudieron contar con un aliado de fiar para las cosas importantes en este país con fama de no-alineado e independiente.

Palme fue asesinado por los EE.UU con la probable participación del Mossad y de los servicios sudafricanos. 25 años más tarde, no se ha encontrado al asesino y el caso está a punto de cerrarse. Nadie con una voz que cuente a nivel del aparato mediático sueco se atreve a preguntar lo obvio acerca de este hecho. ¿Por qué? Sencillamente, porque es una receta segura para crearse problemas de todo tipo y desaparecer del debate público.

A mediados de la década de los 80's, el asesor de la patronal sueca Patrik Engellau escribía en un famoso memorándum: "Necesitamos una nueva interpretación de la realidad que haga que las cosas encajen en su lugar, porque el fundamento más sutil del poder es el control de los conceptos y de la percepción de dicha realidad. La dominación ideológica es más segura que la ejercida con la ayuda de los tanques de guerra y las bayonetas. Aquel que obtenga la superioridad sobre la manera de interpretar de la realidad, tendrá el poder".

Lo que en América Latina y en muchos otros lugares del tercer mundo se logró por medio de regímenes dictatoriales sangrientos, en Suecia se logró por medio de la indoctrinación y la propaganda. Me refiero al desmontaje de los espacios de poder e importantes avances logrados por la clase trabajadora para imponer un modelo de poliarquía neoliberal en el que el respeto a los techos presupuestarios y las ganancias de la banca y el gran capital se ubican por encima y fuera del alcance de los partidos políticos - y por ende, de los ciudadanos.

La Suecia de hoy en día, sin ser miembro oficial de la OTAN, es un agente fiel para lo que Washington mande: ¿Lugar de aterrizaje para vuelos secretos de la CIA? Var så god (aquí tiene). ¿Ayuda para detenciones secretas de personas? Var så god. ¿Participación en campañas internacionales de desprestigio contra gobiernos y organizaciones? Var så god. ¿Maniobras militares conjuntas? Var så god. Lo que usted mande, patrón.

El ministro de relaciones exteriores conservador Carl Bildt: Un hombre de Bilderberg, de la Corporación RAND, del CFR, etcétera. La asesinada ministra socialdemócrata de la cartera, Anna Lindh, también era una mujer de Bilderberg. El supuesto heredero de Palme en política exterior Pierre Schori: un hombre del Club de Madrid y de la Fundación Soros. En todo el espectro político que va de la derecha a la socialdemocracia hay gente de peso que le trabaja a los EE.UU. Suecia es miembro de la Red Gladio desde los 50s.

No se trata de información clasificada, son datos que deberían formar parte de la caja básica de herramientas de todo aquel metido en el negocio de hacer pública información sensible a los intereses de la Casa Blanca y que albergue planes de ir a Suecia.

Escucho en las entrevistas de Assange a los medios sobre las extremadas medidas de seguridad de su organización WikiLeaks en el contacto con las fuentes, y del gran cuidado que ponen en hacer uso de todos los medios técnicos posibles para protejer la información, chequear su veracidad, etcétera. Pero se tragan el cuento del estado de derecho sueco. ¿No es raro eso?

Si el objetivo del fundador de WikiLeaks era permanecer a la vista de todo el mundo para así dar la batalla desde dentro del sistema, ¿por qué entonces escogió como organización anfitriona a ese antro de loquitos que es el Partido Pirata de Suecia (Piratpartiet)?

Lo digo con conocimiento de causa de alguien que a lo largo de los años ha llegado a conocer bastante bien el espectro amplio de las organizaciones de izquierda, sindicales, feministas, ambientalistas, de solidaridad, etcétera, del país escandinavo. El Piratpartiet es lo que se dice una "olla de grillos".

Un partido que sola y estrictamente se involucra en los temas de la integridad personal y la libertad de la información. Un partido al que le da igual cuál de los bloques quede en el gobierno siempre y cuándo saque la mejor tajada para su política estrecha. Un partido que no tiene una política económica, ni ninguna otra política, que no sea la integridad personal y el acceso a la información. Un partido al que le da igual trabajar con neofascistas como el Partido Suecodemócrata, o con cualquier otro partido, siempre y cuando logre hacer avanzar su agenda particular.

En el Piratpartiet hay una mezcla de todo, desde anarquistas jóvenes hasta procapitalistas y hackers, gente que sabe mucho de computadoras pero poco de la sociedad, y lo poco que han aprendido lo ha sido a través de surfear la internet.

También hay gente en el Piratpartiet con relaciones con el tanque de ideas de la patronal sueca Timbro asociada desde el inicio de ese partido a través de su tanque de ideas subsidiario El Nuevo Bienestar (Den Nya Välfärden, DNV). Informes y libros del autor de DNV Pär Ström son muy populares entre las estructuras del partido.

Muy probablemente, el Piratpartiet fue pensado para constituir una manera de desmovilizar a sectores que podrían votar a la izquierda como los jóvenes.

