jueves, 29 de diciembre de 2011

Israel mata a palestino en Gaza en aniversario bombardeos

Gaza, 27 de dic (PL).- Un palestino murió y otros dos sufrieron heridas hoy en Gaza por un ataque aéreo israelí, coincidiendo con el tercer aniversario de los letales bombardeos contra este enclave que provocaron unas mil 400 bajas letales.

Fuentes médicas en esta ciudad capital identificaron al fallecido como Abdalah Telbani, quien viajaba junto a los lesionados en una motocicleta, conocida aquí como tuk-tuk, o en un pequeño coche de dos ruedas tirado por un hombre.
Dirigentes del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), que controla la Franja de Gaza desde junio de 2007, dijeron que la motocicleta de tres ruedas fue atacada desde el aire, dato confirmado horas después en Jerusalén por una portavoz castrense.

La vocera del Ejército sionista alegó que la agresión fue perpetrada contra una escuadra asociada con una reciente acción que definió de terrorista, en alusión al lanzamiento el domingo y el lunes de dos cohetes de corto alcance, que no provocaron víctimas ni daños.
Ningún grupo se atribuyó la autoría de esas acciones armadas, aunque fuentes en Gaza vincularon al muerto con milicianos islamistas que juraron combatir a Israel y que en ocasiones causan fricciones con Hamas, al intentar abortar sus esfuerzos de alto el fuego.
El gobierno del primer ministro israelí, Banjamín Netanyahu, afirmó que sus fuerzas militares y de seguridad están en alerta para impedir que milicias armadas de Gaza se infiltren en el vecino Egipto para desde allí lanzar ataques contra su territorio.
La precaución de Tel Aviv obedece también al temor de posibles reacciones violentas de residentes en este enclave costero palestino por la ofensiva iniciada el 27 de diciembre de 2008 que durante 22 días ocasionó unos cinco mil 300 heridos y gran devastación.
Hamas recordó este martes el tercer año del inicio de los bombardeos israelíes como parte de la Operación Plomo Fundido en Gaza, territorio que, según el portavoz del grupo islamista, Samir Abu Zhri, devino "símbolo de dignidad" frente a "crímenes de guerra" sionistas.
Fuente: Abrecha.com

Argentina: Pena de muerte al sur

Claudia Rafael (APE)

Argenpress.info
Alguna vez la definieron como la bonaerense de la Patagonia
Duro brazo de un Estado que fue dejando hilachas de horror en su camino. Nombres y vidas que fue engullendo con saña e ímpetu: Guillermo Garrido
(El Bolsón, 13/1/11), Guillermo Trafiñanco (Viedma, 23/10/10), masacre de Bariloche (18/6/10), Nicolás Scorolli (Cipolletti, 25/12/11). Otros, como Atahualpa Martínez Vinaya (Viedma, 15/6/08) y Otoño Uriarte (Fernández Oro, 23/10/06), hundidos en la impunidad y rodeados de extrañas conexiones hacia los entramados del poder. Historias que bastan para desnudar una política institucional y no una seguidilla de casos aislados e inconexos.

“Se condena a Silvano Mesa a la pena de diecisiete años de prisión e inhabilitación absoluta por el mismo tiempo, como autor penalmente responsable del delito de homicidio calificado por abuso funcional, siendo un miembro integrante de las fuerzas policiales mediante la utilización de un arma de fuego”, sentenció el Tribunal. Guillermo Trafiñanco tenía 16 cuando la bala de Mesa entró en su cuerpo magro desde dos centímetros de distancia. Boca abajo. Inerme. Ya entregado a las garras de la muerte. Guillermo Trafiñanco era uno en el batallón de hermanos hijos de una madre sola que la peleaba como podía en el barrio Lavalle de Viedma.


“Se condena a Nicolás Scorolli a la pena de muerte que se ejecutará con un disparo de Itaka en la frente”, sentenció el cabo primero de la policía rionegrina, David Carrasco. Nicolás Scorolli tenía 16 años, igual que Guillermo Trafiñanco. Nicolás Scorolli era un pibe de los márgenes en Cipolletti. Dicen que había robado un Renault 12 y que fue el único que no logró escapar. Nicolás Scorolli murió del balazo que salió del arma de Carrasco a escasísima distancia.

En las mismas horas en que la Justicia condenaba a uno entre tantos, la policía rionegrina desnudaba al mundo entero que tiene permiso para matar. Guillermo murió el 23 de octubre de 2010 acribillado por el Estado bajo el gobierno de Miguel Saiz en el patio de una escuela. Nicolás murió en la Navidad, como un Cristo de los márgenes al que no habrá quien resucite, acribillado por el Estado bajo el gobierno de Carlos Soria.

