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martes, 18 de mayo de 2010

Miro a quien me mira - Frei Beto

Imagine una cárcel redonda como el estadio de Maracaná- Hay varios niveles de celdas. No tiene ninguna puerta, de modo que un único carcelero, situado e el cetro de la construcción circular, controla él solo el movimiento de cientos de prisioneros. Èste es el modelo pan´tico de Bentham, descrito por Michel Foucault en Vigilar y castiga. Muchas cárceles lo adoptaron. Tuve oportunidad de visitar una de ellas, en la isla de la Juventud, en Cuba, construida antes de la Revolución y ahora desactivada.

Vivimos en una sociedad panótica. En cualquier sitio en que nos encontremos un ojo nos ve. Somos vistos; casi nunca vemos a quien nos ve. No me refiero sólo a las cámaras discretas u ocultas en calles y plazas, ascensores y mercados. El ojo más poderoso es la televisión, exactamente ese aparato al que dejamos decidir cuándo y qué veremos.

Encendemos la tv motivados por su ojo invisible; él suscita en nosotros esa actitud. Antes de que el canal lance al aire un espacio publicitario o un programa se han realizado varias encuestas, para asegurar al anunciante o patrocinador el éxito de audiencia. Se conoce la mirada ajena a través de exhaustivas encuestas de opinión.

Eso influye en la (des)igualdad del arte. Ahora el artista no crea a partir de su subjetividad e imaginación. Más bien procura satisfacer la mirada del público. Él se mira por el ojo del consumidor de su obra. Su fuente de inspiración no reside en la osadía de quebrar y sobrepasar el lenguaje estético que le precede, de expresar los ángeles y demonios que le pueblan el alma, sino en la voluntad de agradar al público, de crear un mercado de consumo para su obra, aunque sea a costa de banalizar su propio talento. El ojo prometedor del mercado configura su mirada en el acto creativo.

Todo ese proceso fue expresivamente tratado en obras como 1984, de George Orwell (1949), y Fahrenheit 451, de Ray Bradbury (1953), filmada en 1966 por François Truffaut. El fenómeno actual más expresivo es el Big Brother, que promueve el arrebañamiento de los telespectadores, que los hace a todos sentirse hermanos, igualados por la imbecilidad mirona de observar el ritual canibalista que sucede en el interior de la casa.

Inducidos por ese sentimiento egogregario, perdemos la singularidad. El ojo del Gran Hermano nos mira perentoriamente y nos exige un comportamiento de rebaño humano.

Antes había una economía de bienes materiales institucionalmente separada de una economía de bienes espirituales. De estos últimos cuidaban los sacerdotes y pastores, intelectuales y profesores, artistas y escritores.

Ahora la industria del entretenimiento se encarga de la producción de bienes espirituales, integrándonos en la familia televisual. La transformación (avatar) nos llega por la ventana electrónica. Los nuevos bienes espirituales ya no imprimen sentido altruista a nuestras vidas, pero sí motivaciones egóticas de acceso al mercado de productos superfluos: fama, belleza y riqueza. Somos impelidos a consumir, no a reflexionar. Cada vez más acríticos, nos volvemos ventrílocuos manipulados por la ideología mediática que repudia la solidaridad y exalta la competitividad.

En La dulce vida, película de Fellini, la última escena muestra el final de una noche bohemia de gente de la alta burguesía. Caminan todos atropelladamente por un bosque en dirección al mar- Al llegar a la playa, la ebria alegría se encuentra con el inmenso ojo inerte de un monstruo marino (una inmensa medusa) que los pescadores arrastran hacia la arena. El ojo mira a aquella gente y causa angustia y miedo, como si la despertase de su falsa alegría y la interpelase en el fondo del alma.

Éste es el ojo crítico al que tanto tememos. Y cuando él emerge, los oráculos del sistema neoliberal tratan de cegarlo y ahogarlo. Él amenaza porque funciona como espejo en el que nuestra mirada se refleja y mira la mediocridad en la que estamos inmersos, movidos cual rebaño por el Gran Hermano -el entretenimiento televisivo creado como estímulo al consumismo.

[Autor de "Maricota y el mundo de las letras", próximo lanzamiento infanto-juvenil de la editorial Mercuryo Jovem. http://www.freibetto.org/

Copyright 2010 - Frei Betto - Se prohíbe la reproducción de este artículo por cualquier medio, electrónico o impreso, sin autorización. Contacto - MHPAL - Agência Literária (mhpal@terra.com.br)
Traducción de J.L.Burguet].
* Escritor y asesor de movimentos sociais

miércoles, 14 de abril de 2010

Diez consejos para los militantes de izquierda - Frei BETTO

1 MANTENGA VIVA LA INDIGNACIÓN.

Verifique periódicamente si usted es realmente de izquierda. Adptpe el criterio de Norbeto Bobbio: la derecha considera la desigualdad social tan natural como la diferencia entre el día y la noche. la izquierda, por el contrario la encara como una aberración a erradicar.

Cuidado: usted puede estar contaminado por el virus socialdemócrata, cuyo principal síntoma es utilizar métodos de derecha para obtener conquistas de izquierda y, en ese caso de conflicto, desagradar a los pequeños para no quedar mal con los grandes.

2. LA CABEZA PIENSA DONDE PISAN LOS PIES.

No es posible ser de izquierda sin mancharse los zapatos allá donde el pueblo vive, lucha, sufre, se alegra y celebra sus creencias y sus victorias. Teoría sin práctica es hacerle el juego a la derecha.

4. NO SE AVEGÜENCE DE CREER EN EL SOCIALISMO.

El escándalo de la Inquisición no hace que los cristianos abandonen los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el Este europeo no debe llevarle a usted a desterrar el socialismo del horizonte de la historia humana.

El capitalismo, que está en vigor hace ya 200 años, ha fracasado para la mayoría de la población mundial. Hoy somos 6 milmillones de habitantes. Según el Banco Mundial, 2,800 millones sobrevivien co menos de 2 dólares por día, y 1.200 millones con menos de un dólar por día. La globalización de la miseria no es mayor gracias al socialismo chino, que a pesar de sus errores, asegura alimentación, salud y educación a 1.200 millones de personas.

4. SEA CRÍTICO SIN PERDER LA AUTOCRÍTICA.

Muchos militantes de izquierda cambian de lado cuando empiezan a buscar tres pies al gato. Marginados por el poder, se vuelven amargados, y acusan a sus compañeros/as de errores y vacilaciones. Como dice Jesús, ven la paja en el ojo del otro, y no la viga en el suyo. Ni se comprometen para mejorar las cosas. Se quedan como meros espectadores y jueces, y, poco poco, son cooptados por el sistema.

La autocríca no consiste sólo en admitir los propios errores, sino admitir ser criticado por los/as compañeros/as.

5. SEPA DIFERENCIAR ENTRE MILITANTE Y "MILITONTO".

Militonto es aquel que presume de estar en todo, participar en todos los actos y movimientos, actuar en todos los frentes. Su lenguaje está lleno de las grandes palabras y los efectos de su acción son superficiales.

El militante profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, reflexiona, medita; se cualifica en una determinada forma y área de actuación o actividad, valora los vínculos orgánicos y los proyectos comunitarios.

.6 SEA RIGUROSO EN LA ÉTICA DE LA MILITANCIA.

La izquierda actúa por principios. La derecha, por intereses. Un militante de izquierda actúa puede perder todo -la libertad, el trabajo, la vida...- menos la moral. Sin moral, desmoraliza la causa que defiende y encara, y presta un inetimable servicio a la derecha.

