sábado, 18 de septiembre de 2010
Honduras: Eduardo Galeano y Solidaridad Uruguaya
Red Morazánica de Información
Tegucigalpa. 17 Septiembre 2010. “Para nosotros resulta evidente que la movilización del pueblo aterroriza al gobierno espurio de Porfirio Lobo y a las fuerzas de derecha que él mismo representa”, expresó, ayer, el Comité Uruguayo de Solidaridad con el Pueblo de Honduras, en mensaje de aliento al Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), por la “brutal represión” sufrida en San Pedro Sula.
Y continua el comunicado, firmado por 29 miembros que encabeza Eduardo Galeano: “por eso es que apuestan a sembrar el terror; por su parte ustedes apuestan al coraje, y a que el mismo se contagia y expande. En esa pugna, no tenemos dudas que más temprano que tarde el pueblo vencerá”.
El Comité, envía “su mensaje de solidaridad y aliento”, una vez que se han enterado “de la brutal represión ejercida contra la multitudinaria movilización celebrada en el día de ayer en San Pedro Sula, que arrojó el saldo de un muerto, decenas de heridos y numerosos detenidos trasladados con rumbo desconocido”.
Comité Uruguayo de Solidaridad con el Pueblo de Honduras se solidariza con FNRP Montevideo, 16 de septiembre de 2010
Al Frente Nacional de Resistencia Popular
Tegucigalpa
Honduras
Queridos compañeros y compañeras:
Enterados de la brutal represión ejercida contra la multitudinaria movilización celebrada en el día de ayer en San Pedro Sula, que arrojó el saldo de un muerto, decenas de heridos y numerosos detenidos trasladados con rumbo desconocido, el Comité Uruguayo de Solidaridad con el Pueblo de Honduras les hace llegar su mensaje de solidaridad y aliento.
Para nosotros resulta evidente que la movilización del pueblo aterroriza al gobierno espurio de Porfirio Lobo y a las fuerzas de derecha que el mismo representa, por eso es que apuestan a sembrar el terror; por su parte ustedes apuestan al coraje, y a que el mismo se contagia y expande. En esa pugna, no tenemos dudas que más temprano que tarde el pueblo vencerá.
Un fuerte abrazo de los integrantes del Comité.
Eduardo Galeano Belela Herrera Efraín Olivera Guillermo Chifflet Macarena Gelman Daniel Viglietti Víctor Vaillant Felipe Carballo Jorge Pozzi Enrique Barrios Mónica Travieso Daniel Gatti Rubén Sánchez Roberto Placeres Roger Rodríguez Enildo Iglesias Hugo Infanzón Walter Migliónico Andrés Gilmet Kennedy Ricardo Carrere Gustavo Sotelo Jorge Almeida Humberto Tommasino Jorge Chichet Pablo Fernandez María Isabel Cárcamo Germán González Juan Tons Silvina Amuz Gabriel Sánchez Héctor Numa Moraes Jorge Burgos José Oxley Daysi Tourné Héctor Piedra Buena Gerardo Iglesias
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Eduardo Galeano se "alía" al imperialismo español
Galeano no solo cometió el error de salir en el documental del Juez Garzón, sino que también acudirá el próximo 7 de septiembre a una conferencia con la neocolonialista Cooperación Española. (AECID)Se dice que elo Manifiesto Comunista es la Biblia del movimiento obrero, pero al mismo etiquetaje se hace sobre la obra de Eduardo Galeano " Las venas abiertas de América Latina" y el movimiento antiimperialista latinoamericano [1].
Hugo Chávez, presidente de Venezuela, es un indicador sobre esta comparativa. No solo señala la obra en muchos de sus discursos como base teórica para la segunda emancipación política y económica por la que lucha el pueblo latinoamericano sino que se la obsequió al presidente del imperio estadounidense, Barack Obama, en Abril de 2009 durante una reunión entre Estados Unidos y la UNASUR, como acción de rebelión.