En el último acto público antes de pasar el mando a su sucesor, Miguel Saiz dijo en “el día del policía” que “quería compartir este día tan especial para todos los hombres y mujeres que integran las filas de la Policía rionegrina, a quienes hago llegar mi sincero reconocimiento por el grado de profesionalización hacia temas sensibles como los derechos humanos que posiciona a distintos integrantes de la institución con igualdad profesional a nivel país”. Pero no sólo: “durante mi gestión se ha recorrido una etapa en la que el hombre, la justicia, la ley , la institución y la fe cristiana han sido componentes privilegiados y existe el pleno compromiso con la sociedad rionegrina de continuar garantizando la paz y el orden, elementos imprescindibles para el desarrollo de las potencialidades”.

Apenas unas cuantas horas habían transcurrido desde que la Cámara Segunda del Crimen de Bariloche resolviera apartar al Juez de Instrucción Ricardo Calcagno de la causa que investigaba la muerte de Guillermo Garrido. Calcagno la había archivado con la carátula de “suicidio”. A contramano de tanta falacia, la autopsia de peritos ajenos a la provincia había determinado que la víctima había recibido un golpe contundente en la nuca en la comisaría 12 de El Bolsón, en la que había terminado por una infracción de tránsito.
Allí donde -para Saiz- se garantizó la paz y el orden.

Apenas unos cuantos días habían pasado desde que el juez Martín Lozada procesara a dos policías de El Bolsón por golpizas y malos tratos a dos adolescentes: los tiraron al suelo, los patearon y los golpearon en el rostro, los esposaron y los ingresaron por la fuerza en un móvil, les impidieron llamar a sus padres y luego, ya en la comisaría, les ordenaron arreglarse la ropa, lavarse y volver a sus casas. A ellos también el ex gobernador hizo llegar su más sincero reconocimiento.
Apenas unos cuantos meses habían transcurrido desde las muertes en manos policiales de Diego Bonefoi, de 15; Sergio Cárdenas, de 29 y de Nicolás Carrasco, de 16, en Bariloche. También, desde que se detuviera a Carlos Thorp, reportero gráfico, y se lo torturara después de que fotografiara las terribles escenas de violencia policial sobre quienes protestaban por el crimen de Guillermo Trafiñanco. ¿Qué potencialidades se habrán desarrollado allí para el antecesor de Soria?

Su vida de periferias y abandonos había llevado a su madre a decidir sacar a Guillermo de Viedma y destinarlo a la blanca y pulcra Bariloche, tan pura en el imaginario, tan potente y multiplicadora de bienestar. Las balas policiales lo encontraron de regreso en Viedma para festejar el día de la madre.
Su vida estaba signada para la cruz y los clavos. Tan distinta de aquella que atravesaba en conciencia y determinación la de Atahualpa Martínez Vinaya, cóctel originario de mapuches y aymaras. Estaba impregnado desde niño de los sonidos del viento y de la adoración por la tierra. Llevaba a diario a pastar las ovejas y amaba al Che Guevara por herencia de su madre, Julieta Vinaya, que el mismo día en que le acribillaron a su niño estaba en Rosario en los homenajes al revolucionario. Ese 15 de junio de 2008 lo mataron con un arma calibre 22 y quedaron ensangrentados para siempre sus sueños de estudiar medicina en Cuba y de volver a curar a la gente de su Patagonia profunda. Atrás quedó también su liderazgo en la toma de tierras en las afueras de Viedma y su paso eternamente cansino mamado tal vez de los ancestros de la Bolivia más honda.

El 61 por ciento de las muertes por gatillo fácil en el país recayeron en manos de las policías provinciales. Policías con un camino prediseñado políticamente por Miguel Saiz primero y por Carlos Soria desde el 10 de diciembre.

Pero que va mucho más allá. “Es la pena de muerte extrajudicial aplicada por verdugo de uniforme”, definió alguna vez el criminólogo Elías Neuman para hablar de esa puntillosa represión preventiva e indiscriminada contra los opositores potenciales. Herramienta eficaz del estado moderno que no perdona. Que saca a la luz sus garras y deja huellas en los cuerpos múltiples de ese nuevo enemigo de los márgenes.

Un enemigo al que asesinan una y mil veces y en cuantas ocasiones sea necesario para aleccionar. Como ya en 1965 hicieron en Quilmes con Nazareno “el Sapo” Vidal, un ladrón de poco vuelo que apareció baldíamente muerto.
Las estrategias se repiten. Se imitan. Se perfeccionan. Ya entonces el parte policial decía “muerto en un tiroteo”. Pequeño detalle: “el Sapo” Vidal tenía un tiro en la nuca y las muñecas amarradas.
Fuente imagen: APE

SEÑAS DE IDENTIDAD

Maribel Lacave
Mi voz es la de Eva pecadora
la misma que alentó

mi flecha de amazona
y lloró soledades
del castillo cautiva

La selva oyó el sonar de mis tambores

y los cielos mis gritos en la hoguera.

Luché contra el francés en Aragón

y contra España en Venezuela
soy Penélope fiel
y Mariana Pineda.

Luché en Marruecos y en Argel,
seguí a Dolores por cárceles y exilios
y de Vietnam aún llevo cicatrices abiertas

Hiroshima me vio regar su suelo

y el Sahara bordarle su bandera.