Hay tipos amarillos disfrazados de militantes de izquierda. Es el sujeto que se compromete teniendo en vista sobre todo su ascenso hacia el poder. En nombre de una causa colectiva, busca en realidad su interés personal.

El verdadero militante - como Jesús, Gandhi, Che Guevara- es un servidor, dispuesto a dar la propia vida para que otros tengan vidal El no se siente humillado por no estar en el poder, ni orgulloso de estarlo. El no se confunde a sí mismo con la función que ocupa.

.7 ALIMÉNTESE CON LA TRADICIÓN DE LA IZQUIERDA.

Es preciso oración para cultivar la fe, cariño para nutir el amor de la pareja, y "volver a las fuentes" para mantener encendida la mística de la militancia. Conozca la historia de la izquierda, lea (auto)biografías como el "Diario del Che en Bolivia", y novelas como "La madre" de Gorki, o "Las uvas de la ira" de Steibeck.

.8 PREFIERA EL RIESGO DE EQUIVOCARSE CON LOS POBRES, A LA PRETENCIÓN DE ACERTAR SIN ELLOS.

Convivir con los pobres no es fácil. Primero suele darse una tendencia a idealizarlos. Luego se descubre que entre ellos se dan los mismos vicios que en las demás capas sociales. Ellos no son mejores ni peores que los demás seres humanos. La diferencia es que son pobres, o sea, personas privadas injusta e involuntariamente de los bienes escenciales de la vida digna. Por eso es por lo que estamos a su lado. Por cuestión de justicia.

Un militante de izquierda jamás negocia los derechos de los pobres y sabe aprender con ellos.

.9 DEFIENDA SIEMPRE AL OPRIMIDO, AUNQUE APARENTEMENTE NO TENGA RAZÓN.

Son tantos los sufrimientos de los pobres del mundo que no se puede esperar de ellos actitudes que tampoco aparecen en la vida de quienes tuvieron una educación refinada.

En todos los sectores de la sociedad hay gente corrompida y bandidos. La diferencia es que, en la élite, la corrrupción se hace con la protección de la ley y los bandidos son defendidos mediante mecanismos económicos sofisticados, que permiten que un especulador lleve una nación entera a la ruina.

La vida es el don mayor de Dios. La existencia de la pobreza clama al cielo. No espere jamás ser comprenddo por quien favorece la opresión de los pobres-

.10 HAGA DE LA ORACIÓN UN ANTÍDOTO CONTRA LA ALIENACIÓN.

Orar es dejarse cuestionar por el Espíritu de Dios. Muchas veces dejamos de ezar para no oír el llamado divino que exige nuestra conversión, o sea, el cambio de rumbo de la vida. Hablamos con militantes y vivimos como burgueses, acomodados, o en la fácil posición de jueces de quien lucha.

Orar es permitir que Dios subvierta nuestra existencia, enseñandonos a amar como Jesús amaba, lieberandamente. .

* Frei Betto, teólogo brasilero y asesor de Lula da Silva (Presidente de Brasil)

martes, 2 de febrero de 2010

¿Existe Haití? - Frei Betto

Interesados en exhibir en Europa una colección de animales exóticos, a comienzos del siglo 19, dos franceses, los hermanos Eduardo y Julio Verreaux, viajaron a África del Sur. Aún no se había inventado la fotografía, y la única manera de saciar la curiosidad del público era, además del dibujo y la pintura, la taxidermia, disecar animales muertos, o llevarlos vivos a los zoológicos.

En el museo de la familia Verreaux los visitantes veían jirafas, elefantes, macacos y rinocerontes. Pero en ella no podía faltar un negro. Ambos hermanos aplicaron la taxidermia al cadáver de uno y lo expusieron, de pie, en un escaparate de París; tenía una lanza en una de sus manos y un escudo en la otra.

Al fracasar el museo los Verreaux vendieron la colección. Francesc Darder, veterinario catalán, primer director del zoológico de Barcelona, compró parte de la colección, incluido el africano. En 1916 abrió su propio museo en Banyoles, España.

En 1991 el médico haitiano Alphonse Arcelin visitó el Museo Darder. El negro reconoció al negro. Por primera vez aquel muerto mereció compasión. Indignado, Arcelin lo publicó a los cuatro vientos, en vísperas de los Juegos Olímpicos de Barcelona. E intentó que los países africanos sabotearan los Juegos. Incluso intervino el mismo Comité Olímpico a fin de que el cadáver fuera retirado del museo.

Terminadas las Olimpiadas, la población de Banyoles volvió sobre el tema. Muchos insistían en que la ciudad no debería desprenderse de una tradicional pieza de su patrimonio cultural. Pero Arcelin movilizó a gobiernos de países africanos, a la Organización para la Unidad Africana, y hasta Kofi Annam, por entonces secretario general de la ONU. Viéndose en situación delicada, el gobierno de Aznar decidió devolver el muerto a su tierra de origen. El negro fue descatalogado como pieza de museo y finalmente reconocido en su condición humana. Mereció un digno entierro en Botswana.

En mis tiempos en la revista "Realidade", por los años 1960, escandalizó al Brasil un reportaje que en portada decía: "Existe el Piauí". Fue una forma de llamar la atención de los brasileños hacia el estado más pobre del Brasil, ignorado por el poder y la opinión públicos.

El terremoto que arruinó Haití nos induce a preguntar: ¿Existe Haití? Hoy sí. Pero ¿y antes de ser asolado por el terremoto? ¿A quién le importaba la miseria de ese país? ¿Quién se preguntaba por qué el Brasil había enviado allá tropas a pedido de la ONU? Y ahora ¿será que la catástrofe -la más terrible que he presenciado a lo largo de mi vida- es mera culpa de los desajustes de la naturaleza? ¿o de Dios, que se mantiene silencioso ante el drama de miles de muertos, heridos y desamparados?

Colonizado por españoles y franceses, Haití conquistó su independencia en 1804, lo que le costó un duro castigo: los esclavistas europeos y estadounidenses lo mantuvieron sometido a un bloqueo comercial durante 60 años.

En la segunda mitad del siglo 19 e inicios del 20 Haití tuvo 20 gobernantes, 16 de los cuales fueron depuestos o asesinados. De 1915 a 1934 los Estados Unidos ocuparon Haití. En 1957 el médico François Duvalier, conocido como Papá Doc, se eligió presidente, instaló una cruel dictadura apoyada por los tonton macoutes (una guardia personal) y por los Estados Unidos. A partir de 1964 se convirtió en presidente vitalicio… Al morir en 1971 le sucedió su hijo Jean-Claude Duvalier, o Baby Doc, que gobernó hasta 1986, cuando se refugió en Francia.

Haití fue invadido por Francia en 1869, por España en 1871, por Inglaterra en 1877, por los Estados Unidos en 1914 y en 1915, permaneciendo hasta 1934, por los Estados Unidos de nuevo en 1969.

Las primeras elecciones democráticas tuvieron lugar en 1990; fue elegido el sacerdote Jean-Bertrand Aristide, cuyo gobierno fue decepcionante. Depuesto en 1991 por los militares, se refugió en los Estados Unidos. Regresó al poder en 1994, y en el 2004, acusado de corrupción y connivencia con Washington, se exilió en Sudáfrica. Aunque presidido hoy por René Preval, Haití está mantenido bajo tutela de la ONU y ahora, de hecho, ocupado por tropas usamericanas.