Timbro es el tanque de ideas que funciona como meta-partido para garantizar la hegemonía de los intereses del gran capital en la sociedad sueca, un tanque de ideas que a su vez coordina decenas de otros tanques de ideas de las orientaciones más variadas, desde la ultraderecha más reaccionaria hasta los grupos más ultraliberales.

- Lo genial de Timbro es que se señalaba la tarea a largo plazo separándola de la política partidaria ... En el futuro, la política va a estar relativamente orientada hacia el centro, independientemente de que el ministro de estado sea (el conservador) Reinfelt o (la socialdemócrata) Sahlin. Entonces, lo interesante es dónde se encuentra el centro. Y eso lo deciden otros actores que los partidos políticos.

Esto lo explicaba la gerente general de Timbro Maria Rankka a la revista Fokus en el número de noviembre de 2007. En ese mismo artículo, el fundador de la subsidiaria DNV Patrik Engellau (el mismo del memorándum de los años 80s), decía:

- Ahora ha empezado a ser tal y como veníamos insistiendo todos estos años, sólo que ahora ya ni nos reconocemos a nosotros mismos.

O sea que Assange, huyendo del Pentágono, fué a parar a un grupo controlado por "los tanques de guerra y las bayonetas" ideológicas del gran capital sueco - mejor se hubiese ido derechito a Arlington County, Virginia.

A pesar de la indignación internacional, nadie en Suecia va a levantar un dedo por el fundador de WikiLeaks. Fué una trampa genial servida en bandeja de plata por la decisión de confiar en un grupo político como el Piratpartiet. Las acusaciones contra Assange apuntan directamente al corazón de la progresía que lo podría haber defendido. ¿Qué progresista sueco tolerado por los grandes medios se atrevería a defender públicamente a un hombre acusado de violación y/o acoso sexual?

La fiscalía designa como abogado acusador a Claes Borgström, un socialdemócrata que además fue ombudsman para la igualdad de género y que, escudado tras la autoridad que le confiere su fama de feminista "radical", declara a los medios que es absurdo decir que el Pentágono podría estar detrás de todo esto.

Assange (el Piratpartiet) contrata a Leif Silbersky, un judío famoso por defender a los malos, entre ellos un jóven musulmán que asesinó a una viejita y varios violadores, asesinos en serie, etcétera.

En la Suecia real los jueces tienden a favorecer a los violadores y a cuestionar la credibilidad de las víctimas. Pero este no es un juicio normal, de modo que a la progresía "de género" el sistema le va a dar una cucharada de su propia medicina para taparle la boca por un buen tiempo.

En un país en el que Reporteros Sin Fronteras, que la semana pasada criticó a WikiLeaks por "irresponsabilidad" al publicar la información clasificada, es vista como una organización progresista, ya se sabe cuáles son los límites de lo tolerable.

Conclusión:

Assange y WikiLeaks podrán saber mucho sobre la Internet y sobre métodos de encriptación de la información. Pero en lo que respecta al para qué de esa información, o los intereses que ella afecta, parecen no saber mucho. Puede que actúen de buena fe o puede que actúen de mala fe. O ambas cosas.

En todo caso, sus filtraciones deben ser tomadas por lo que son, ni más ni menos.

Lo importante en estos momentos no es discutir lo que ya sabemos: Que los EE.UU cometen crímenes horrendos en Afganistán y en Irak, que el caos y el descontrol son totales, que sus tropas están desmoralizadas, etcétera. Lo que deberíamos estar discutiendo y denunciando es la siguiente movida del imperio en su marcha hacia las profundidades de Eurasia: Irán.

viernes, 7 de mayo de 2010

Uruguay: ELECCIONES DEPARTAMENTALES Andres Capelan

“HARTO YA DE ESTAR HARTO, YA ME CANSÉ”

MONTEVIDEO/URUGUAY/07.05.10/COMCOSUR AL DÍA – El domingo hay elecciones departamentales y por segunda vez en mi vida votaré en blanco. La primera vez fue en ocasión de las elecciones internas de 1982, cuando algún partido que hoy se llena la boca mentando su frenteamplismo ultraísta y fundacional convocaba a votar por “los sectores progresistas” de los partidos tradicionales, casi todos, los mismos sectores que cuatro años después votarían la Ley de Impunidad. Creo que esa fue la última vez que coincidí con Líber Seregni, quien desde la cárcel convocaba a los frenteamplistas a marcar su voto, para dos años más tarde tirar casi todo por la borda al apadrinar el Pacto del Club Naval.

Y voy a votar en blanco por los mismos motivos que tuve entonces: para marcar mi discrepancia. No puedo votar a otro candidato que no sea Ana Olivera (“Anita”, compañera del liceo Miranda y del Fer 68), porque cualquiera de ellos es merecedor de mi desprecio político (suena feo, lo siento). Pero tampoco la puedo votar a ella, porque significa un “más de lo mismo” gigantesco, y ya no quiero más de lo mismo. Y tampoco puedo votar juntas y alcaldías porque esa reforma capricho de Tabaré Vázquez, no sólo se hizo entre gallos y medianoche, sino que se hizo mal, al punto que necesitó tres leyes más para ir enmendando sus errores a medida que eran descubiertos, y por si fuera poco, todavía hay más cosas por definir (si, es un cachivache).