Me buscaron sin cesar en Argentina,
de Uruguay lloré torturas y tristezas
y en Chile, puesta en pie,
cantaba con Violeta

Soy Juana, Alfonsina y soy Gabriela
el desierto conoce mis noches sin fronteras
y el Caribe los días que anduve por la sierra.

Soy la mujer
la mujer que parió los hijos todos
que pueblan el planeta

Soy diosa que camina

buscando paraísos en la Tierra
siempre amando sin descanso
siempre creciéndome sin tregua.

Maribel Lacave
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Maribel Lacabe, nació en las Palmas de Gran Canaria, el 23 de mayo de 1951 y pasó su infancia entre las islas y el desierto de Sahara.
Graduada Social, especializada en Sindicalismo, trabajó durante muchos años en diversas organizaciones sindicales y políticas y más tarde en el Ministerio de Trabajo. Ha formado parte de la dirección de varias organizaciones de solidaridad internacional (Amigos del Pueblo Saharaui, Comité de Apoyo al Pueblo Chileno, Frente Amplio de Uruguay, Mujeres Canarias por la Paz). Colaboradora habitual de diarios y revistas emblemáticos de los últimos años del franquismo, ("Sansofé" , "El Puntal", "Tierra Canaria", "Mundo Obrero") y co-fundadora del Centro de la Cultura Popular Canaria, del ESPAL (Encuentros de Solidaridad con África y Latinoamérica) y de las Muestras de Cultura Popular de Santa Lucía, realizó durante varios años el programa de cultura popular "San Borondón" en Radio Cadena Española (Radio Nacional). Además de sus libros publicados, gran parte de su obra poética ha sido recogida en grabaciones discográficas y en antologías, y sus poemas han sido musicalizados por cantautores españoles, latinoamericanos y africanos. Desde 1998 está afincada en una playa de Curaco de Vélez, en la isla de Quinchao,  Archipiélago de Chiloé, Chile. Allí es la presidenta de la Agrupación Cultural El Rodezno.

Entrevista con Víctor Toro: Cuando los migrantes indocumentados ocupen Wall Street

Por Claudia Villegas y Rodolfo Hernández

"Nadie sabía que existían 12 millones de gentes sin papeles sobreviviendo en EEUU. Solo ahí es que va a surgir el movimiento serio, verdadero, real, concreto"
Miembro fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionara (MIR) en Chile, prisionero político durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, exiliado político, y activista incansable en la lucha por los derechos de los trabajadores y los migrantes indocumentados en Nueva York y Estados Unidos, Víctor Toro -quien injustamente enfrenta un juicio de deportación y es acusado de haber pertenecido a una organización terrorista, el MIR- platicó en el sur del Bronx con Huellas Mexicanas acerca del Movimiento Occupy Wall Street y del papel de los millones de migrantes indocumentados y los mexicanos en el futuro de dicho movimiento
.ENTREVISTA CON VICTOR TORO Cuando los migrantes indocumentados ocupen Wall Street. Primera Parte.

http://www.huellasmexicanas.org/revista/entrevista-con-victor-toro-cuando-los-migrantes-indocumentados-ocupen-wall-street.-primera-parte
ENTREVISTA CON VICTOR TORO Cuando los migrantes indocumentados ocupen Wall Street. Segunda Parte.
Por Rodolfo Hernández Corchado
http://www.huellasmexicanas.org/revista/entrevista-con-victor-toro-cuando-los-migrantes-indocumentados-ocupen-wall-street.-segunda-parte
ENTREVISTA CON VICTOR TORO Cuando los migrantes indocumentados ocupen Wall Street. Tercera y última parte
http://www.huellasmexicanas.org/revista/v

Belicismo Yanqui


.Raul Isman: Columna del 20 de Diciembre de 2011 dedicada al belicismo de E.E.U.U.

Ley Antiterror​ista: para pensar y no llorar cuando sea tarde

.OH SILENCIO, ¡CUÁNTOS CRÍMENES SE COMETEN POR OMISION!!!!!!!



Bueno sería recordar que al igual que con el tema Libia, hubo silencio total de la intelectualidad dizque revolucionaria o solidaria, o internacionalista, al respecto. Nunca entendí por qué las negativas a hablar cuando hace falta y luego llorar por los rincones.

Esta ley es un exceso imperdonable que amerita unas cuantas palabras para evitar que sigan sucediendo cosas como esta.
(aclaro, no soy "troska" pero acompaño el criterio de estos compañeros que también estarán en el ojo de la mira de una ley espuria y avergonzante desde nuestra visión de luchadores)
.QUIEN QUIERA OIR, QUE OIGA Y SI NO, ES QUE YA ESTÁ SORDO
Ingrid Storgen
*******************'
SIN RETORNO
.Por Eduardo Grüner*
Plazademayo.com reproduce reproduce este artículo publicado en el blog de la Asamblea de Intelectuales del Frente de Izquierda y de los Trabajadores. Una reflexión personal del autor sobre la ley antiterrorista.