Para el Occidente ‘civilizado y cristiano’ Haití siempre ha sido un negro inerte en el escaparate, abandonado en su propia miseria. Por eso, los medios de comunicación de los blancos exhiben por primera vez los cuerpos destrozados por el terremoto. Nadie vio, ni por televisión ni en fotos, algo semejante en Nueva Orleans cuando fue destruida por el huracán o en el Iraq asolado por las bombas. Ni siquiera después del paso del tsunami en Indonesia.

Ahora Haití pesa sobre nuestra conciencia, hiere nuestra sensibilidad, nos arranca lágrimas de compasión, desafía nuestra impotencia. Porque sabemos que se arruinó, no sólo por causa del terremoto, sino sobre todo por la indiferencia de nuestra insolidaridad.

Otros países sufren movimientos sísmicos y no por eso son tantos los destrozos y las víctimas. A Haití hemos enviado ‘misiones de paz’, tropas de intervención, ayudas humanitarias; pero nunca proyectos de desarrollo sustentable.

Terminadas las ayudas de emergencia, ¿quién habrá de reconocer a Haití como nación soberana, independiente, con derecho a su autodeterminación? ¿Quién seguirá el ejemplo de la Dra. Zilda Arns, de enseñar al pueblo a ser sujeto multiplicador y emancipador de su propia historia?

[Autor de "Diario de Fernando. En las cárceles de la dictadura militar brasileña", entre otros libros.
Copyright 2010 - Frei Betto - Se prohíbe la reproducción de este artículo por cualquier medio, electrónico o impreso, sin autorización. Contacto - MHPAL - Agência Literária (mhpal@terra.com.br)
Traducción de J.L.Burguet]

* Escritor y asesor de movimentos sociais
Adital

lunes, 4 de enero de 2010

Feliz 2010 - Frei Betto

ALAI AMLATINA, 04/01/2010.- Feliz Año Nuevo a los artesanos de utopías, cuyas manos callosas desentierran girasoles de los pantanos de la ambigüedad; a las mujeres buscadoras de afectos recónditos, divas milagrosas del bien-amar gratuito; a los niños sobrevivientes en los corazones de todas las edades; y a los guardianes de silencios meditativos.

Feliz Año Nuevo a los magos de la delicadeza y a los que tejen lazos de cintas con las líneas del tiempo; a los auscultadores del rumor de ángeles y a los portadores de altivez luminosa montados en caballos de fuego.

Feliz Año Nuevo a los peregrinos de caminos desprovistos de oscuridad; a los buscadores de conchas en las playas solariegas de la saciedad ética; a los desatadores de nosotros en los pliegues del espíritu; a los heraldos de buenas nuevas y a los espantadores del infortunio.

Feliz Año Nuevo a quien se asoma a la ventana del alma para contemplar su propio amanecer; a los navegantes cuyas velas se mueven gracias al soplo del Espíritu; a los sembradores de horizontes translúcidos; a las bordadoras de ternura en el suelo pedregoso de nuestras desventuras.

Feliz Año Nuevo a los acampados en el vasto territorio de la insensatez, rehenes de egos inflados; a los acróbatas de extravagantes conjeturas, esclavos de sus altisonantes ilusiones; a los autores de la incongruencia cívica, inveterados jugadores del escarnio.

Feliz Año Nuevo a los corazones seducidos por el toque del amor divino; a los voluntarios de la generosidad, indicadores de caminos en las vías laberínticas de nuestros desaciertos; a los profetas inflexibles a la embriaguez de la rutina, intrépidos cultivadores de la esperanza.

Feliz Año Nuevo a los confiteros de dulces anuncios entre tantas desilusiones; a los artistas de la sobriedad, ajenos a las luces llamativas de la hipocresía; a los orfebres de la belleza preñada de densidad subjetiva; a los maestros de la sabiduría impelidos por la brisa suave impregnada de sabor a miel.

Feliz Año Nuevo a los filósofos desalfabetizados de erudición, atentos a los vuelos de la inteligencia para trascender la razón; a los adeptos a la mística vacía de imágenes y palabras; a los gitanos de Dios cuyos pasos recorren las sendas mistéricas de la amorosidad inefable.

Feliz Año Nuevo a quien se niega a proferir el discurso ácido de la designificación del otro; a los habitantes de aldeas líricas, en cuyo amanecer suenan cantos compasivos; a los eremitas del desconsuelo, alimentados por el Verbo que se hace carne; a los hábiles alpinistas de la imaginación, en cuyas artes la vida se transmuta en alegorías.

Feliz Año Nuevo a los cazadores de confidencias, atentos a los detalles de la gentileza; a los orfebres de la elegancia, cuyas palabras exhalan fragancias perfumadas; a los centinelas del asombro, agraciados por el don de identificar la vida como milagro; a los artífices de la fantasía, transustanciadotes de nuestras emociones más telúricas.

Feliz Año Nuevo a quien calla los despropósitos ajenos, incapaz de transformar la propia lengua en piedra de tropiezo; a los navegantes de devaneos románticos, embriagados de poesía; y a los arquitectos del futuro, dedicados al proyecto de la ceremonia nupcial de la libertad con la justicia.

Feliz Año Nuevo a los artistas de la insensatez capaces de imprimir a la vida carácter lúdico; a los aplicados caballeros de la filosofía de la risa, de los cuales emana el júbilo de vivir; y a los acongojados encendedores de luminarias, discípulos indignados de Diógenes.

Feliz Año Nuevo a quien trasiega a despecho de los pusilánimes, entregado a la osadía de reinventar la existencia después de cada fracaso; y al guardia del farol en pleno mar revuelto, cuyo haz de luz abre vías doradas en la superficie de las aguas; y a las mujeres de corazones acunados por la preferencia de Cupido.

Feliz Año Nuevo a los ojos vigilantes al ocaso ambiental, en los que las lágrimas serán resecadas por el hollín de chimeneas lucrativas; a los desenjauladores de pájaros, intrépidos pilotos de vuelos alucinados; y a los serviciales de la gratitud, militantes del altruismo compasivo.

Feliz Año Nuevo a quien tuvo un año infeliz, herido por dolores y lágrimas, empantanado por desesperanzas y sendas oscuras: Dios quiera que ahora pueda rescatar lo mejor de sí, religarse al Trascendente y hacer del amor la razón de su renacer a la vida. (Traducción de J.L.Burguet)

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Apocalipsis ahora - Frei Betto

ALAI AMLATINA, 15/12/2009.- El fin del mundo siempre me pareció algo muy
lejano. Incluso un contrasentido. ¿Habría de destruir Dios su creación?
Hoy estoy convencido de que Dios no necesita pensar en otro diluvio. El
mismo ser humano comenzó a provocarlo, a través de la degradación de la
naturaleza.

Los bienes de la Tierra se han vuelto posesión privada de empresas y
oligopolios. La causa de que 4 mil millones de seres humanos vivan por
debajo de la línea de la pobreza, y de que 1.2 mil millones padezcan
hambre, es una sola: toda esa gente ha visto impedido su acceso a la
tierra, al agua, a las semillas, a las nuevas técnicas de cultivo y a
los sistemas de comercialización de los productos.

La decisión de los Estados Unidos y China de ignorar la Conferencia de
Copenhague sobre Cambio Climático vuelve más agónico el grito de la
Tierra. Ambos países son los principales emisores de CO2 a la atmósfera.
Son los grandes acusados del calentamiento global. Al decidir boicotear
Copenhague y no firmar el compromiso de reducir sus emisiones, ellos
abrevian la agonía del planeta.