Estoy harto de esta manera de hacer las cosas, estoy hastiado de las cocinas y las decisiones cupulares mientras se finge buscar la participación popular, estoy aburrido de las privatizaciones disfrazadas de tercerizaciones, de la política de hechos consumados, de la aplicación de planes diseñados en el extranjero presentados como propios. Me cansé. Me pudrí. Me colmé. Ya está. Si quieren seguir en la misma, no cuenten conmigo. Yo no quiero ser más cómplice de ustedes, y ustedes no precisan mi voto para volver a ganar. Así que ustedes por ahí y yo por acá, y todos felices. Como canta Serrat en “Vagabundear”, la canción a la que pertenece la estrofa que da título a esta nota: “soy palomo torcaz, dejadme en paz”. Buena suerte.

sábado, 1 de mayo de 2010

EL POLÉMICO DISCURSO DE EVO MORALES - NADIE ESTÁ LIBRE DE DECIR BOLUDECES

NADIE ESTÁ LIBRE DE DECIR BOLUDECES

Andrés Capelán

MONTEVIDEO/URUGUAY/30.04.10/COMCOSUR AL DÍA - Yo lo leí, lo escuché y lo ví. Evi Morales dijo lo que dijo, aunque no haya querido decir lo que dijo. Y la gente que estaba ahí se rió cuando dijo loque dice no dijo. Pero además de decir lo que no dijo, Evo Morales dijo otras cosas que son tan o más trasnochadas que las que no dijo, como por ejemplo culpar solamente al capitalismo por la declabe ecológica.

Porque no sólo varias civilizaciones pre capitalistas (incluso americanas) desaparecieron debido a su mal manejo ambiental, sino que también los países otrora autodenominados “socialistas” contaminaron y destruyeron el ambiente tanto o más que los capitalistas. Pero además, también los regímenes hoy autodenominados “progresistas” (como el suyo) hacen lo mismo cuando continúan explotando los combustibles fósiles y desarrollando las industrias.

Lamentablemente, ni Evo Morales ni ningún otro gobernante de ningún país del mundo puede tirar ni la primera ni la última piedra en este asunto, pues todos ellos son arte y parte de la catástrofe ambiental. Insisto otra vez con lo mismo: por favor, no me sigan tomando el pelo (en este caso, le diría a Morales que me tenga piedad, que ya se me está cayendo porque soy descendiente de europeos).

Y no me venga nadie a hablar de racismo, que las boludeces no tienen patria ni credo, y hasta el más presidente puede hablarlas, como lo hizo sistemáticamente Tabaré Vázaue durante años, y como lo ha hecho Evo Morales la semana pasada. ¿Esas boludeces que dijo invalidan su gestión o su proyecto político? Evidentemente no. ¿Debemos hacer la vista gorda sobre el asunto porque Evo es de los “nuestros”? Menos que menos. Si lo estimamos, si simpatizamos con su proyecto político, nuestro deber es llamarle la atención y no minimizar las cosas. Porque Morales dijo un montón de boludeces y metió la pata hasta el cuadril, mal que nos pese.

MONTEVIDEO/URUGUAY/30.04.10/COMCOSUR AL DÍA

viernes, 5 de febrero de 2010

Uruguay: BASTA YA DE ASCENDER A REPRESORES

MONTEVIDEO/URUGUAY/05.02.10/COMCOSUR AL DÍA – El gobierno del presidente Tabaré Vázquez se ha caracterizado por no dar demasiada importancia a los antecedentes como represores de los militares y policías que asciende de grado. Así ha sucedido por ejemplo con Miguel Dalmao (nota 4) y así está sucediendo ahora con Alex Lebel. En este caso, el ascenso del represor se ha detenido en el Parlamento, pero no por lo que hizo durante la dictadura (nota 3), sino por lo que hizo durante la democracia (nota 2).

Para el gobierno de Vázquez, todos los militares (hablo de los oficiales) que continuaron su carrera durante la dictadura como si tal cosa, son inocentes hasta tanto se demuestre su culpabilidad… como si haber participado de una dictadura no fuera un delito. Como si todos y cada uno de los oficiales que se enriquecieron cobrando sus sueldos dobles debido al Estado de Guerra Interno, que los dictadores prolongaron –sin necesidad– para eso durante once años no hubieran sido cómplices de las violaciones a los derechos humanos que –en el mejor de los casos– cometían sus conmilitones. A los milicos de aquella época, o les ha venido amnesia, o nos quieren hacer creer que eran tan nabos que no se dieron cuenta de que a su alrededor se robaba, se torturaba, se violaba, se mataba y se desaparecía personas, hombres, mujeres y niños.