1. Cuando ocurrió el conflicto con “el campo”, en el 2008, una de las consecuencias “íntimas” o “cotidianas” que más lugar ocupó en los comentarios registraba la división (ideológica, política, y aún “actitudinal”) en el interior de las familias, los grupos de amigos, los compañeros de trabajo, los colegas de la facultad, los vecinos, incluso las parejas.
Los que hasta entonces estaban afectivamente cercanos se alejaban, y aún se enemistaban. En las reuniones familiares o los cumpleaños se evitaba prudentemente el tema, hasta que alguien no aguantaba más; entonces bastaba el más tímido o alusivo de los enunciados, para que estallara la bronca contenida de uno u otro lado, y ahí “se pudría todo”.
Se comparaba ese estallido de las redes que hasta allí parecían indiscutibles con lo que había sucedido durante el primer peronismo, o incluso durante la guerra civil española: una manifiesta exageración, sin duda.
Pero exagerada o no, era una interesante micro-sociología a lo Erving Goffman, o algo así.
¿Pasará lo mismo ahora? ¿Soportarán nuestros amigos, colegas, vecinos, etcétera, que les digamos que lo que veníamos percibiendo como “giros a la derecha” aparecen condensados en este verdadero volantazo que ya deja cerca de cero resquicio a la duda?
¿Valdrá la pena, aún así, la discusión? Miguel Briante (alguien a quien siempre recuerdo con enorme cariño) solía decir –creo que citando a Chesterton- que “por un buen chiste, vale la pena perder un amigo”. Pero, claro, esto no es un chiste, ni bueno ni malo.
Y, pensándolo bien, tampoco es en nada comparable a lo del 2008.
Porque aquello –que algunos pensábamos que era una “interna” de la burguesía- de todas maneras parecía ser en contra de lo que se ha dado en llamar (no por primera vez en la historia) el gobierno nacional y popular.
Esto no. Esto viene del gobierno nacional y popular.

2. El gobierno nacional y popular tiene ahora, para empezar, y entre muchos otros, un problema “semántico”: ¿puede ser “nacional” un gobierno que resigna su soberanía nada menos que para dictar leyes, sometiéndose a las presiones de un organismo económico internacional como el GAFI, comandado a control remoto por el Imperio? ¿puede ser “popular” un gobierno que propone leyes “antiterroristas” que, en manos de jueces conservadores o simplemente desaprensivos, podría castigar con severas penas de cárcel a unos obreros que ocupen una fábrica, unos campesinos que protesten por la contaminación de la minería a cielo abierto, unos maestros que instalen “carpas blancas” demandando aumento de salarios? ¿se puede seguir diciendo que un gobierno que hace eso no “criminaliza” o no “judicializa” la protesta social?
La réplica de que la ley introduce una cláusula explícitamente aclaratoria de que ella no está hecha para eso no resiste el menor análisis, y además insulta nuestra inteligencia: si hay que aclarar eso ¿para qué se incluyó la duda en primer lugar?
Si la ley está hecha únicamente para los delitos económicos de las grandes empresas concentradas, o lo que fuere, ¿por qué no se dijo eso clara, directa e inequívocamente desde el principio? La respuesta no puede ser más que una: unas cosas hacen pasar las otras.
A los representantes “populares” que la han votado –y cuya obsecuencia ha sido realmente vergonzosa, precisamente porque son representantes “populares”- se les sirvió en bandeja una coartada , bajo el argumento de que la ley contiene también cláusulas presuntamente “progresistas”.
Para colmo, se la hace pasar en voz baja, poco menos que “traspapelada” entre otras leyes dizque asimismo “progresistas” (el estatuto del peón rural, papel prensa). Mientras tanto, por supuesto, en las cláusulas “puramente” económicas se siguen evitando cuidadosamente medidas realmente progresivas –que no es lo mismo que “progresistas”-, como sería una serie de profundas reformas financieras, fiscales e impositivas (¡no digamos, Dios mío, una reforma agraria, ya que de “ruralidades” hablamos!) que podrían hacerse perfectamente sin “patear” ningún tablero ni flamear banderas rojas, o siquiera rosaditas desteñidas; ¿cómo se explica que –en una situación de infinita mayor debilidad que la actual- el gobierno, como no deja de refregársenos por la cara constantemente, pudo bajar el retrato de Videla, rechazar el ALCA o reestatizar las AFJP, y después del 54 % se produce este grandioso retroceso ? ¿O será que no es ningún “retroceso”, sino la tan mentada profundización del “modelo” (que profundiza, por ejemplo, la ya bastante siniestra ley antiterrorista del 2007)?
Lo de los “representantes populares” no es ninguna broma: hay entre ellos –y ellas- antiguos luchadores por los que, más allá de diferencias políticas, podíamos guardar algún respeto. Ya no.
Ver a esas personas (con alguna de las cuales varias veces hemos tomado café, o cenado, o conversado, o discutido) votando afirmativamente esta barbarie, eso es de por sí “terrorífico”. Este es, como se dice, un punto sin retorno. Qué lástima. Para mí, digo, no sé si para ellos.