Por suerte, el 25 de noviembre el presidente Obama, bajo fuerte presión,
cambió de actitud y se desdijo de lo que habló en Beijing. Los EE.UU.,
responsable del 23 % de las emisiones mundiales de CO2, prometerá en
Copenhague reducir, hasta el año 2020, el 17 % de las emisiones de gases
de efecto invernadero; el 30 % hasta el 2025; y el 42 % hasta el 2030.

¿Por qué retrocedió? Además de la presión de los ecologistas, Obama se
dio cuenta de que quedaría mal en la foto si ignorase Copenhague y
apareciese en Oslo el 10 de diciembre -cuando se conmemora el 61º
aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos- para
recibir el premio Nobel de la Paz. Por lo cual estará la víspera en la
capital de Dinamarca.

Es curioso: todos los premios Nobel son entregados en Estocolmo, excepto
el de la Paz. Por una sencilla y cínica razón: la fortuna de la
Fundación Nobel, asentada en Suecia, es el resultado de la herencia del
inventor de la dinamita, Alfred Nobel (1833-1896), utilizada como
explosivo en las guerras. Como no tuvo hijos, Nobel destinó los ingresos
obtenidos por su patente a quien se destaque en determinadas áreas del
saber.

Hay una lógica detrás de la postura ecocida de los EE.UU. y de China.
Son dos países capitalistas. El primero sigue el capitalismo de mercado;
el segundo el capitalismo de Estado. Ambos coinciden en el objetivo
fundamental: la lucratividad, no la sustentabilidad.

El capitalismo, en cuanto sistema, no tiene solución para la crisis
ecológica. Sabe que las medidas efectivas redundarán inevitablemente en
la reducción de las ganancias, del crecimiento del PIB, de la
acumulación de riquezas.

Si viviera hoy, Marx tendría que admitir que la crisis del capitalismo
ya no procede de las contradicciones de las fuerzas productivas, sino
del proyecto tecnocientífico que beneficia casi exclusivamente a apenas
un 20 % de la población mundial. Ese proyecto se apoya en una visión de
calidad de vida que coincide con la opulencia y el lujo. Su lógica se
resume en: “consumo luego existo”. Como decía Gandhi: “La Tierra
satisface las necesidades de todos, menos la voracidad de los consumistas”.

Ejemplo de ello es la reciente crisis financiera. Ante la amenaza de
quiebra de los bancos, ¿cómo reaccionaron los gobiernos de las naciones
ricas? ¿Les facilitaron recursos a las familias morosas, para
posibilitarles mantener sus viviendas? Nada de eso. Canalizaron
verdaderas fortunas -un total de US$ 18 mil billones- hacia los bancos
responsables de la crisis. Tal era la desesperación del sector, que
Eduardo Galeano llegó a pensar en lanzar la campaña “Adopte un banquero”.

El planeta en que vivimos ya alcanzó sus límites físicos. Y no hay cómo
buscar recursos fuera de él. El objetivo es preservar lo que todavía no
ha sido totalmente destruido por el afán de ganancia humano, como las
fuentes de agua potable, y tratar de recuperar lo que sea posible
mediante la descontaminación de ríos y mares y la replantación de áreas
deforestadas.

Ecología viene del griego ‘oikos’, que significa casa, y ‘logos’,
conocimiento. Por tanto es la ciencia que estudia las condiciones de la
naturaleza y las relaciones entre todo lo que existe, pues todo lo que
existe coexiste, preexiste y subsiste. La ecología trata, pues, de las
conexiones entre los organismos vivos, como plantas y animales
(incluyendo hombres y mujeres), y su medio ambiente.

Esa visión de interdependencia entre todos los seres de la naturaleza ha
sido perdida por el capitalismo. A lo cual también ayudó una
interpretación equivocada de la Biblia: la idea de que Dios creó todo y
finalmente lo entregó a los seres humanos para que ‘dominasen’ la
Tierra. Ese dominio quedó como sinónimo de expoliación, estupro,
explotación. Los ríos fueron polucionados, los mares contaminados, el
aire que respiramos envenenado.

Ahora corremos contra el reloj del tiempo. El Apocalipsis despunta en el
horizonte y sólo hay una manera de evitarlo: pasar del paradigma de
lucratividad al de sustentabilidad. (Traducción de J.L.Burguet)

- Frei Betto es escritor, autor de la novela “Un hombre llamado Jesús”,
que lanzará la editorial Rocco en la Navidad 2009.

Copyright 2009 – Frei Betto - Se prohíbe la reproducción de este
artículo por cualquier medio, electrónico o impreso, sin autorización.
Contacto – MHPAL – Agência Literária (mhpal@terra.com.br)

martes, 29 de septiembre de 2009

Frei Betto: “Es esencial apostar a nuevos paradigmas de civilización”

La situación actual de la nueva democracia popular latinoamericana –sólo empañada por el golpe de Estado de Honduras-; el rol motor de los movimientos sociales; la importancia de la lucha contra el hambre y sus obstáculos reales son algunos de los temas centrales de esta entrevista exclusiva. Frei Betto, 65, religioso dominico, es escritor y periodista, asesor de los movimientos populares de su país y activo militante social. Fue durante dos años consejero personal del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, abandonando su Gobierno cuando el programa “Hambre Cero”, que coordinaba, “dejó de ser un programa de emancipación para convertirse en un medio compensatorio de cálculo electoral".

P: La crisis mundial preocupa a la comunidad internacional en su conjunto. ¿Las respuestas hasta ahora han sido efectivas?

F.B Tengo muchas dudas que los dirigentes de las principales potencias mundiales tengan una real preocupación de alcanzar soluciones de fondo. La Cumbre del G8 (las ocho naciones más industrializadas y Rusia), realizada recientemente en L’Aquila, Italia, no aportó señales significativas

P: Sin embargo, el G8 decidió destinar una suma significativa para combatir la miseria en el mundo
F B Absolutamente insuficiente. El G8 acordó 15 billones de dólares para hacer frente a la pobreza. En tanto, entre septiembre del 2008 y mediados del 2009 los mismos dirigentes destinaron mil veces más para salvar al sistema financiero. Con una mirada crítica podemos llegar a la conclusión que están más preocupados en salvar al sistema que a la humanidad en su conjunto. Esto es un cinismo terrible Dos de cada tres habitantes del mundo viven en la pobreza y eso es un hecho objetivo al que no se da respuesta. No se puede aceptar que 950 mil hombres y mujeres tengan hambre; que 23 mil personas mueren por día debido al hambre, la mayoría de los cuales son niños

La crisis es también ética

P: ¿Cómo explica esa realidad?

FB La actual situación desnuda una profunda crisis ética de fondo. Que toca todas las esferas de las relaciones entre naciones y que obliga a pensar nuevos paradigmas. Insisto: los poderosos quieren salvar al sistema y no la humanidad.
La lotería biológica por la cual uno nace en Suiza o en Estados Unidos y no nace en una favela de San Pablo (Brasil) o en Eritrea, es absolutamente injusta. Y en vez de sentirnos privilegiados por esa casualidad biológica deberíamos sentir una gran deuda social hacia los que sufren hambre y actuar en correspondecia

P: ¿Una realidad mundial que, entonces, no logra sensibilizar realmente al planeta?