Pero lo más jodido es que Vázquez ha insistido con los ascensos de tipos que han sido denunciados con nombre y apellido como represores, como son los casos de Dalmao y de Lebel, y se ha salido con la suya. Habrá de verse si ahora el Parlamento se pone los pantalones y le dice que no al ascenso de Lebel, pero no por lo que hizo en democracia, sino por lo que hizo en dictadura. Yo sé que este boletín lo reciben varios legisladores oficialistas, pero también sé que hacen como que no existe; por eso me tomo el atrevimiento de pedir a nuestros lectores que reenvíen este boletín a los legisladores que conozcan, para evitar que otro represor más se salga con la suya. Gracias.
___________________
2) CASO LEBEL

MARINO RECLAMA ASCENSO, EJECUTIVO PIDE REPARARLO, EL PARLAMENTO LO TRABA
Daniel Isgleas (El País)

Una lucha para que se restituya el honor a un marino desnuda una dura interna en la Armada. Los Poderes Judicial y Ejecutivo piden la reparación pero el Parlamento tiene dudas jurídicas al respecto.

"Yo no quiero el dinero; lo que quiero es recuperar mi honor", dijo el capitán de navío retirado Alex Lebel a El País. Luego de casi diez años de batallar legalmente contra sanciones disciplinarias que postergaron su carrera hasta el punto que decidió pasar a retiro para continuar litigando contra la Armada, Lebel, de 60 años y de filiación nacionalista, se encuentra ahora en una situación de incertidumbre porque su reparación profesional propuesta por el Poder Ejecutivo se trabó en el Parlamento.

Lebel fue sancionado a rigor en julio del año 2000 y juzgado por un tribunal de honor de la fuerza por motivos disciplinarios, y acusado públicamente de responsabilidad en el hundimiento del barreminas Valiente. No conforme, reclamó ante la Armada y el Ministerio de Defensa Nacional sin éxito. Entonces, se presentó ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) patrocinado por el ex ministro de Defensa Daniel Hugo Martins. En 2003 solicitó pase a retiro dejando constancia escrita que lo hacía para poder seguir litigando y no cometer un delito militar al contradecir actos de sus superiores. En 2006, el TCA falló a su favor y en diciembre de 2009 el Poder Ejecutivo decidió cumplir esa sentencia. En una carta que Martins envió a legisladores blancos dijo que en las sanciones se advirtió un "ánimo persecutorio" y "motivaciones espurias" contra su defendido.

A fin de 2009, el ministro de Defensa Gonzalo Fernández informó a Lebel que su situación se repararía y que el Poder Ejecutivo, con la firma del Presidente Tabaré Vázquez, solicitaría al Parlamento su ascenso a contralmirante, grado que hubiera alcanzado por antigüedad y calificaciones si hubiera seguido en actividad.

Ahora, en un claro cuestionamiento al manejo de la jerarquía naval, Lebel recordó a El País que no tuvo responsabilidad en la muerte de los marinos del Valiente, y desnudó problemas operativos. "Por incapacidad de la Armada esos tripulantes murieron de frío. Yo estaba incomunicado y, al haber sido relevado del cargo una semana antes, no tenía más nada que ver. En la base de La Paloma no había nadie, solo un reservista que no sabía nada de buques ni de respuestas, y las lanchas de rescate no tenían tripulación. Falló todo el sistema", recordó. "Ni el jefe de la base de La Paloma ni el comandante del buque fueron afectados en su carrera. Yo sí", dijo.

Cuando Fernández lo llamó en diciembre pasado, Lebel le dijo que él no quería el dinero -unos US$ 92.000- sino que la reparación que deseaba era "por mi honor". Le sugirió al ministro que ese dinero se utilizara para comprar computadoras para la Escuela Naval. La actitud de Lebel es resistida en la Armada. En 2009, varios ex comandantes en jefe y tres almirantes actuales objetaron ante el ministro Fernández la reparación del marino.

Afirman que el planteo es ilegal

El pedido del Poder Ejecutivo no prosperó y el Parlamento solicitó la ampliación de antecedentes sobre el caso. A nivel legislativo no hay muchas posibilidades de aprobar la reparación, al menos en lo inmediato, dado que se considera que es "ilegal" y que ha sido "mal planteado". Eso piensan los integrantes de la bancada oficialista Margarita Percovich y Mariano Arana, que analizaron el caso en una sub comisión. La senadora de la Vertiente Artiguista (VA) comentó ante colegas, al estudiar el caso, que "no es aceptable" la forma como fue enviado el tema al Parlamento y que ello le causa "dudas jurídicas". Integrantes de la Comisión Permanente adelantaron a El País que el planteo del Ejecutivo "es contrario a la ley orgánica de las Fuerzas Armadas" y que para ascender a un militar ya retirado con recomposición de carrera, como se propuso, debe haber una ley especial.