3. Pero los problemas “semánticos” continúan.
Usar una palabra como “terrorismo” en un país con la historia reciente de la Argentina , ¡hay que atreverse! Quizá haya sido finalmente eso (entre muchas otras cosas, se entiende) lo que ha decidido a personas con posición política tan inequívoca como Horacio Verbitsky, Mempo Giardinelli o el juez Zaffaroni , a manifestar su enérgica oposición a la ley.
Ni qué hablar, como era dable esperarse, de todos los organismos de DDHH (con la excepción, hasta ahora, de Hebe). La enorme ironía –habría que decir, más bien, sarcasmo – es que este gobierno, que se precia con razón de haber impulsado tantos juicios por crímenes de lesa humanidad, sólo había empleado el término “terrorismo” para hablar del… terrorismo de Estado . Habría mucho que decir sobre esta verdadera perversión lingüística que viene a sumarse a la legal, invirtiendo el uso de palabras “sagradas”: hasta ahora, los “terroristas” eran ellos (Videla y Cía.), ahora podemos serlo también nosotros , casi cualquiera. Sobre todo cuando –como han insistido todos los que se oponen a la ley, incluidos los simpatizantes del gobierno- el contenido semántico de la palabra es por lo menos “difuso”.
Y esa “difusión”, esa indeterminación, esa “incerteza”, es el fundamento verdadero del Terror.
En alguna parte, Hanna Arendt habla de la diferencia entre los campos de concentración nazis y los franceses de Vichy. En los primeros, es sabido, se cosía una estrella amarilla en el uniforme a los judíos.
Eso servía para fracturar la solidaridad: los otros prisioneros –gitanos, comunistas, opositores políticos, lo que fuera- sabían que los de la estrella estaban peor que ellos, si eso era posible (y lo era).
Los franceses, en cambio –siempre tan cartesianos y atentos al valor de los signos- cosían en el uniforme de sus prisioneros muchas diferentes imágenes arbitrarias sin sentido preciso.
Ya no se trataba entonces de la fractura, sino del estallido de la solidaridad: cualquiera podía estar peor que yo, o yo peor que cualquiera. Así funciona el Terror: cuando no se sabe exactamente cuándo nos va a tocar, y por qué.
Así funcionó durante la dictadura de esos que, hasta antes de ayer, eran los terroristas (estatales). Pero ahora no estamos en dictadura. No es un gobierno nazi.
Es el gobierno “nacional”, “popular”, “democrático” y “progresista” de los Derechos Humanos. Nos lo van a tener que explicar. Muy despacio y con mucha claridad.

4. Nos van a tener que explicar, muy despacio y con mucha claridad, pero ahora , e imperiosamente, cómo es que esto era necesario ahora .
Cómo es que era necesario, con la fuerza del 54 % de los votos, someterse sin discusión al mandato de ese Imperio siniestro que –los que votaron a altas horas de la noche, casi en la clandestinidad, rapidito para no “hacer olas”, no ignoran esto; al contrario, lo han denunciado muchas veces, y eso hace más insoportable lo que hacen ahora-, ese Imperio siniestro, decíamos, usó y sigue usando la palabra “terrorismo” para justificar verdaderos genocidios como los cometidos en Afganistán o en Irak, y antes en Vietnam, en Nicaragua, en Chile, en la Argentina.
Nos lo van a tener que explicar muy cuidadosamente a todos los ciudadanos argentinos, pero muy particularmente, en este caso, a los que en su momento, equivocados o no (y ahora, lamentablemente, sabemos que sí), salimos a defenderlos contra la soberbia “destituyente” del “campo”, y sin ahorrarnos nuestras críticas ni identificarnos irreflexivamente con un gobierno al que no habíamos votado, del cual sabíamos desde siempre cuáles eran sus límites y sus posibilidades, sin embargo privilegiamos la necesidad de posicionarnos contra lo que considerábamos “lo peor”.
Pero, sobre todo, se lo van a tener que explicar muy claramente a los que desde el principio confiaron , y trabajaron arduamente para llevarlos al poder, para transformarlos en sus representantes.
A todos esos jóvenes honestos de la “nueva militancia” con los que se llenan la boca.
A los obreros, los piqueteros, los miembros de los movimientos barriales, los pobres, los “tercerizados”, que a veces pusieron el cuerpo por ellos , y que si ahora cortan una calle podrán ser considerados “terroristas”.
Y no sabemos si no correrán algún riesgo los miles que fueron espontáneamente al velorio de Néstor o a los festejos del Bicentenario, cortando muchas calles.
Y no es que el terrorismo no exista, no somos ingenuos: es algo de lo que siempre estuvimos enfáticamente en contra, porque considerábamos que ninguna vanguardia iluminada que ejerciera la violencia indiscriminada, con el riesgo tantas veces realizado de masacrar inocentes, iba a “liberar” a ningún “pueblo”.
Que esa era una tarea del propio pueblo, de las masas trabajadoras organizadas y en conjunto.
Que “sólo el pueblo salvará al pueblo” (una antigua consigna peronista ¿la recuerdan?). Todo esto lo sabíamos. Pero ya no lo sabemos más.
Porque ya no sabemos qué quiere decir“terrorista”. Esos votos nos han quitado hasta el lenguaje . Y, como advertía Freud: se empieza por ceder en las palabras, y se termina entregando todo . Nos lo van a tener que explicar.