FB Los países industrializados, los más enriquecidos, están particularmente preocupados, porque la crisis amenaza su nivel de consumo que tiene rasgos absurdos. Si se quisiera generalizar el consumo del norte a todo el globo, necesitaríamos 3 ó 4 planetas para tener suficientes recursos. Se comete un error al pensar que el mejoramiento de las condiciones de vida de la gente se logrará gracias al crecimiento económico. Casi nunca ese crecimiento se refleja en las mayorías que siguen viviendo pobres y explotadas. El real crecimiento se debería medir con parámetros e indicadores de desarrollo humano...

P: ¿Por qué la lucha contra el hambre no desata una real movilización planetaria?
FB : Hay cuatro causas principales de muerte precoz. Las enfermedades (SIDA, cáncer, malaria etc). Los accidentes en sus distintas manifestaciones. El tercero es la violencia en sus distintas formas, incluyendo el terrorismo. La cuarta causa es el hambre.
Las víctimas producto de los tres primeros factores son mucho menos que la del cuarto. Y sin embargo no hay una movilización consistente contra el hambre...
El hambre sólo amenaza a los miserables de la tierra y nosotros no lo somos.

Fui privilegiado en la lotería biológica y entonces nuestro comportamiento es insensible ante el gran drama planetario. La tendencia egoísta que marca al ser humano...
seguir enlace: www.ecupres.com.ar
PreNot 8438




sábado, 15 de agosto de 2009

Brasil Movilizaciones Populares

Frei Betto

Desde el 10 de agosto, más de 3 mil trabajadores sin tierra se encuentran acampados en Brasilia para, de nuevo, alertar al gobierno federal sobre una cuestión que, otrora, fue considerada prioritaria por el Partido de los Trabajadores (PT): la reforma agraria.
El mundo gira, y hoy muchas cosas parecen estar patas arriba: quien hacía oposición a Sarney lo defiende; quien gritaba “fuera Collor” lo elogia; quien exigía reforma agraria exalta el agronegocio. Y, a pesar de las políticas sociales, 31 millones de brasileños(as) continúan sobreviviendo en la miseria. Y la violencia disemina el miedo por nuestras ciudades.
La manifestación de los sin-tierra demanda del gobierno muy poco, sobre todo si se compara con los incentivos oficiales concedidos a las empresas que degradan la Amazonia y a los usineros que, en latifundios, mantienen trabajadores en régimen de
semiesclavitud.
Es urgente asentar más de 100 mil familias sin-tierra acampadas por el país en la intemperie, sobreviviendo en barracas de plástico negro al borde de las carreteras. Y cuidar de las 40 mil familias asentadas virtualmente, sólo en el papel, pues aguardan, hace tiempo, recursos para vivienda, infraestructura y producción. En los últimos seis años se financiaron sólo 40 mil casas en el área rural. También las escuelas rurales necesitan, urgentemente, de recursos
Brasil no tiene futuro si no cambia su estructura agraria. En las tres Américas, sólo Brasil y Argentina jamás hicieron reforma agraria. El detalle es que somos un país de dimensiones continentales, con 600 millones de hectáreas cultivables.
Dos problemas crónicos encontrarían solución si nuestro país no tuviese tanta tierra ociosa, como se constata al viajar por nuestras carreteras o sobrevolar nuestro territorio: el desempleo y la violencia urbana. Los países desarrollados, como EE UU y los de Europa Occidental, con territorios mucho menores que el nuestro, obtiene una alta productividad en el campo, sin que haya latifundio. Hay, sí, un gran incentivo a la agricultura familiar.
El gobierno federal debe a la nación la actualización de los índices de productividad de las propiedades rurales intocadas desde 1975. Por exigencia constitucional tales índices deberían ser revisados cada diez años. Estos son utilizados para clasificar como productivo o improductivo un inmueble rural y agilizar, con transparencia, la expropiación de las tierras para efectos de reforma agraria.
El Ministerio de la Planificación debe a las familias sin tierra la entrega de R$ 800 millones del presupuesto del Incra previsto en el presupuesto de 2009. Ese recurso permitirá la obtención de tierra y la ejecución en el pasivo de los asentamientos.
Durante el período de permanencia del MST en Brasilia, que concluye el próximo día 21, están previstos también debates sobre la coyuntura agraria, clima y medio ambiente, energía, Seguridad Social, juventud, comunicación, género y raza, además de actividades culturales y un acto en celebración por los 25 años del MST.
Está prevista para este sábado (15/08) la jornada nacional de luchas contra la crisis, una movilización de trabajadores y desempleados, en todo el país, para asegurar estabilidad en el empleo, mejores sueldos, ampliación de los derechos, reducción de las tasas de interés e inversiones y políticas sociales.
El 19 de agosto, movimientos sociales, estudiantiles y sindicales se reunirán, en Brasilia, en defensa del petróleo, para reivindicar un nuevo marco regulatorio para la producción energética del país.
Y el día 7 de septiembre, en todo Brasil, se llevará a cabo el 15º Grito de los Excluidos, promovido por varias entidades, incluida la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB, por sus silgas en portugués) que tendrá como lema “Vida en primer lugar – la fuerza de la transformación está en la organización popular"
La manifestacion, que imprime un carácter cívico a la fecha de la independencia de Brasil, tiene por objetivo sacar a la población del inmovilismo y resaltar la importancia de fortalecer los movimientos sociales para consolidar nuestra democracia y conquistar soberanía.
La democracia no puede restringirse a las elecciones periódicas que, de momento, permiten inclusive la postulación de corruptos y reos de la justicia común. A la democracia política hay que ligar la económica, de modo de reducir la desigualdad social que avergüenza a Brasil. Sólo así conquistaremos el derecho de ser un pueblo feliz.
Fuente ALAI