AYUDAMEMORIA I

EL OSCURO PASADO DEL CAPITÁN ALEX LEBEL
Andrés Capelán
Comcosur al día - Especial - AÑO 6 - Nº 947 - 18 de Octubre de 2004

Al senador socialista José Korzeniak (especialista en cuestiones de Defensa) se le ve desde hace un tiempo acompañado del capitán de navío retirado Alex Lebel. En principio, la circunstancia llama la atención porque al menos hasta el mes de mayo del 2003, Lebel era consignado como militante del Partido Nacional (fungió como edecán de los ministros de Defensa Nacional del presidente Luis Lacalle: Mariano Brito y Daniel Hugo Martins), siendo esa una de las razones por las que -según él- se vio truncada su carrera (1). Pero lo grave de este asunto, es que a nadie parezca importarle que la "nueva adquisición" del Partido Socialista, entre 1973 y 1976 haya sido uno de los oficiales torturadores del tenebroso cuartel de los Fusileros Navales.

EL DUEÑO DEL SILENCIO

Días pasados, aprovechando la visita de Korzeniak y Lebel a la ciudad de Colonia, el marino fue entrevistado por el periodista Freddy González, del programa "Sosteniendo la Pared" de Radio Real. A lo largo de todo el reportaje, Alex Werner Lebel Batista se esfuerza en demostrar dos cosas y deja en evidencia una tercera. La primera, que durante la dictadura fue relegado por sus convicciones democráticas, la segunda, que es un tipo muy inteligente. Falla en ambos intentos. Lo que deja en evidencia, es un tercer asunto: que hay muchas preguntas que no quiere contestar. Al preguntársele por su biografía, la sintetiza diciendo: "Entré a la Armada el día que nací, porque nací en el Hospital Militar, o sea que hace 54 años que ingresé a las fuerzas armadas; pero formalmente ingresé en el año 66 a la escuela naval y egresé como oficial en el año 71." Entre diciembre de 1973 y julio de 1976, Alex Lebel y su hermano Federico desarrollaron funciones en el cuerpo de Fusileros Navales (FUSNA). Ubicado entre la calle Juan Lindolfo Cuestas y la bahía de Montevideo, el FUSNA fue el más "discreto" de los centros de tortura de la dictadura. Allí, tanto los presos como sus carceleros, tanto los torturados como sus torturadores usaban capucha. Cuando se inició esa historia, algunos marinos pidieron la baja o desertaron, otros fueron destituídos y encarcelados. No fue el caso de los hermanos Lebel (2).

El ex ministro de Defensa Daniel Hugo Martins anota a favor de Alex Lebel que "en 1976 denunció la responsabilidad de la Armada en la desaparición de la maestra Elena Quinteros" (3), aunque no explica ante quienes realizó esa denuncia. Cuando fue citado por el juez Alejandro Recarey para declarar en la causa que investiga esa desaparición y asesinato, Lebel se negó a abrir la boca por entender que "la Ley 14.157 del 2 de febrero de 1974, en su artículo 6 inciso G, me impedía aportar datos de los hechos que se investigaban, atento a mi condición de Oficial Superior en condición de retiro," y que "era competencia de la Justicia Militar la tipificación de los delitos, de carácter militar, en los que incurriría si aportaba información sobre hechos clasificados como Secreto Militar." (4) Según lo dice él mismo en esa declaración, Alex Lebel informó de la responsabilidad de la Armada en la desaparición de la maestra Elena Quinteros... a la Armada. (5)

UNA HISTORIA QUE TODOS CONOCEN

El colega Freddy González comienza el reportaje preguntándole "cómo vivió la dictadura desde su puesto de militar," pero Lebel contesta limitándose a relatar el enfrentamiento del 9 de febrero de 1973, entre la marina "bordaberrista" y la policía, el ejército y la fuerza aérea "militaristas" (es de recordar que en el momento de esos acontecimientos Alex Lebel estaba cursando estudios de Infantería de Marina en los Estados Unidos); cerrando su respuesta con un "bueno, despues la historia todos la conocen." Cuando el periodista le pregunta cómo hizo un militar demócrata para sobrevivir a la dictadura dentro de las Fuerzas Armadas, Lebel salda el asunto diciendo que fue todo "un proceso sumamente complejo" y que -curiosamente- no se considera "ni más ni menos demócrata que sus camaradas." De todas maneras, el marino afirma que a consecuencia de su aficción democrática fue relegado en su carrera y por ello nunca ocupó ningún cargo de confianza ("Mi hermano, a quien yo le llevo dos años, hoy es el número uno de los capitanes de navío de la armada en antigüedad, o sea que más o menos (yo) podría andar en esa altura)." Ello no obstó -empero- para que integrara los servicios de inteligencia (antes y durante la dictadura), para que se le enviara a tomar cursos especiales en Estados Unidos y en la Universidad de Defensa de Pekín, para que fuera nombrado Comandante de la Fuerza de Mar, Capitán del buque escuela, agregado naval en Buenos Aires, etcétera.

Lebel asegura que toda su actividad fue signada por la intención de hacer las cosas "lo más profesionalmente posible," aunque no explica cuales eran los límites de esa "profesionalidad." Con una frescura insólita, explica que ejerció su cargo "dentro de los parámetros más próximos a mis convicciones democrático republicanas lo que podía ser dentro de ese período de dictadura. Alguno podrá preguntar: '¿Bueno, pero acompañó la dictadura?' Sí, formalmente seguí siendo un oficial militar, tanto como los médicos, los jueces y los arquitectos, (y acá no estoy repartiendo, no estoy socializando la culpa) que seguimos nuestra carrera." Sí, Lebel hace lo que dice que no hace: mezcla y entrevera todo. Pone a un mismo nivel ético a los médicos que siguieron atendiendo a los enfermos y a los arquitectos que siguieron diseñando edificios durante la dictadura; con los jueces que aceptaron formar parte de ella y los militares que -como él- fueron la dictadura.