Me acuerdo cuando leí por primera vez la obra de Galeno. Romper con la ideología dominante que el sistema educativo del estado español nos implanta a cualquier estudiante haciéndonos ver que América fue un descubrimiento y no una invasión en 1492, afirmando que los indios eran culturas infrahumanas hasta que llegaron los españoles y europeos y los civilizaron,… además de vivir en mi infancia la celebración internacional y mediática del evento del V Aniversario del “Descubrimiento” de América en 1992, fue un momento de transición en mi vida. Con datos empíricos, con redacción ensayística, literaria e incluso periodística, Galeano para muchos jóvenes es un profesor de la vida, enseñar el verdadero pasado para poder entender el presente y luchar por un mejor futuro.
Igual que Galeano consigue romper con la realidad histórica enmascarada, y queriendo, o sin querer, enseña a cualquier humano a rebelarse contra la ideología construida por el poder, a pensar y actuar, con sus consejos también nos enseña a que no hay ningún predicador, y la crítica a la crítica para conseguir la libertad constantemente debe ser utilizada. Su obra nos enseñó, a la juventud, no solo a reconstruir la historia sino también a criticar los que la reconstruyen, como el mismo Galeano.
Galeano con Garzón y con la AECID
En el documental “El Alma de los Verdugos”, realizado y presentado por el juez español Baltasar Garzón y el periodista Vicente Romero hace unos años, Galeano sale entrevistado amistosamente por el Juez. Con el aprendizaje de Galeano de romper con la ideología dominante del sistema, conseguí vencer el enmascaramiento de Garzón como juez justo con pleno humanismo y conocí la verdad tirana de este magistrado. Su imagen de juez por la defensa de los Derechos Humanos en su función judicial contra las dictaduras del Cono Sur, en especial el Caso Pinochet (dictador fascista en Chile entre 1973 y 1989) o el Caso Videla (dictador fascista en Argentina entre 1976 y 1983), o su interés en conseguir ciertas legalidades para investigar Crímenes de la dictadura franquista en el estado español (1939-1975), estaban al mismo nivel de criminalidad de lo ocultado por los medios de comunicación y la cultura política española; la represión y las violaciones de los Derechos Humanos que ejerció Garzón contra el pueblo vasco, des de cientos de presos, cierre de diarios como el Eguankaria en 2003 o el “Egin” en 1998, torturas inhumanas en las cárceles,… Si Galeano nos enseñó a conocer las masacres ocultas contra el pueblo indígena latinoamericano y reconstruir la historia, ¿acaso no conocía lo mismo que sucede sobre el pueblo indígena vasco para ayudarnos a reconstruir la ideología del poder? Gracias Galeano por enseñarnos a desenmascar[2].
El próximo martes 7 de septiembre, la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo (AECID) organizará un evento con la invitación de Eduardo Galeano titulado “"Algunos pecados capitales del mundo al revés"[3]. La reconstrucción de la historia y el método crítico que nos enseñó Galeano también es utilizable para el presente. El colonialismo español en América Latina iniciado en 1492, ha tenido su evolución en estos 5 siglos. Tras la independencia de los actuales estados latinoamericanos durante el siglo XIX del domino español, la dominación del centro a la periferia, como señalan teóricos de la Teoría de la Dependencia, Gunder Frank o Samir Amin, simplemente ha tenido cambios estructurales, pasando epistemológicamente de colonialismo a neocolonialismo. El control cultural, económico, político y militar del imperio español en sus países colonizados, tras la “independencia” de sus colonias latinoamericanas, y un siglo XIX de guerras civiles carlistas y un siglo XX de dictadura aislada franquista, retornó la dominación del estado español en América con nuevas instituciones, las multinacionales y la Cooperación Español (AECID). ¿Qué pensaríamos de un Galeano imaginario del siglo XVI si aún escribiendo una obra como Las venas abiertas de América Latina acudiese a eventos que organizase el colono español Francisco Pizarro?