5. Que se nos entienda bien. Esas “explicaciones” no se las estamos exigiendo al gobierno .
Eso sí que sería una flor de ingenuidad. No. Se las estamos exigiendo a nuestros “representantes” (porque son nuestros aunque no los hayamos votado ni nos sintamos “representados” por ellos), muy sobre todo a aquellas ex militantes de la “patria socialista” y aquellos ex comunistas, que tienen compañeros desaparecidos, asesinados, torturados, secuestrados, arrojados de los aviones… por “terroristas”.
Ellos ya no están en condiciones de pedir explicaciones.
¿O sí? ¿No se las deben, por lo menos, a su memoria , que tanto les gusta honrar en los actos oficiales, como en ese acto oficial en que honraron a las Madres de Plaza de Mayo media hora antes de entrar al recinto del Congreso de la Nación (aunque ahora nos preguntamos de cuál) a votar este mamarracho –así lo llamó Zaffaroni, pero se olvidó de agregar:- monstruoso ? A ellos se las estamos exigiendo, e incluso por su propio bien.
¿O necesitamos una vez más caer en el ya cansado sentido común de recordarles el viejo poema de Brecht (“Primero vinieron…”)?
¿No se dan cuenta del potencial instrumento que acaban de poner en manos de este o de cualquier gobierno futuro, y del que no pueden garantizar que se les vuelva en contra a ellos mismos?
Porque podrán decirnos –aunque quién sabe con qué argumentos, a esta altura- que este gobierno no va a usar “mal” ese instrumento.
Pero entonces, ¿para qué lo quieren? ¿Para el próximo, que podría ser, por ejemplo, Macri?
Y si están confiados en que el próximo va a ser del mismo signo que este, que “no reprime”, entonces ¿para qué? ¿Nos toman por idiotas? '
A ellos se las estamos exigiendo, las explicaciones. Se las estamos pidiendo, también, a los intelectuales progresistas que saben recitar a Benjamin, por ejemplo aquello de que “si el enemigo sigue ganando, ni los muertos van a estar a salvo”.
Y que ahora se están dando cuenta –suponemos- de que no, no están, los muertos, a salvo.
No están a salvo, ya, aquellos desaparecidos, etcétera.
No están a salvo los muertos del 19 / 20 de diciembre del 2001 que –porque el círculo de perversiones no parece tener fin- fueron conmemorados “oficialmente” el mismo día que se votaba esto. No están a salvo Kostecki y Santillán, ni Julio López, ni Luciano Arruga, ni “los Ferreyra” (Mariano y Cristian), ni los qom , ni los del Indoamericano, ni los campesinos jujeños del Ingenio Ledesma.
Tampoco están a salvo esos queridos, llorados, amigos y maestros que podrían habernos ayudado a encontrar esas explicaciones: León Rozitchner, David Viñas, Nicolás Casullo, tantos otros. Todos, pero para este caso especial León, para quien el Terror era justamente uno de sus temas que más le desgarraban el pensamiento. Muertos, están, todos ellos; pero no a salvo de que –porque la ley no tiene efecto retroactivo, pero el lenguaje sí- ahora sean todos ellos “terroristas”.
De que sean, pues, equiparados –porque el círculo de perversiones no parece tener fin- con los que asesinaron a las víctimas de la Embajada y de la Amia , dos actos terroristas incalificables que ahora están siendo usados -porque el círculo de perversiones no parece tener fin- para justificar esto . A ellos, a todos ellos, y ellas, se las estamos exigiendo, las explicaciones.

Y estamos esperando –“desesperadamente”, si se disculpa el mal juego de palabras- la próxima Carta Abierta. Que no dudamos llegará rápidamente. ¿Verdad que sí?