Al preguntársele si él "puede hacerse algún tipo de autocrítica que el resto del cuerpo no se hace," Lebel elude la respuesta volviendo a minimizar su papel: "Yo no puedo hablar por los demás, puedo decir lo que yo hubiera hecho si hubiera tenido las potestades para hacerlo, hay que recordar que mi jerarquía tampoco me permitia hacer más alla de un simple pronunciamiento en función del poder que yo pudiera tener en cuanto a tropa a mi mando." Pero Lebel no se está refiriendo a las torturas que efectivamente cometió la "tropa a su mando," ni a los latrocinios, las detenciones extrajudiciales, los asesinatos, los robos de bebés, o las desapariciones cometidas por sus colegas de armas. No, se está refiriendo nuevamente a los acontecimientos del 9 de febrero de 1973 (sobre los que González nunca preguntó nada), y critica a los mandos navales de aquel entonces por no haber resistido con mayor firmeza ese golpe: "Sé lo que yo tengo que hacer si una situación así se planteara de vuelta, descarto esa posibilidad, pero sí hago una crítica a quienes tuvieron la conducción en aquel momento, una severa crítica. Yo creo que la preparación que tenemos nosotros es la guerra, y que si un día, lamentablemente se tiene que llegar al empleo de las armas, ese día hay que saber emplearlas, y no rendirse como en definitiva lo hizo la armada en su momento."

Cuando su entrevistador le pregunta directamente si vió torturar en unidades militares, Lebel baja un telón de acero: "Bueno... como usted sabrá -dice- se han expedido distintas organizaciones respecto a ese tema... yo tengo limitaciones de tipo legal y formal que me impiden... hay una cantidad de leyes que son de la época del proceso, que están en vigencia, que me impiden expedirme o hacer comentarios de las operaciones (en) que yo participé o ví participar," y rápidamente cambia de tema haciendo una larga digresión sobre el profesionalismo que -según él y el senador Korzeniak- deben ostentar las FFAA. Cuando el periodista -refiriéndose a los violadores de los derechos humanos que aún medran en sus filas- le pregunta si cree que las FFAA pueden democratizarse con todas las rémoras del pasado que todavía tiene adheridas, Lebel vuelve a entender mal la pregunta y se lanza en otra larga digresión en la que explica el carácter verticalista y no deliberativo que necesariamente deben tener todos los ejércitos, "bajo estrictas normas de conducción democrático-republicana." El final del programa impide la repregunta.

SER Y HACER

Unos días después, Korzeniak y Lebel visitan la ciudad de San José. Allí, entrevistado por el periodista David Rabinovich, del periódico San José Hoy (6), el marino es un poco más explícito sobre su pasado. Relata que cuando egresó de la Escuela Naval lo "involucraron primero involuntariamente, y después sí, voluntariamente, en el accionar antisubversivo, tarea que desempeñé durante cinco años, y que reivindico también." Temiendo que se malinterprete su actual "izquierdismo", Lebel aclara como si hiciera falta: "Acá no se confundan y crean que porque yo tengo convicciones de un partido que está integrado también por personas del ex MLN (sic), como el senador Mujica, Fernández Huidobro o quien fuera, yo tengo algún tipo de alianza que viene de aquella época; no señor, eso no es así." Para que no quede ninguna duda de su irredención, explica: "Participé activamente en distintos procedimientos de los llamados antisubversivos, como un oficial, con 21 años de edad, integrado al puesto de Fusileros Navales."

Para si las moscas, Lebel insiste: "Participé cada vez -no vamos a entrar en detalles, porque la ley me lo impide- de las operaciones, estoy hablando de aproximadamente seiscientos procedimientos o enfrentamientos con la unidad a la cual pertenecía. Eso creo que también es importante destacarlo. No soy ajeno a los hechos, no me lavo las manos: soy un activo defensor del sistema democrático republicano, sea cual sea el enemigo que tengo de frente, llámense éstos golpistas integrantes de los Tenientes de Artigas o personas que al día de hoy siguen reivindicando la lucha armada como elemento o camino de toma al poder de un país (?). Cualquiera de los dos están enfrentados a mi posición política." Claro, Lebel conjuga en tiempo presente. En los años previos a la dictadura, defendió el "sistema democrático republicano" torturando, ordenando torturar, o tolerando la tortura. En los años de la dictadura misma, ni se le pasó por la cabeza enfrentar a los golpistas: fue golpista. En una parte de ese extenso reportaje, Alex Lebel dice: "Lo que uno hace es mucho más de lo que uno dice ser. A lo largo de toda mi carrera es lo que he demostrado." Tiene razón.