lunes, 3 de agosto de 2009

Frei Betto: Los únicos privilegiados son las máquinas

Alai Mundo Debido a la expansión del agronegocio, cuyas tecnologías encarecen los alimentos, y a la mayor extensión de áreas destinadas al cultivo de agrocombustibles, su producción otorga saciedad al hambre de las máquinas y no de la gente.
El hambre es lo más letal que ha inventado la injusticia humana. Causa más muertes que todas las guerras. Elimina a cerca de 23 mil vidas al día, ¡casi mil personas por hora! Las principales víctimas son los niños.
Casi nadie muere por falta de alimentos. El ser humano soporta casi todo: políticos corruptos, humillaciones, agresiones, indiferencias, la opulencia de unos pocos. Hasta el plato vacío. Por eso se puede decir que nadie muere por la falta completa de alimentos. Los hambrientos, cuando no tienen nada que comer, llevan a la boca, para engañar al hambre, sobras recogidas en la basura, lagartos, ratones, gatos, hormigas e insectos varios. La falta de vitaminas, carbohidratos y otros nutrientes esenciales debilita el organismo y lo hace vulnerable a las enfermedades. Los niños raquíticos mueren de un sencillo resfriado, por carencia de defensas.
Hay apenas cuatro factores de muerte precoz: accidentes (de trabajo o de tránsito), violencia (asesinato, terrorismo o guerra), enfermedades (cáncer o sida) y hambre. Ésta produce el mayor número de víctimas. Sin embargo es el factor que menos movilizaciones suscita. Hay campañas seguidas contra el terrorismo o para curar el sida, pero ¿quién protesta contra el hambre?
Los miserables no hacen protestas. Sólo quien come se pone en huelga, sale a las calles, manifiesta en público su descontento y reivindicaciones. Como esa gente no sufre amenaza de hambre, los hambrientos son ignorados.
Ahora los líderes de las naciones más ricas y poderosas del mundo, reunidos en el
G-8, a principios de junio, decidieron liberar US$ 15 mil millones para aplacar el hambre mundial.¡Qué cinismo se gasta el G-8! Él es el responsable de que los hambrientos sean multitud. Éstos no existirían si las naciones metropolitanas no adoptasen políticas proteccionistas, barreras aduaneras, transnacionales de agrotóxicos y de semillas transgénicas. No morirían de hambre casi 5 millones de niños al año si el G-8 no manipulase a la OMC, no incentivase la desigualdad social y todo lo que la aumenta: el latifundio, la especulación con los precios de los alimentos, la apropiación privada de la riqueza.
¿Saben esos señores y señoras del G-8 cuántos millones destinaron para salvar, no a la humanidad, sino al mercado financiero, desde setiembre del 2008 a junio del 2009? ¡Mil veces esa cantidad! 15 mil millones de dólares sirven sólo para ofrecer unos caramelos a algunos hambrientos.
Si los dueños del mundo quisieran acabar realmente con el hambre declararían el latifundio un crimen de lesa humanidad y permitirían la libre circulación de alimentos, parecido a lo que sucede con el dinero. De igual manera, si tuvieran también el propósito de erradicar el narcotráfico, en vez de agarrar a unos pocos traficantes pondrían sus máquinas de guerra a destruir definitivamente los campos de plantación de marihuana, de coca, de opio transformándolos en áreas de agricultura familiar.
Decir que el G-8 intenta acabar con el hambre o salvar el planeta de la degradación ambiental equivale a esperar que la próxima Navidad Papá Noel traiga de regalo una vida digna para todos los niños pobres. Tanto es el cinismo, que los líderes mundiales prometen establecer bases de sustentabilidad ambiental a partir del 2050.
Ahora bien, si la naturaleza enseña algo obvio es que, a medio plazo, estaremos todos muertos. Si la Tierra ya perdió un 25% de su capacidad de autorregeneración, ¿qué pasará si la humanidad tiene que esperar otros 40 años para que se tomen medidas eficaces?Si los que no pasan hambre tuvieran, al menos, hambre de justicia, virtud calificada por Jesús como bienaventuranza, entonces la esperanza en un futuro mejor no sería vana.
(extraído de la Red Eco Alternativo)

lunes, 27 de julio de 2009

Hambre de justicia

Frei Betto

ALAIAMLATINA, 27/07/09 Aldía de hoy son ya 950 millones las personas amenazadas por el hambre crónica. Eran 800 millones el año pasado. De allá para acá aumentó el número, debido a la expansión del agronegocio, cuyas tecnologías encarecen los alimentos, y a la mayor extensión de áreas destinadas al cultivo de agrocombustibles, producidos para saciar el hambre de las máquinas y no de la gente.

El hambre es lo más letal que ha inventado la injusticia humana. Causa más muertes que todas las guerras. Elimina a cerca de 23 mil vidas al día, ¡casi mil personas por hora! Las principales víctimas son los niños.

Casi nadie muere por falta de alimentos. El ser humano soporta casi todo: políticos corruptos, humillaciones, agresiones, indiferencias, la opulencia de unos pocos. Hasta el plato vacío. Por eso se puede decir que nadie muere por la falta completa de alimentos. Los hambrientos, cuando no tienen nada que comer, llevan a la boca, para engañar al hambre, sobras recogidas en la basura, lagartos, ratones, gatos, hormigas e insectos varios. La falta de vitaminas, carbohidratos y otros nutrientes esenciales debilita el organismo y lo hace vulnerable a las enfermedades. Los niños raquíticos mueren de un sencillo resfriado, por carencia de defensas.

Hay apenas cuatro factores de muerte precoz: accidentes (de trabajo o de tránsito), violencia (asesinato, terrorismo o guerra), enfermedades (cáncer o sida) y hambre. Ésta produce el mayor número de víctimas. Sin embargo es el factor que menos movilizaciones suscita. Hay campañas seguidas contra el terrorismo o para curar el sida, pero ¿quién protesta contra el hambre?

Los miserables no hacen protestas. Sólo quien come se pone en huelga, sale a las calles, manifiesta en público su descontento y reivindicaciones. Como esa gente no sufre amenaza de hambre, los hambrientos son ignorados.

Ahora los líderes de las naciones más ricas y poderosas del mundo, reunidos en el G-8, en L’Aquila, Italia, a principios de junio, decidieron liberar US$ 15 mil millones para aplacar el hambre mundial.

¡Qué cinismo se gasta el G-8! Él es el responsable de que los hambrientos sean multitud. Éstos no existirían si las naciones metropolitanas no adoptasen políticas proteccionistas, barreras aduaneras, transnacionales de agrotóxicos y de semillas transgénicas. No morirían de hambre casi 5 millones de niños al año si el G-8 no manipulase a la OMC, no incentivase la desigualdad social y todo lo que la aumenta: el latifundio, la especulación con los precios de los alimentos, la apropiación privada de la riqueza.

¡Sólo 15 mil millones de dólares! ¿Saben esos señores y señoras del G-8 cuántos millones destinaron para salvar, no a la humanidad, sino al mercado financiero, desde setiembre del 2008 a junio del 2009? ¡Mil veces esa cantidad! 15 mil millones de dólares sirven sólo para ofrecer unos caramelos a algunos hambrientos. Sin contar con que buena parte de esos recursos irá a la bolsa de los corruptos o servirá de moneda de cambio electoral. ‘Le doy un pan, deme un voto’.

Si el G-8 tuviera verdadera intención de erradicar el hambre del mundo promovería cambios en las estructuras mercantilistas que rigen la producción y el comercio mundiales, y canalizaría más recursos hacia las naciones pobres que hacia los agentes del mercado financiero y a la industria bélica.

Si los dueños del mundo quisieran acabar realmente con el hambre declararían el latifundio un crimen de lesa humanidad y permitirían la libre circulación de alimentos, parecido a lo que sucede con el dinero. De igual manera, si tuvieran también el propósito de erradicar el narcotráfico, en vez de agarrar a unos pocos traficantes pondrían sus máquinas de guerra a destruir definitivamente los campos de plantación de marihuana, de coca, de opio y de otros vegetales, transformándolos en áreas de agricultura familiar. Sin materias primas no hay traficante capaz de producir droga.

Decir que el G-8 intenta acabar con el hambre o salvar el planeta de la degradación ambiental equivale a esperar que la próxima Navidad Papá Noel traiga de regalo una vida digna para todos los niños pobres. Tanto es el cinismo, que los líderes mundiales prometen establecer bases de sustentabilidad ambiental a partir del 2050.

Ahora bien, si la naturaleza enseña algo obvio es que, a medio plazo, estaremos todos muertos. Si la Tierra ya perdió un 25% de su capacidad de autorregeneración, ¿qué pasará si la humanidad tiene que esperar otros 40 años para que se tomen medidas eficaces?

Si los que no pasan hambre tuvieran, al menos, hambre de justicia, virtud calificada por Jesús como bienaventuranza, entonces la esperanza en un futuro mejor no sería vana. (Traducción de J.L.Burguet)

sábado, 4 de abril de 2009

F.BETTO: Por dentro y por afuera

El Estado, igual que ciertas empresas de obras públicas, es una entidad con doble discurso: “hacia dentro” asume decisiones según los parámetros de la racionalidad; por eso es tan complejo como los circuitos de las neuronas de nuestro cerebro. El Estado es el cerebro y su burocracia la red aparente de aquellas intrincadas conexiones que le hacen ordenar la sociedad, bien rumbo al desarrollo, bien para reprimir o consentir la corrupción.