CON DANIEL REY PIUMA, AUTOR DEL INFORME SOBRE LOS VUELOS DE LA MUERTE

Las 130 descarnadas fotografías sobre 'vuelos de la muerte' y los documentos de inteligencia de Uruguay que le entregó días atrás la Corte Interamericana de Derechos Humanos al juez federal argentino Jorge Torres no fueron obra del azar. El material 'encontrado' por el secretario de la Corte, Santiago Cantón, existe porque hace 34 años el marino Daniel Rey Piuma desertó y denunció al mundo la verdad sobre los cuerpos que 'aparecían' a lo largo de la costa uruguaya.
ROGER RODRÍGUEZ

Rey Piuma sigue aún hoy exiliado en Holanda. Sólo siete veces ha vuelto al país desde aquel octubre de 1980 en el que, con cientos de negativos cosidos a su ropa, cruzó la frontera hacia Brasil y dejó atrás una madre, una familia y una vida. Publicó su testimonio en el libro Un marino acusa, con el que conmovió a las organizaciones internacionales de derechos humanos con su documentada denuncia sobre lo que ocurría en el Río de la Plata
En 2007 viajó a Montevideo para declarar ante el juez Luis Charles y la fiscal Mirtha Guianze en la causa de los ‘terceros traslados’, que implicó el encarcelamiento del dictador Gregorio Álvarez y del capitán de navío Juan Carlos Larcebeau, y la fuga de Jorge Troccoli. En su testimonio judicial explicó la sistematización de la tortura en la Armada y señaló con nombre y apellido a los principales torturadores, quienes en mayoría aún no han sido juzgados.
Rey Piuma había trabajado entre 1977 y 1980 en la Dirección de Inteligencia de la Prefectura Nacional Naval (Dipre) y fue acumulando documentos y pruebas sobre la verdad de aquellos cuerpos que el mar devolvía y que las autoridades de la dictadura uruguaya presentaban como de personas de origen asiático que habrían protagonizado algún motín en pesqueros de ultramar… Un motín que duró años.
En su denuncia, Rey Piuma acusa a los oficiales navales Eduardo Craigdallie, Ernesto Serrón, Álvaro Diez Olazábal, Nelson Sánchez, Jorge Fernández, Daniel Maiorano, Víctor da Silva, Aníbal del Río, Carlos Gamarra, Uruguay Sánchez, Juan Carlos Fernández y Jesús de Armas, además de personal subalterno. Todos ellos podrían verse implicados próximamente en una causa judicial por torturas que presentarían sus víctimas.
La denuncia también fue en parte recogida en los informes oficiales elaborados por el historiador Álvaro Rico en sus investigaciones sobre desaparecidos y sobre el terrorismo de Estado. En ambos trabajos se incluyen especificaciones sobre los cuerpos enterrados como 'NN' en cementerios de la costa de Río de la Plata. Algunos de esos cuerpos fueron finalmente entregados a Argentina para su identificación forense.
En contacto con Holanda
La voz de Rey Piuma se oye angustiada. Habíamos intercambiado mensajes por internet y aceptó hacer público lo que sintió cuando los medios de comunicación internacionales mostraran las imágenes de la documentación que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le entregó al juez Torres en Buenos Aires. Un poco de bronca por el desconocimiento del origen de ese material, más enojo por el tiempo en que se tardó cuando todo está archivado en Uruguay… y un poco de esperanza de que lo sufrido durante tantos años haya finalmente servido.
-¿Cuánto hace que esperabas este momento?
- Estoy en esto desde hace rato... Desde septiembre de 1977 substrayendo y copiando documentos, registrando las tortura y los torturadores, llevando una doble vida veinticuatro horas por día. En octubre de 1980 escapé del país.
En Brasil estuve tres meses escapando de los servicios argentinos, brasileños y uruguayos. Llegué a Holanda el 22 de diciembre de 1980, invitado entonces por la corona holandesa.
.-¿Es de entonces tu denuncia ante la OEA de la que surgieron ahora las fotos que se entregaron a la justicia argentina?
En enero de 1981 compré la primera máquina de escribir y empece a redactar mi informe en un pueblo llamado Berg aan Zee, en el norte de Holanda. A partir de marzo de ese año trabajé con Aminstía Internacional, en la Central de Londres, y con el Colorach en Bruselas. Mediante increíbles y complicadísimos tejes y manejes, presenté finalmente mi informe en noviembre de 1982 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA
"PENSÉ QUE HABRÍA JUSTICIA"
.-Tu denuncia ya había provocado un impacto internacional entonces...
Antes de ese momento ya trabajaba también con el Sijau, la Liga de Juristas demócratas, el Iepala y otras… En aquel momento, el presidente de la CIDH dijo en el Pleno de la Comisión que mi reporte era la documentación más completa y minuciosa que alguna vez habían recibido. Pero al final de la sesión, en una rueda de prensa, aparecieron matones blandiendo armas y amenazándome de muerte...
.-Desde entonces has permanecido cuidándote las espaldas, casi como un prófugo…, incluso padeciendo enfermedades.
.- Pensé, incauto de mí, que al terminar la dictadura la maquinaria de la justicia se comenzaría a mover. En 1987, por intermedio de Raúl Sendic se publicó 'mi libro'. Nunca tuve otra intención en mi accionar que la de que se investigaran las torturas en la marina uruguaya y el origen de los cuerpos encontrados en las costas de nuestro país. Luego de una carrera profesional llena de sucesos –fui art-director en el estudio gráfico más grande de Ámsterdam y docente en la Facultad de Utrecht–, tuve que comenzar una terapia con diferentes psicólogos, que me han diagnosticado un PTSS [Post Traumatic Stress Sindrome]. Hasta ahora...
.-Tus regresos a Uruguay también han sido casi clandestinos.
.- En 34 años he viajado sólo siete veces a Uruguay, tres veces a través de otros países, y cada vez que estoy en mi país tengo que estar armado. Los compas siempre se han portado bien haciendo mi seguridad e incluso, en ocasión de una invitación que me cursó la llamada Comisión para la Paz, el entonces presidente Jorge Batlle dispuso que me fueran a recoger y a llevar al aeropuerto de Carrasco dos coroneles de la aviación, en tanto que ponía a mi disposición un coche escolta con guarda para trasladarme cada vez a la vieja casa presidencial.
"QUE TODAVÍA ES POSIBLE"
.-Hace unos años viajaste y testificaste ante la justicia uruguaya en la causa por la que está preso el Goyo Álvarez, ahora tu informe ante la CIDH llega finalmente a manos de la justicia argentina. ¿No eran ésos los objetivos?
.- Todo lo que ocurre en este momento me aturde un poco. Me da un poco de esperanza y, al mismo tiempo, me ciega de impotencia y de ira. Ninguna de las lágrimas que derramó mi madre tres días antes de mi partida, besándome los pies para que no partiera al exilio, vale la pena ante tanta desidia e indiferencia de aquellos que, conociendo estos documentos desde hace tanto, nunca hicieron nada con ellos. Lo he hecho por nuestros compañeros, por mi tío desaparecido, Carlos Arévalo, y también, ¿por qué no?, por mi propia madre.
.-¿Qué esperás que ocurra ahora?
.- Espero que los compañeros asesinados encuentren paz y sus familias también, si luego los pueden llegan a identificar. Espero que no me visiten con tanta frecuencia algunas noches en el cuarto de huéspedes donde me refugio cuando estoy fatigado de cargar tanta mochila y procuro descansar. Espero que luego de haberlos abrazado y cuidado durante tantos años –como un padre a sus hijos, como un hermano mayor a sus hermanos, como una madre celosa y rabiosa– los pueda dejar partir. Espero que también ellos me suelten para que pueda, por primera vez en mi vida, bailar. Nunca lo he hecho porque ellos no lo pudieron hacer nunca más. Espero poder creer que el hombre, el ser humano, es capaz de impartir justicia. Espero que podamos enseñarles, luego, a los niños que la justicia es posible si todos queremos. Que es posible... Espero que en los últimos cinco segundos de mi vida –si estoy consciente–, antes de mi muerte, crea, esté convencido de que todo lo vivido y todo lo perdido por esta causa valió la pena.
.Un infiltrado en la marina
Daniel Rey Piuma era un estudiante que había terminado preparatorios de Agronomía. Tenía 19 años y necesitaba trabajar. Había militado en 1973 en el Frente Estudiantil Revolucionario (FER) del Liceo Rodó, que funcionaba en Colonia y Río Branco. También había actuado en grupos religiosos, con el padre Lezama y la parroquia San Francisco, de la Ciudad Vieja. Allí conoció a alguien que le dijo que en el puerto había vacantes. No imaginaba que eso cambiaría radicalmente su vida.