EL REINO DE LA CAPUCHA

La lista de presos políticos que sufrieron torturas en las instalaciones del FUSNA durante la época en que Alex y Federico Lebel fungían dentro de su oficialidad es larga. Josefina Detta vivió esa pesadilla durante cinco años, y así los recuerda: "En el FUSNA, una de las cosas que va a ser constante es la venda. Cuando llego, vendada, el plantón fue el recibimiento: cinco días sin comer, sin poder ir al baño, parada. Cada vez que alguien entraba -y esto lo hacían muchas veces por día- gritaban ¡Atención! Y teníamos que levantarnos de inmediato, ponernos contra la pared, colocarnos la venda y esperar. La requisa era constante. En la noche siempre; a veces varias durante el día. No buscaban nada en particular, solo crear un clima de terror. Tiraban la ropa, rompían las cosas, desordenaban todo y luego lo teníamos que arreglar en cinco minutos... y vuelta a empezar. En esa pieza de diez por cinco nos tenían todo el día con la luz encendida. Nunca, nunca, nos dejaron salir al recreo. Y siempre esa luz prendida... Y en medio de todo esto, los gritos, el dolor, la desesperación de los compañeros torturados que nosotras escuchábamos. Días y días ese horror durante todos los años." (7)

Cristina Martínez, otra de las "inquilinas" de la cárcel de la Armada, recuerda: "Me van a buscar a mi trabajo. Fueron de civil. Me encapuchan, me introducen en un vehículo particular y me llevan a mi casa, donde hacen una requisa y de paso se llevan un montón de cosas. El viaje terminó en Prefectura donde estuve seis meses en interrogatorio, es decir, sometida a torturas. De allí pasé al FUSNA donde la represión fue aún más acentuada porque todo estaba instrumentado para agredirte a vos y a tu familia. Hay que imaginarse lo que significaba para nuestras familias el hecho de entrar a ese lugar y ver a los soldados armados y con capuchas y a nosotros custodiados por otros encapuchados, y a la vez con nuestras cabeza cubiertas también con capuchas. Los guardias tenían todos su propia capucha hecha con la misma tela de los uniformes; las nuestras estaban sucias. Todo ese entorno era tétrico. Como si fuera poco ese clima, muchas veces nos dejaban largo rato encapuchados ante nuestros familiares, como para acrecentar el terror. Querían hacer gala del dominio que tenían de la situación. Los familiares, sobre todo la primera vez que pasaban por esto, quedaban poseídos por una agustia indescritible. Eso era precisamente lo que buscaban crear: angustia, desazón. Era terrible." (8)

En carta publicada en la edición del semanario "Brecha" el 16.05.03, el periodista Carlos Casares recuerda como "convivió contra su voluntad" dos años con los hermanos Lebel en el cuartel del FUSNA: "Vendado, desnudo, golpeado y atado de pies y manos a la parrilla de una cama hasta que el peso del cuerpo lastima y deja marcas que todavía se pueden leer en piernas y brazos." En esas condiciones, explica que no puede determinar si quien le interrogaba era Alex o Federico Lebel, pero sí puede afirmar que "en diciembre de 1973, a seis meses del golpe (ambos) fueron responsables de la detención y traslado de quien escribe, de mi compañera embarazada, de otro querido compañero y de un grupo de estudiantes de química, jóvenes luchadores contra la dictadura." Casares explica que "para quienes estuvimos en el FUSNA muy sin cuidado nos tiene descifrar los matices de quienes participaron con mando en la represión de aquellos años (...) todos participaron de la represión, todos tienen responsabilidad por acción u omisión." Y agrega: "no seré yo quien les perdone." En este sentido, hay que señalar que el ahora "socialista" Alex Lebel no sólo nunca pidió perdón por haber hecho lo que evidentemente hizo, sino que -como se ha visto- ni siquiera está dispuesto a hablar del tema: ni ante la prensa, ni ante la justicia. Casares finaliza su carta explicando que la escribe "recordando a compañeros tupamaros presos y torturados también en el FUSNA en el año 1973," recordando especialmente "el ensañamiento con Sixto Artigas, Alejandro Baroni y el marinero Senecio da Fonseca," y "porque los compañeros Raúl Sendic, Hugo Forné, Ulises Olalde, Ronald Scarzella y María Condenanza ya no pueden hacerlo."