Según Antonio Rodríguez Carmona, autor de la investigación El proyectorado: tras 20 años de ayuda externa[4], explica como la Cooperación Internacional acaba siendo un método de control y dependencia del estado de Bolivia. Según Carmona “durante la aguda crisis económica de 2003 (en Bolivia), la cooperación internacional alcanzó $Us 929 millones, lo que representó el 12% del Producto Interior Bruto (PIB) y el 186% de la inversión pública. Desde esa atalaya, los países donantes decidían las políticas de lucha contra la pobreza, el Banco Mundial “aconsejaba” al gobierno de turno recortar los gastos sociales para contener el déficit público, la Embajada Norteamericana en La Paz definía ministros, su agencia de lucha contra el narcotráfico (DEA en inglés) intervenía en el Chapare como en terreno propio… Y Bolivia era un país donde las petroleras transnacionales operaban (y contaminaban) a su antojo, pagando los impuestos más bajos de todo el continente. ¿No se llama a eso dependencia? Aquí no queda de lado la Cooperación Española (AECID), donde este organismo, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, financia ciertos proyectos a ONGs españolas que intervienen en el estado de Bolivia, e incluso cooperación bilateral entre estado y estado, financiando la AECID proyectos de Ministerios del gobierno de Bolivia, con consecuencias elevadas a su dependencia económica para que las empresas transnacionales españolas como Repsol-YPF, el Grupo Iberdrola y Red Eléctrica Española sigan haciendo presencia en el mercado energético, eléctrico y de hidrocarburos de Bolivia, llevándose riquezas que pertenecen al pueblo boliviano. Evo Morales se pensará mas de una vez nacionalizar empresas transnacionales españolas en Bolivia sino quiere suprimir los proyectos que financia el gobierno español con la AECID, un instrumento de control y dependencia.
Me acuerdo en las “Venas Abiertas de América Latina” cuando Galeano explica en un pasaje las riquezas que se llevaron las manos españolas de la minería de Potosí mientras los bolivianos y bolivianas eran quienes trabajaban con su sudor y falta de oxígeno en esas minas. Actualmente, la historia no ha cambiado mucho, los bolivianos son los trabajadores rasos, mientras gran parte de los beneficios de la riqueza mineral de Bolivia sigue en dirección a manos de empresarios españoles.
Gracias Galeano por enseñarme a desenmascar la realidad y consecuentemente a criticar (te).
Fuente: Kaos en la Red
jueves, 20 de mayo de 2010
El 18 de mayo de 1895: Se llamará Sandino -Eduardo Galeano
A las puertas de esta casa de adobe se juntan las gentes, atraída por el llanto.Como araña volteada mueve brazos y piernas el recién nacido. No vienen desde lejos los reyes magos para darle la bienvenida, pero le dejan regalos un labrador, un carpintero y una vivandera que pasa camino del mercado.
La comadrona ofrece agüita de alhucemas a la madre y al niño una pizca de miel, que es su primer sabor del mundo.
Después, la comadrona entierra la placenta, que tan raíz parece, en un rincón del huerto. La entierra en buen lugar, donde da fuerte el sol, para que se haga tierra se hará tierra aquí en Niquinohomo.
Dentro de algunos años, también tierra se hará, tierra alzada de toda Nicaragua, el niño que acaba de salir de esta placenta.
jueves, 6 de mayo de 2010
El origen del mundo - Eduardo Galeano
’Si creéis que ahorcándonos podéis acabar con el movimiento obrero... el movimiento del cual millones de oprimidos, los millones que trabajan en la miseria y la necesidad esperan su salvación, si ésta es vuestra opinión, entonces,¡entonces ahórquennos! Aquí pisoteáis una chipa, pero alí y allá, detrás de vosotros, y por todas partes, las llamas surgirán. Es un fuego subterraneo.
No lo podréis apagar"
August Spies (ejecutado en Chicago el 11 de noviembre de 1887)
Hacía pocos años que había terminado la guerra de España y la cruz y la espada reinaban sobre las ruinas de la República. Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel, buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa Beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.
Mucho tiempo después, Joseph Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó. Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio. Me lo conto: él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna, y el muy ateo, muy tozudo, no entendía razones.
- Pero papá -le dijo Joseph, llorando-. Si dios no existe ¿quién hizo el mundo?