Pero el Estado no opera sólo en el plano racional. Hay en él otro lenguaje, “hacia afuera”, disimulado, subjetivo, no visible o audible o público; lenguaje acuñado en la hoguera de las vanidades, en las disputas internas, en los trabajos de pasillos, en la defensa de los intereses corporativos, en las sendas oscuras de la corrupción. Las decisiones racionales son manifestaciones de ese juego entre bastidores que el público no percibe y donde ocasionalmente se considera lo que es su interés.

A eso se llega por vías transversales, pues las decisiones políticas no siempre son razonables, dependen de afectos, emociones, empatías y simpatías, alianzas y acuerdos. Esa endogamia es de las más frecuentes y peores prácticas políticas. Una persona es nombrada para tal función (por ejemplo el Senado) no por reunir las cualidades necesarias, aunque eso también cuenta, pero casi nunca es prioritario: o porque haya sido democráticamente elegida o señalada por quienes integran la institución que va a dirigir. Es nombrada porque el político tiene que agradar a un amigo, sacar a un correligionario del ostracismo, compensar la derrota electoral de un aliado histórico, favorecer un arco de alianzas electorales, atender el pedido de un senador o un diputado, o del presidente de su partido, el cual, a su vez, tampoco se destaca por tener en cuenta la ecuación cargo-responsabilidad-competencia.

Son esas razones subjetivas las que producen tantos nombramientos de extraños en el nido, y el diablo es que el extraño pasa a detentar el poder en el nido y a golpear los huevos a su modo. De ese modo se abre una fosa entre intereses corporativos y públicos.

El Estado moderno padece de esquizofrenia estructural. Nadie sabe precisar con exactitud la línea fronteriza entre gobierno y Estado, a pesar de que la diferencia entre uno y otro conste en cualquier manual de política.

En la práctica el gobierno se coloca por encima del Estado por el simple hecho de encarnarlo y representarlo. Y todo gobierno se empeña en cooptar al Estado, reducir al máximo la distancia entre ambos y, si es posible, invertir la polaridad: lograr que el Estado se enmarque dentro del gobierno.

Esa paradoja es tanto más penosa para la población cuanto más frágil resulte el Estado por la sucesión de gobiernos que lo ocupan. Si un ciudadano enfermo comparece a un puesto de salud, en principio debiera merecer toda la atención del Estado, independientemente del gobierno de turno. Y todo gobierno, excepto en los regímenes autocráticos y dictatoriales, es provisional, al contrario del Estado, que posee carácter permanente. La promiscuidad entre gobierno y Estado y el modo como aquél abusa de éste, impiden que el ciudadano enfermo tenga seguridad de que el servicio de salud pública sea un derecho que no le faltará.

Si el gobierno nombra a incompetentes para regir la salud y atiende a las presiones de la industria farmacéutica y de los programas privados de salud, interesados en socavar los servicios públicos que amenazan la multiplicación de los beneficios privados, entonces el enfermo verá reducida su vida por el simple hecho de que el Estado no es una institución estable, consolidada, por encima de los caprichos de cada gobierno que periódica y sucesivamente lo ocupa.

Segun Maquiavelo, se mantiene en el poder con mayores dificultades el gobernante que depende de la ayuda de los poderosos que quien se apoya en el pueblo. Éste, cuando se enfada con el gobernante, lo abandona (véase la actitud del electorado sudamericano frente a los candidatos neoliberales). Pero los poderosos no sólo le abandonan sino que se vengan. El gobernante puede derribar poderosos, pero no al pueblo. Por lo cual debe gobernar siempre con el pueblo.

En tiempos de crisis, el Estado, como un padre, vuelve a ejercer su autoridad sobre esta hija querida que, ambiciosa, se emancipó y, desorientada, hizo lo que no debía: la economía. Quizás tenga ahora una posibilidad de reducir la antinomia entre el “hacia dentro” y “hacia fuera”. Siempre que no se quiera perfumar el chivo que entró en la sala al pretender inhibir al Ministerio Público y a la Policía Federal en el combate a la corrupción. Como sugiere Enmanuel Lévinas, la política debe ser controlada y criticada siempre a partir de la ética. Es mejor expulsar al chivo y hacer coincidir transparencia y actividad política. (Traducción de J.L.Burguet).

Fuente: ALAINET www.alainet.org

miércoles, 18 de febrero de 2009

Raíces y superación de la crisis

Frei Betto

Al priorizar la acumulación del capital en detrimento de los derechos humanos y del equilibrio ecológico el capitalismo instaura en el planeta una brutal desigualdad social, además de promover la devastación ambiental. Hoy el 80% de la producción industrial del mundo es absorbida por apenas el 20% de la población, que vive en los países ricos del hemisferio Norte. Los Estados Unidos, que tienen sólo el 5% de la población mundial, consumen el 30% de los recursos del planeta.

El patrón de consumo de la sociedad capitalista es insostenible y juega un papel decisivo en el proceso de cambio climático. Buena parte de ese consumo está reservado a prácticas ostentatorias de una reducida oligarquía. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la suma de los ingresos de las 500 personas más ricas del mundo supera la de 416 millones de los más pobres. ¡Un multimillonario gana más que 1 millón de personas!

Según la revista Forbes, que se dedica a radiografiar a los dueños del mundo, esa gente suele pagar US$ 160 mil por un abrigo de piel, 3,480 por una docena de camisas de la tienda londinense Turnbull&Asser, ó 241 mil en una noche en un centro nocturno de strip tease, como hizo Robert McCormick, presidente de la Savvis, empresa que monitorea los computadores de la bolsa de Nueva York. Y puede comprar también el auto más caro del mundo, un Bentley 728, que cuesta US$ 1 millón 200 mil.

Los muros de los campos de concentración del ingreso son demasiado altos para permitir la entrada de la multitud de excluidos. Pero son demasiado frágiles como para impedir el riesgo de implosión. Hay que buscar una alternativa al actual modelo de civilización. Y esa alternativa pasa necesariamente por el cambio de valores, y no sólo por el de mecanismos económicos.

Si el mundo gira en torno a la economía, y la economía gira en torno al mercado, eso significa que éste, revestido de carácter idolátrico, se mantiene por encima de los derechos de las personas y de los recursos de la Tierra. Se presenta como un bien absoluto. Decide la vida y la muerte de la naturaleza y de la humanidad. De ese modo los fines -la defensa de la vida en nuestro planeta y la promoción de la felicidad humana- quedan subordinados a la acumulación privada de riquezas. No importa que la riqueza de unos pocos signifique la pobreza de muchos. Las cifras de las cuentas bancarias son el paradigma del mercado y no la dignidad de las personas.

El principio supremo de la ciudadanía mundial es el derecho de todos a la vida y, como enfatiza Jesús, “vida en plenitud” (Juan 10,10). ¿Cómo hacer eso viable? Cualquier alternativa deberá huir de los extremos que castigaron a una parcela significativa de la humanidad en el siglo 20: el libre mercado y la planificación burocrática centralizada. Ninguno de los dos subordina la economía a los derechos del ciudadano. El mercado merma las oportunidades, concentrando la riqueza en manos de pocos, y agrava el estado de injusticia. La planificación burocrática, aunque ejercida en nombre del pueblo, de hecho excluye de las decisiones y muchas veces restringe el ejercicio de la libertad. Ambos son incompatibles con el medio ambiente y conducen al dramático proceso actual de calentamiento global.

Para superar esa disyuntiva urge que la lógica económica abandone el paradigma de la acumulación privada, para recuperar el del bien común y del respeto a la naturaleza, de tal modo que la ciudadanía se sobreponga al consumismo, y los derechos sociales de la mayoría a los privilegios ostentatorios de la minoría.

