Mostrando entradas con la etiqueta Medio Oriente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Medio Oriente. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de marzo de 2010

El líder de Hamás fue drogado y asfixiado hasta la muerte en Dubai

La Policía de Dubai reveló ayer que Mahmmud al- Mabhouh, el comandante de Hamás presuntamente asesinado por el Mosad, fue sedado con un relajante muscular antes de ser asfixiado para que «su muerte pareciera natural y no hubiera signos de resistencia». La droga utilizada, según consta en un comunicado, sería «succinilcolina», también llamada cloruro de suxametonio, conocida por sus rápidos efectos paralizantes.

Dos semanas después de que el emirato destapara sus investigaciones, el jefe policial dubaití, Dahi Jalfan Tamim, volvía a reclamar a Israel que reconozca la autoría del crimen, y lo hacía en una entrevista en la que anunciaba que su oficina ya tiene muestras de ADN de un asaltante y «huellas dactilares de otros». «Muchos de los sospechosos están ahora en Israel. El director del Mosad, Meir Dagan, debe responsabilizarse como un hombre por el asesinato, o negar firmemente la participación de su organización», apremiaba Tamim, que recordó que pondrá a Benyamin Netanyahu «en la lista de los más buscados» si se prueba la participación del Mosad en el complot.

Lejos de satisfacer las expectativas de Dubai, el titular de Industria israelí, Benyamin Ben Eliezer, fomentaba ayer la ambigüedad al justificar que el asesinato de Al- Mabhouh «no ha sido un fallo», aunque, -decía la radio del Ejército- «no se si es nuestro o no». «La organización ahora sabe una cosa: no hay nadie que no pueda ser alcanzado, y eso para mí es disuasión. Cualquiera que sea como Al-Mabhouh se lo pensará dos veces antes de actuar». Por su parte, su compañero de gabinete y ministro de Defensa, Ehud Barak, se negaba en una entrevista emitida anoche por la CNN a comentar el asunto.

NorteCastilla

lunes, 22 de febrero de 2010

Dos estados con la frontera de 1967

MUSA ODEH, Delegado General de Palestina en EspañaLunes , 22-02-10

Si usted pregunta a un portavoz israelí y a otro palestino si su objetivo es lograr la paz, la respuesta será positiva en ambos casos, por lo que habría que definir qué se entiende por paz.

El primer paso es reconocer al otro como un igual: alguien que tiene los mismos derechos y que por ende puede optar a las mismas aspiraciones que cualquier otro ser humano, en concordancia con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Lamentablemente, la concepción colonialista israelí le impide ver a los palestinos como iguales: los palestinos son los «derrotados», que deberían de contentarse con cualquier migaja lanzada por Israel. Ante ello, el repetir incansable de Israel de que los «palestinos nunca pierden una oportunidad de perder una oportunidad» es simplemente una forma distinta de señalar que los palestinos nunca hemos aceptado la condición de subyugados. Quien repita lo anterior y bajo las propuestas y condiciones presentadas, simplemente desnuda la naturaleza de la concepción de «paz» que tiene Israel.

Si recordamos el famoso discurso pronunciado por el señor Netanyahu en la Universidad Bar Ilan en junio de 2009, esa visión de «paz» fue muy bien definida:
Jerusalén ha de mantenerse como capital exclusiva de Israel, el asunto de los refugiados no ha de discutirse, el Estado Palestino ha de ser desmilitarizado, Israel ha de continuar impulsando el llamado «crecimiento natural» de las colonias ilegales, Israel mantiene el control sobre las fronteras de ese supuesto «estado», y además los palestinos deben reconocer a Israel como Estado Judío.

Luego de aceptar esas precondiciones, se nos dice: «Ven aquí chico, negociemos, yo sé lo que es mejor para ti». La pregunta evidentemente es: ¿negociar sobre qué?
Para los palestinos la visión de paz es distinta. Nosotros hablamos de una solución real de dos estados según la frontera de 1967, reconociendo el derecho de Israel a existir sobre el 78% de la Palestina histórica, con una Jerusalén compartida y capital de dos estados, y donde se logre una solución acordada y basada en el derecho internacional a la situación de los refugiados palestinos.

Nuestra visión de paz se basa en la legalidad internacional y concuerda abiertamente con la posición de la Unión Europea.

En el caso de la Liga Árabe y la Conferencia Islámica, ambas han ofrecido a Israel, a través de la Iniciativa de Paz Árabe, que a cambio de una solución de dos estados basada en la legalidad internacional, se normalicen relaciones diplomáticas entre Israel y 57 naciones árabes y musulmanas. La negativa israelí a considerar esa oferta es lo que abiertamente puede llamarse una oportunidad perdida.

Pero el señor Netanyahu no se ha quedado ahí. Ahora le ha dado por plantar árboles en los asentamientos ilegales, según la ley internacional, en el territorio palestino ocupado y, desafiando a toda la comunidad internacional, señalar que ese territorio nunca ha de dejar de ser parte de Israel. Esto, sumado su discurso en la Universidad de Bar Ilan, no es una invitación al diálogo sino que simplemente una imposición.

Los palestinos no estamos en contra de las negociaciones ni de la paz. Los palestinos estamos en contra de la expansión de asentamientos israelíes en el territorio palestino ocupado, lo que incluye confiscación de tierras, confiscación de permisos de residencia, demoliciones y desalojos dirigidos en contra de la población civil palestina.