Tonto -dijo el obrero cabizbajo, casi en secreto- Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles
domingo, 18 de abril de 2010
Los derechos del hombre y la tierra - Eduardo Galeano
Lamentablemente, no podré estar con ustedes. Ojalá se pueda hacer todo lo posible, y lo imposible también, para que la Cumbre de la Madre Tierra sea la primera etapa hacia la expresión colectiva de los pueblos que no dirigen la política mundial, pero la padecen.Ojalá seamos capaces de llevar adelante estas dos iniciativas del compañero Evo [Morales, presidente de Bolivia], el Tribunal de la Justicia Climática y el Referéndum Mundial contra un sistema de poder fundado en la guerra y el derroche, que desprecia la vida humana y pone bandera de remate a nuestros bienes terrenales.
Ojalá seamos capaces de hablar poco y hacer mucho. Graves daños nos ha hecho, y nos sigue haciendo, la inflación palabraria, que en América Latina es más nociva que la inflación monetaria. Y también, y sobre todo, estamos hartos de la hipocresía de los países ricos, que nos están dejando sin planeta mientras pronuncian pomposos discursos para disimular el secuestro.
Hay quienes dicen que la hipocresía es el impuesto que el vicio paga a la virtud. Otros dicen que la hipocresía es la única prueba de la existencia del infinito. Y el discurserío de la llamada “comunidad internacional”, ese club de banqueros y guerreros, prueba que las dos definiciones son correctas.
Yo quiero celebrar, en cambio, la fuerza de verdad que irradian las palabras y los silencios que nacen de la comunión humana con la naturaleza. Y no es por casualidad que esta Cumbre de la Madre Tierra se realiza en Bolivia, esta nación de naciones que se está redescubriendo a sí misma al cabo de dos siglos de vida mentida.
Bolivia acaba de celebrar los diez años de la victoria popular en la guerra del agua, cuando el pueblo de Cochabamba fue capaz de derrotar a una todopoderosa empresa de California, dueña del agua por obra y gracia de un Gobierno que decía ser boliviano y era muy generoso con lo ajeno.
Esa guerra del agua fue una de las batallas que esta tierra sigue librando en defensa de sus recursos naturales, o sea: en defensa de su identidad con la naturaleza. Bolivia es una de las naciones americanas donde las culturas indígenas han sabido sobrevivir, y esas voces resuenan ahora con más fuerza que nunca, a pesar del largo tiempo de la persecución y del desprecio.
El mundo entero, aturdido como está, deambulando como ciego en tiroteo, tendría que escuchar esas voces.
Ellas nos enseñan que nosotros, los humanitos, somos parte de la naturaleza, parientes de todos los que tienen piernas, patas, alas o raíces.
La conquista europea condenó por idolatría a los indígenas que vivían esa comunión, y por creer en ella fueron azotados, degollados o quemados vivos.
Obstáculo al progreso
Desde aquellos tiempos del Renacimiento europeo, la naturaleza se convirtió en mercancía o en obstáculo al progreso humano. Y hasta hoy, ese divorcio entre nosotros y ella ha persistido, a tal punto que todavía hay gente de buena voluntad que se conmueve por la pobre naturaleza, tan maltratada, tan lastimada, pero viéndola desde afuera. Las culturas indígenas la ven desde adentro.
Viéndola, me veo. Lo que contra ella hago, está hecho contra mí. En ella me encuentro, mis piernas son también el camino que las anda.
Celebremos, pues, esta Cumbre de la Madre Tierra. Y ojalá los sordos escuchen: los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad.
viernes, 15 de enero de 2010
Los pecados de Haití. Galeano
El voto y el veto
Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.
Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:
-Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.
A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:
-Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.
Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.
En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.
La tradición racista
Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: "El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro".
En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: "Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas". Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro "puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras".
La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.
El delito de la dignidad
Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.
Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.
domingo, 23 de agosto de 2009
Eduardo Galeano - Defensa de la palabra
No hemos nacido en la luna, no habitamos el séptimo cielo. Tenemos la dicha y la desgracia de pertenecer a una región atormentada del mundo, América Latina, y de vivir un tiempo histórico que golpea duro. Las contradicciones de la sociedad de clases son, aquí, más feroces que en los países ricos.
La miseria masiva es el precio que los países pobres pagan para que el seis por ciento de la población mundial pueda consumir impunemente la mitad de la riqueza que el mundo entero genera. Es mucho mayor la distancia, el abismo que en América Latina se abre entre el bienestar de pocos y la desgracia de muchos; y son más salvajes los métodos necesarios para salvaguardar esa distancia.