Quiso presentarse para un cargo administrativo en la ANP (Administración Nacional de Puertos), pero en el viejo edificio de Aduanas llenó un formulario de la Prefectura Nacional Naval (PNN). Con su formación lo aceptaron de inmediato y lo citaron en la subprefectura de Trouville, donde terminó recibiendo instrucción militar por un mes y medio (“A mí me parecía raro, pero como era el puerto y recordaba la militarización de los bancarios, pensé que debía de ser así, que para trabajar como administrativo del puerto había que hacer la instrucción militar”, explicó alguna vez).
Cuando comprendió dónde se había metido, asumió su condición de “infiltrado”. Trabajó como fotógrafo en el Departamento Técnico de la Dipre, aprendió sobre peritaje criminal, detección de drogas, cerraduras y falsificación de documentos. A los cinco días de entrar, ya había “robado” los códigos de transmisiones radiales, que filtró a sus “compañeros” de la “orga”, a gente del entorno de Blanca Nilo de Artigas o con los que se reunía clandestinamente para entregar información militar que en más de una ocasión permitió advertir sobre operaciones represivas contra el Partido Comunista Revolucionario, el Partido por la Victoria del Pueblo o los Grupos de Acción Unificadora, entre otros.
Desde el primer día de su ingreso a la Armada, en setiembre de 1977, comprendió que aquellos 'chinos' que habían aparecido en la costa uruguaya tenían otro origen. Comenzó entonces a estudiar el material del archivo de la Dipre y a hacer copias que fue acumulando hasta que decidió su fuga, en octubre de 1980. Dos años después, elaboró su informe ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que se incorporó a las carpetas de la misión que la CIDH había hecho sobre Argentina en 1979. Allí permaneció todo archivado hasta ahora que el material fue entregado a la justicia argentina

Fuente: El Muerto que Habla
http://www.elmuertoquehabla.blogspot.com/

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