¿Es lo anterior acaso una precondición palestina? No. Es simplemente una obligación israelí de acuerdo con la Hoja de Ruta, redactada y apoyada por el Cuarteto de Paz para Oriente Próximo (que incluye a los Estados Unidos, la Unión Europea, las Naciones Unidas y Rusia).

Cuando firmamos los Acuerdos de Oslo había 286.000 colonos; cuando supuestamente deberíamos haber tenido nuestro Estado, en el año 2000, la población de colonos había aumentado a más de 450.000. Hoy supera el medio millón. Si Israel quiere la paz, ¿qué sentido tiene seguir construyendo asentamientos sobre el territorio que ha de ser parte del Estado Palestino?

Nuestra visión de dos estados según la frontera de 1967 con Jerusalén Oriental como capital de Palestina y Jerusalén Occidental como capital de Israel, libertad de acceso a los lugares de culto religioso y una solución justa y basada en la legalidad internacional, continúa desvaneciéndose mientras las máquinas israelíes siguen cambiando el «status quo» del Territorio Palestino Ocupado.

Tenemos claro que para el actual Gobierno israelí es delicado tomar decisiones sobre esto debido a que incluso su ministro de Exteriores es colono y reside en un asentamiento establecido sobre tierras palestinas de la ciudad de Belén, donde nació nuestro Señor Jesucristo. Sin embargo, creemos que es misión de la comunidad internacional, y en especial de quienes se declaren amigos de Israel, el hacerle entender al gobierno de Tel Aviv que el camino actual no lleva a la paz.

Mientras la comunidad internacional no tenga la voluntad política para que Israel, la potencia ocupante, respete de una vez por todas la legalidad internacional, es muy difícil que la solución de dos estados se mantenga en el horizonte... la culpa la tiene sencillamente la visión de «paz» del gobierno israelí.

Delegado general de Palestina en España

Fuente: Un té por Palestina

lunes, 14 de julio de 2008

Es preferible la sensatez respecto de Irán



(IAR Noticias) 14-Julio-08

La actual política estadounidense de disuasión del régimen iraní carece de realismo y podría agravar los conflictos en Oriente Medio.

Por Zbigniew Brzezinski (*) - The Washington Post / Clarín


La actual política estadounidense en relación con el régimen de Teherán casi seguramente derivará en un Irán con armas nucleares. La presunta combinación inteligente de "palos" y zanahorias , que comprende frecuentes alusiones oficiales a que la opción militar estadounidense sigue sobre la mesa , no hace más que intensificar el deseo de Irán de tener su propio arsenal nuclear.
Es una pena. Semejante política dura de palos y zanahorias puede funcionar con los burros, pero no con países serios. Los Estados Unidos tendrían más posibilidades de éxito si la Casa Blanca abandonara sus amenazas de acción militar y sus llamados a un cambio de régimen.
Hay países que podrían haberse convertido con rapidez en estados nucleares de haber recibido un trato similar. Brasil, Argentina y Sudáfrica tenían programas de armas nucleares pero renunciaron a los mismos, cada uno por motivos diferentes. Si los EE.UU. los hubieran amenazado con un cambio de régimen en caso contrario, probablemente ninguno de ellos habría cedido. Sin embargo, cuando los palos y las zanahorias no lograron impedir que India y Paquistán adquirieran armas nucleares, los EE.UU. se apresuraron a cambiar de actitud, optando por mantener buenas relaciones con ambos países en lugar de cultivar la hostilidad. Qué le sugiere eso a las autoridades iraníes Una actitud fructífera respecto de Irán tiene que comprender tanto los intereses de su seguridad como los de la nuestra. Un ataque aéreo estadounidense contra las instalaciones nucleares iraníes, o un ataque israelí menos efectivo, no harían más que retrasar el programa nuclear de Irán. En ambos casos se responsabilizaría a los EE.UU., que tendrían que cargar con el costo de las probables reacciones iraníes. Casi seguramente eso implicaría una desestabilización en Oriente Medio, así como en Afganistán, además de serios intentos de interrumpir el flujo de petróleo, lo que generaría por lo menos un marcado aumento de precios que ya son altos.
Dados los objetivos explícitos de Irán -capacidad nuclear pero no armas nucleares, así como el presunto interés por analizar temas más amplios relacionados con la seguridad estadounidense-iraní-, una política realista aprovecharía esa vía para ver qué resultados pueden obtenerse. Los EE.UU. podrían indicar que están dispuestos a negociar, ya sea sin condición alguna de ambas partes (si bien reservándose el derecho a interrumpir las negociaciones si Irán se muestra intransigente), o a negociar sobre la base de una disposición iraní a suspender el enriquecimiento a cambio de una simultánea suspensión estadounidense de importantes sanciones económicas y financieras.
Una actitud más amplia y flexible aumentaría las perspectivas de un acuerdo internacional que contemplara el deseo de Irán de contar con un programa autónomo de energía nuclear, al tiempo que minimizaría la posibilidad de que el mismo pudiera transformarse con rapidez en un programa de armas nucleares. La idea tan difundida de un Irán suicida, que detonaría su primera arma nuclear contra Israel, es más producto de la paranoia y la demagogia que de un cálculo estratégico serio. No puede ser la base de la política estadounidense, y tampoco debería serlo en el caso de la política israelí. Una ventaja adicional es que podría contribuir a devolver a Irán a su tradicional función de cooperación estratégica con los EE.UU. en lo que respecta a estabilizar la región del Golfo.

******
(*)Ex asesor de Seguridad del Gobierno de EEUU
Copyright Clarín y The Washington Post, 2008.
Traducción de Joaquín Ibarburu.

Ir arriba

ir arriba
Powered By Blogger