El desarrollo de una industria restrictiva y dependiente, que aterrizó sobre las viejas estructuras agrarias y mineras sin alterar sus deformaciones esenciales, ha agudizado las contradicciones sociales en lugar de aliviarlas. La habilidad de los políticos tradicionales, expertos en las artes de la seducción y la estafa, resulta hoy insuficiente, anticuada, inútil; el juego populista que permitía otorgar para manipular ya no es posible, o revela su peligroso doble filo. Las clases y los países dominantes recurren a la maquinaria represiva. ¿De qué otra manera podría sobrevivir sin cambios un sistema social cada vez más parecida a un campo de concentración? ¿Cómo mantener a raya, sin alambradas de púas, a la reciente legión de los malditos? En la medida en que el sistema se siente amenazado por el desarrollo sin tregua de la desocupación, la pobreza y las tensiones sociales y políticas derivadas, se abrevia el espacio disponible para la simulación y los buenos modales: en los suburbios del mundo el sistema revela su verdadero rostro.
¿Por qué no reconocer un cierto mérito de sinceridad en las dictaduras que oprimen, hoy por hoy, a la mayoría de nuestros países? La libertad de los negocios implica, en tiempos de crisis, la prisión de las personas.
Los científicos latinoamericanos emigran, los laboratorios y las universidades no tienen recursos, el “know how” industrial es siempre extranjero y se paga carísimo, pero ¿por qué no reconocer un cierto mérito de creatividad en el desarrollo de una tecnología del terror? América Latina está haciendo inspirados aportes universales en cuanto al desarrollo de métodos de torturas, técnicas del asesinato de personas e ideas, cultivo del silencio, multiplicación de la impotencia y siembra del miedo.
Quienes queremos trabajar por una literatura que ayude a revelar la voz de los que no tienen voz, ¿cómo podemos actuar en el marco de esta realidad? ¿Podemos hacernos oír en medio de una cultura sorda y muda? Las nuestras son repúblicas del silencio. La pequeña libertad del escritor, ¿no es a veces la prueba de su fracaso? ¿Hasta dónde y hasta quiénes podemos llegar?
Hermosa tarea la de anunciar el mundo de los justos y los libres; digna función la de negar el sistema del hambre y de las jaulas visibles o invisibles. Pero, ¿a cuántos metros tenemos la frontera? ¿Hasta dónde otorgan permiso los dueños del poder?
Mucho se ha discutido en torno de las formas directas de censura bajo los diversos regímenes sociales y políticos que en el mundo son o han sido, la prohibición de libros y periódicos incómodos o peligrosos y el destino de destierro, cárcel o fosa de algunos escritores y periodistas. Pero la censura indirecta actúa de un modo más sutil. No por menos aparente es menos real. Poco se habla de ella; sin embargo, en América Latina es la que más profundamente define el carácter opresor y excluyente del sistema que la mayoría de nuestros países padece. ¿En qué consiste esta censura que nunca osa decir su nombre? Consiste en que no viaja el barco porque no hay agua en el mar: si un cinco por ciento de la población latinoamericana puede comprar refrigeradores, ¿qué porcentaje puede comprar libros? ¿Y qué porcentaje puede leerlos, sentir su necesidad, recibir su influencia?
Los escritores latinoamericanos, asalariados de una industria de la cultura que sirve al consumo de una elite ilustrada, provenimos de una minoría y escribimos para ella. Esta es la situación objetiva de los escritores cuya obra confirma la desigualdad social y la ideología dominante; y es también la situación objetiva de quienes pretendemos romper con ellas. Estamos bloqueados, en gran medida, por las reglas de juego de la realidad en la que actuamos.
El orden social vigente pervierte o aniquila la capacidad creadora de la inmensa mayoría de los hombres y reduce la posibilidad de la creación – antigua respuesta al dolor humano y a la certidumbre de la muerte – al ejercicio profesional de un puñado de especialistas. ¿Cuántos somos, en América Latina, esos “especialistas”? ¿Para quiénes escribimos, a quiénes llegamos? ¿Cuál es nuestro público real? Desconfiemos de los aplausos. A veces nos felicitan quienes nos consideran inocuos.