El Foro Social Mundial es una luz que se enciende al final del túnel, rescatando la esperanza de tantos militantes de la utopía que luchan contra un sistema que imprime al pan valor de cambio, como mercancía, y no valor de uso, como bien indispensable para nuestra supervivencia.

Repensar el socialismo supone no identificarlo con el régimen derribado por el muro de Berlín, así como la historia de la Iglesia no se reduce a la Inquisición. Si somos cristianos es porque el Evangelio de Jesús encierra determinados valores, como la naturaleza sagrada de toda persona, que sirven incluso de juicio condenatorio a lo que representó la Inquisición. Una propuesta alternativa de sociedad debe partir de prácticas concretas, en las que la economía política y la ecología se ayuden.

Una de las razones de la brutal desigualdad social imperante en Brasil (75.4% de la riqueza nacional está en manos de apenas el 10% de la población, según datos del Ipea de mayo 2008) es la esquizofrenia neoliberal que divorció la economía de la política, y la política de lo social y lo ecológico.

La consolidación de la democracia y la defensa de los ecosistemas en nuestro país dependen ahora de la capacidad de enfrentar esta cuestión prioritaria: erradicar las desigualdades sociales. Preservación ambiental y superación de la miseria son inseparables.

(Traducción de J.L.Burguet)- Frei Betto es escritor, autor de “El amor fecunda el Universo. Ecología y espiritualidad”, junto con Marcelo Barros, entre otros libros.
http://www.alainet.org/active/28992

F. Betto: Nuevos valores para una nueva civilización

ALAI AMLATINA, 17/0409, Sao Paulo.- En el Foro Social Mundial de Belém, se concluyó que las alternativas al neoliberalismo y a la construcción del ecosocialismo no se engendran en la cabeza de los intelectuales o de programas partidarios, sino en la práctica social, a través de luchas populares, movimientos sindicales, campesinos, indígenas, étnicos, ambientalistas y comunidades de base.

Para gestar tales alternativas se exigen al menos cuatro actitudes. La primera una visión crítica del neoliberalsmo. Èste profundiza las contradicciones del capitalismo, en la medida en que la expansión globalizada del mercado estiumula la competividdad comercial entre las grandes potencias; desplaza la producción hacia regiones donde se puede pagar salarios irriosrios; estimula el éxodo de las naciones pobres hacia las ricas; introduce tecnología de punta que reduce los puestos de trabajo; vuelve a las naciones dependientes del capital especulativo; e intensifica el proceso de destrucción del equilibrio ambiental del planeta.

La segunda actitud: organizar la esperanza. Encontrar alternativas es un trabajo colectivo, puesto que no surgen de la cabeza de intelectuales iluminados o de gurús ideológicos. De hay la importancia de dar consistencia organizativa a todos los sectores de la sociedad que esperan otra cosa diferente de lo que se ve en la realidad actual, desde agricultores que sueñan con trabajar su propia tierra a jóvenes interesados en la preservación del medio ambiente.

La tercera actitud es rescatar la utopía, el neoliberalismo no trata solamente de destruir las instancias comunitarias creadas por la modernidad, como la familia, el sindicato, los movimientos sociales y el Estado democrático. Su proyecto de atomización de la sociedad reduce la persona a la condición de individuo desconectado de la coyuntura socio-política- económica en la cual se inserta, y lo considera mero consumidor. Por lo mismo se extiende también a la esfera cultural. Como diría Emmanuel Mounier, el individualismo es opuesto al personalismo. Pascal fue enfático: “El Yo es odioso”.

Esnsu apogeo el capitalismo lo mercantiliza todo: la biodiversidad, el medio ambiente, la responsabilidad social de las empresas, el genoma, los órganos arrancados a los niños, etc. y hasta nuestro mismo imaginario. Un ejemplo trivial es lo que se gasta en la compra de agua potable envasada industrialmente, dejando de lado el viejo y buen filtro de cerámica o incluso la recogida del agua limpísima de lluvia después de un minuto de precipitación.

Sin utopías no hay movilizaciones motivadas por la esperanza, ni posibilidad de visualizar un mundo diferente, nuevo y mejor.

Cuarta actitud: elaborar un proyecto alternativo. La esperanza favorece la emergencia de nuevas utopías, que deben ser traducidas a proyectos políticos y culturales que señalen las bases de una nueva sociedad, eso implica el rescate de los valores éticos, del sentido de justicia, de las prácticas de solidaridad y compartimiento, y del respeto a la naturaleza, en suma, se trata de un desafío también de orden espiritual, en la línea de lo que pregonaba el profesor Milton Santos, de que debemos priorizar los “bienes infinitos” y no los “bienes finitos”.

El proyecto de una sociedad ecosocialista alternativa al neoliberalismo exige revisar, después de la caída del muro de Berlín los aspectos teóricos y prácticos del socialismo real, sobre todo desde el punto de vista de la democracia participativa y de la preservación ambiental.

El ecosocialismo se caracterizaría por la capacidad de incorporar el concepto y las prácticas de igualdad social y desarrollo sustentable a partir de experiencias de los movimientos sociales y ecológicos, así como de la revolución cubana, del levantamiento zapatista de Chiapas, de los asentamientos del MST, etc.

Es vital incluir en el proyecto y en el programa los paradigmas emergentes actuales, como ecología, indigenismo, ética comunitaria, economía solidaria, espiritualidad, feminismo y holística.

Este sueño, esta utopía, esta esperanza que llamamos ecosocialismo no es sino la continuación de las esperanzas de aquellos que lucharon por la defensa de la vida como Chico Mendes y Dorothy Stang, dos luchadores cristianos que dieron sus vidas por la causa de los pobres, de los explotados, de los indígenas, de los trabajadores de la tierra y de los pueblos de la selva. (Traducción de J.L.Burguet)

- Frei Betto es escritor, autor de “Cartas desde la cárcel”, entre otros libros.

Fuente: redlatinoamericanasalud@yahoogrupos.com.mx

viernes, 30 de enero de 2009

Frei Betto


23.01.09 - (Traducción ALAI)Fórum Social Mundial 2009Belém, PA, abrigará, de 27 de janeiro e 1o de fevereiro, a nova edição do Fórum Social Mundial (FSM). São esperados cerca de 120 mil participantes. Três grandes temas deverão dominar os debates: a preservação ambiental, sobretudo por ter como cenário a Amazônia, onde o desmatamento e a emissão de gás carbônico têm crescido; a crise do capitalismo globalizado; a guerra no Oriente Médio. Entidades participantes convidaram os presidentes do Brasil, da Venezuela, do Equador, da Bolívia e do Paraguai. Se comparecerem, será em caráter pessoal.
Belém de Pará, será la sede, del 27 de enero al 1º de febrero, la nueva edición del Foro Social Mundial (FSM). Se espera la asistencia de cerca de 120 mil participantes. Tres grandes temas dominarán los debates: la preservación ambiental, sobre todo por tener como escenario la Amazonia, donde la deforestación y la emisión de gas carbónico están creciendo; la crisis del capitalismo globalizado y la guerra en Oriente Medio.
Las entidades participantes invitaron a los presidentes de Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia y de Paraguay. Si asisten, lo harán con carácter personal.
Frei Betto
* Escritor e assessor de movimentos sociais* escritor y asesor de movimientos sociales artículo completo AQUI www.alia.com.ar/ALIA/index.php

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