En el FUSNA de los hermanos Lebel también estuvieron detenidos y fueron sistemáticamente torturados los tupamaros Gustavo Vilaró, Rosita Barreix, decenas de militantes de los Grupos de Acción Unificadora, del Partido Comunista y del Partido Comunista Revolucionario (Maoísta). Xenia Ité, la última compañera de Raúl Sendic, sufrió el FUSNA durante siete años, y así lo recuerda: "Desde que me detienen me encapuchan, durante todo ese tiempo no vimos nunca el sol y el día. (...) Durante todos esos años, los fusileros usaban capuchas, se presentaban ante nosotros encapuchados, a su vez nosotros estábamos obligados a encapucharnos cuando ellos entraban gritando '¡Atención!' Una vez, cuando me sacaron por un pasillo, pude vichar por debajo de la venda y de refilón pude leer carteles en las paredes que decían 'No dé nombres, no dé grados, el enemigo escucha.' Por eso es que ellos usaban permanentemente la capucha. En esas condiciones estuve siete años, hasta julio del 79, cuando nos trasladaron a todas las mujeres al Penal de Punta Rieles. (...) Cuando llegué al Penal, literlamente no veía más allá de mis narices, porque en el FUSNA, al usar tantos años siempre la venda, la capucha, habíamos perdido la distancia para mirar, porque lo máximo era la celda de pared a pared. Tuvimos que ejercitar mucho la vista, mucho, mucho. Tampoco sabía caminar, tropezaba en los recreos, tropezaba a cada rato porque en el FUSNA sólo podía caminar sobre un pedacito de monolítico. (...) A mí (Punta Rieles) me pareció un paraíso (...) podíamos gozar de 15 minutos de recreo y podíamos ver el sol y el cielo y el campo. 15 minutos después de 7 años de encierro absoluto era una cosa impresionante..." (9)

NUEVAS CAPUCHAS

El capitán de navío (R) Jorge Tróccoli sirvió en el FUSNA durante los mismos años en los que sirvieron los hermanos Lebel, y a pesar de que también se ponía la capucha cuando usaba la picana eléctrica, hace tiempo que al menos tuvo la valentía de reconocer que mientras estuvo allí torturó a los detenidos (10). Alex Lebel, en cambio, intenta borrar de un plumazo esa etapa de su vida, amparándose en el inciso G del artículo 6 de la Ley Nº 14.157 del 2 de febrero de 1974. Según esa ley de la dictadura, lo que hizo allí fue, es, y segurá siendo "secreto militar." Lebel sólo dice que lo que hizo, lo hizo "lo más profesionalmente posible". ¿Cómo se le pega a un detenido en forma "profesional"? ¿Cómo se aplica la picana eléctrica de acuerdo a los "parámetros democrático - republicanos"? ¿Alex Lebel ahora es bueno porque torturó sólo un poquito? Al parecer, a pesar de que el próximo 1º de marzo se cumplirán 20 años del retorno a la democracia, aún hay muchos que siguen usando la capucha. Alex Lebel, por ejemplo, ha puesto una gran capucha sobre su pasado. Pero también el senador Korzeniak y el Partido Socialista parecen haberse puesto sus capuchas para no enterarse del pasado de Lebel. Lo llevan de ciudad en ciudad y de mesa redonda en mesa redonda, para que hable de lo bueno que fue y de cómo deben organizarse unas Fuerzas Armadas realmente "profesionales."

¿Servirían unas Fuerzas Armadas "lo más profesionales posibles," que actuaran "dentro de los parámetros más próximos" a las "convicciones democrático republicanas"? Los militares realmente demócratas que se negaron a convertirse en violadores de los derechos humanos fueron excluídos de las Fuerzas Armadas. Los que no lograron escapar, sufrieron prisión y hasta tortura. El general Líber Seregni pasó el período de la dictadura en prisión, Alex Lebel, en cambio, fue continuamente ascendido durante todos esos años, y -curiosamente- no parece tener algo de qué arrepentirse. ¿Cómo es eso? ¿Alex Lebel "tenía coronita" y pudo sortear la dictadura sin ensuciarse las manos? ¿O es que la "coronita" se la ha puesto ahora el Partido Socialista? La Ley de Impunidad impide castigar a los violadores de los derechos humanos, pero eso no quiere decir que se deban "blanquear" sus pronturarios y proceder como si no hubiera pasado nada. Porque mal que les pese al senador Korseniak y a sus conmilitones: hay cosas que no se perdonan.
(1) Ahora, Lebel diserta en la sede del Partido socialista, ver:
http://www.ps.org.uy/noticias1023.htm

(2) Sí es el caso de su padre, el contralmirante Oscar Lebel, quien protagonizó un curioso episodio de resistencia personal al golpe de Estado, ver:
http://www.elpais.com.uy/Suple/EntrevistasDeDicandia/03/05/1/

(3) Ver: "La Armada al descubierto" por Samuel Blixen, en
http://www.brecha.com.uy/hnnoticiaj1.cgi?595,13,0,0

(4) Ver: "Precisiones del Capitán Alex Lebel" en
http://www.elpais.com.uy/03/12/10/ecos.asp?mnunot=ecos

(5) "Informé al Sr. Juez, que toda la información, que pudiera estar en mi conocimiento, sobre este tema, ya había sido aportada a mis superiores de la Armada" (idem)
6) Edición del día 8 de octubre de 2004
(7) Capítulo "Fusna" del libro de Alberto Silva "Para muestra basta un botón, de la A a la Z"
(8) idem
(9) idem, capítulo "Xenia"
(10) Tróccoli no sólo torturó en el FUSNA, ver: "¿Quién es Jorge Tróccoli"
por Samuel Blixen, en: http://www.derechos.org/nizkor/uruguay/troccoli2.html

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