Uno escribe despistar a la muerte y extrangular los fantasmas que por dentro nos acosan...
Fuente: Apia Virtual www.apiavirtual.com
lunes, 27 de abril de 2009
Eduardo Galeano: Venas Abiertas de América Latina, Venezuela

Aunque su participación en el mercado mundial se ha reducido a la mitad en los años sesenta, Venezuela es todavía, en 1970, el mayor exportador de petróleo. De Venezuela proviene casi la mitad de las ganancias que los capitales norteamericanos sustraen a toda América Latina. Este es uno de los países más ricos del planeta y, también, uno de los más pobres y uno de los más violentos.
Ostenta el ingreso per capita más alto de América Latina, y posee la red de carreteras más completa y ultramoderna; en proporción a la cantidad de habitantes, ninguna otra nación del mundo bebe tanto whisky escocés. Las reservas de petróleo, gas y hierro que su subsuelo ofrece a la explotación inmediata podrían multiplicar por diez la riqueza de cada uno de los venezolanos; en sus vastas tierras vírgenes podría caber, entera, la población de Alemania o Inglaterra. Los taladros han extraído, en medio siglo, una renta petrolera tan fabulosa que duplica los recursos del Plan Marshall para la reconstrucción de Europa; desde que el primer pozo de petróleo reventó a torrentes, la población se ha multiplicado por tres y el presupuesto nacional por cien, pero buena parte de la población, que disputa las sobras de la minoría dominante, no se alimenta mejor que en la época en que el país dependía del cacao y del café (1). Caracas, la capital, creció siete veces en treinta años; la ciudad patriarcal de frescos patios, plaza mayor y catedral silenciosa se ha erizado de rascacielos en la misma medida en que han brotado las torres de petróleo en el lago de Maracaibo. Ahora, es una pesadilla de aire acondicionado, supersónica y estrepitosa, un centro de la cultura del petróleo que prefiere el consumo a la creación y que multiplica las necesidades artificiales para ocultar las reales. Caracas ama los productos sintéticos y los alimentos enlatados; no camina nunca, sólo se moviliza en automóvil, y ha envenenado con los gases de los motores el limpio aire del valle; a Caracas le cuesta dormir, porque no puede apagar la ansiedad de ganar y comprar, consumir y gastar, apoderarse de todo. En las laderas de los cerros, más de medio millón de olvidados contempla, desde sus chozas armadas de basura, el derroche ajeno. Relampaguean los millares y millares de automóviles último modelo por las avenidas de la dorada capital. En vísperas de las fiestas, los barcos llegan al puerto de La Guaira atiborrados de champaña francesa, whisky de Escocia y bosques de pinos de Navidad que vienen del Canadá, mientras la mitad de los niños y los jóvenes de Venezuela quedan todavía, en 1970, según los censos, fuera de las aulas de enseñanza.
enlace seguir leyendo La Clase www.laclase.info
viernes, 17 de abril de 2009
Video: Mujeres Eduardo Galeano
LA REVOLUCIÓN FRANCESA: Juana de ArcosEduardo Galeano: Mujeres (2/3)
www.nodo50
www.nodo50.org/Eduardo-Galeano-Mujeres-2-3.html
viernes, 27 de marzo de 2009
Eduardo Galeano en México

lunes, 19 de enero de 2009
Visualmente entendiendo las palabras de Galeano y la lucha Palestina
Operación Plomo Impune.Eduardo Galeano.
Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.
***************************
Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.
*********************
Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina.*
*******************
Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.
No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.
Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.
¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?
********************
El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.
Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.
Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.
********************
La llamada comunidad internacional, ¿existe?
¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?
Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.
Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.
La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.-
(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró.)
#Página 12. 18 de enero 2009/ Contratapa
domingo, 7 de diciembre de 2008
Entrevista a Eduardo Galeano

Dos escritores, viejos amigos y ambos uruguayos, hablando de literatura, política, historia y ea eterna cuestión, cóm y hasta dónde se puede cambiar el mundo.
Por Jorge Majfud








