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martes, 11 de mayo de 2010

Uruguay: Palabras desordenadas- Jorge Zabalza


(Jugando con las palabras)
Compas: Un poco de humor negro.


SE METEN IDEAS EN LA CABEZA DESORDENANDO EL LENGUAJE...... FUE EL GRAN DESCUBRIMIENTO DEL PEPE!!!!

"SGEUN ETSDUIOS RALEZIADOS POR UNA UIVENRDIAD IGNLSEA,
NO IPMOTRA EL ODREN EN QUE LAS LTEARS ETSEN ECSRITAS,
LA UICNA CSOA IPORMTANTE ES QUE LA PMRIRA Y LA UTLIMA
LTERA ESETN EN LA PSIOCION COCRRETA.
EL RETSO PEUDEN ETSAR TTAOLMNTEE MAL Y AUN PORDAS LERELO SON POBRLEAMS, PQUORE NO LEMEOS CADA LTERA EN SI MSIMA SNIO PAALBRA
EN UN CONTXETSO.

*PRESNOAMELNTE, ESTO ME PREACE ICREILBE!!
LA PTUA MRADE QUE LO PAIRO!! TNATOS AOÑOS DE COLGEIO PA'LA MRIEDA!!!*

Jorge Zabalza, el Tambero.







miércoles, 10 de febrero de 2010

Uruguay: AMORTIGUADORES - Jorge Zabalza

Un ex-guerrillero tupamaro se colocará la misma banda presidencial que antes lucieron tantos prohombres del sistema, un hecho insólito realmente, con múltiples repercusiones, pues, por supuesto, significa una cosa para el pueblo asalariado que votó masivamente al Frente Amplio y otra, muy diferente, para los sectores que manejan la producción nacional, que sólo excepcionalmente lo votaron. Para otros, además, a la luz de la larga historia de la cofradía tupamara, el acontecimiento está preñado de significaciones muy personales y emotivas. Creo que deberé extenderme mucho más de lo permitido por los pocos medios escritos que pudieran publicar una columna de esta índole, no escribo por consiguiente para publicar el testimonio sino, simplemente, para lanzarlo a ese espacio donde Bill Gates hace su negocio y vigila la mirada atenta de la CIA, pero que permite sembrar gérmenes de herejía y escapar a panópticos y censuras criollas.

Un poco menos pobres

Hay más trabajo, comentan mis vecinos de Santa Catalina. Como sufrieron en carne propia la crisis del 2002/2003, sin necesidad de estadísticas, de sólo conversar en el barrio y en el ómnibus, hoy perciben que la población que trabaja llegó al millón y medio de personas, que la tasa de desempleo alcanzó sus mínimos históricos y el salario real se incrementó en los últimos cinco años. Además, por otra parte, reflejan la sensación generalizada de estar más protegidos por algunas de las leyes laborales aprobadas en el gobierno frenteamplista, como los consejos de salarios, las negociaciones colectivas y el fuero sindical.

“No había trabajo con Jorge Batlle, hay trabajo con Tabaré Vázquez”, ecuación sencilla y contundente, compartida por ese 12% de montevideanos refugiados en los asentamientos, fundamento más que suficiente del optimismo que reina entre los trabajadores empobrecidos desde que ganó Mujica. Sin embargo, una serie de datos y consideraciones sugieren que deberían ser más cuidadoso a la hora del entusiasmo:

UNO: más del 70% de los trabajadores ganan menos de 4.800 pesos, suma que les sirve para estar exonerados del IRPF, pero que no alcanza para cubrir las necesidades elementales. Los salarios y jubilaciones actuales son menores que los de 1997/98. Seguramente el bajo poder adquisitivo de los salarios, sea la razón para que el 62% de los trabajadores industriales haya sido expulsado hacia el cinturón irregular de Montevideo.

DOS: según las cifras oficiales, del millón y medio de personas que trabajan, unos 600.000 (el 40%) lo hacen en condiciones de precariedad, ya sea porque trabajan menos horas de las que aspiran o porque no tienen cobertura de la seguridad social, son los que lavan parabrisas, venden en la calle o son esclavizados por las empresas de seguridad y limpieza.

TRES: los niños no alcanzan a ser un 30% de la población del Uruguay, pero son la mitad de la población que vive por debajo del límite de pobreza; coletazo de lo anterior: uno de cada cinco niños ingresa a las escuelas con problemas de talla, raquitismo o bajo coeficiente intelectual; uno de cada cuatro escolares no termina sexto año, y uno de cada cuatro adolescentes no hace educación secundaria. Estas cifras se mantienen estables desde los ’90, el Uruguay es un país de viejos, pero en Uruguay la pobreza es infantil, es decir, el futuro es pobre.

CUATRO: la tasa de desempleo no llega al 8% de la población activa del Uruguay, pero el 22% de los jóvenes no tienen trabajo y el 40% de los que ingresan a liceos y escuelas industriales abandonan antes de tercer año. El Uruguay del siglo XXI discrimina a sus jóvenes, no sólo porque los hace vivir en barrios socialmente marginados, sino porque también los ha confinado tras las alambradas de un ghetto educativo, cultural e intelectual.

CINCO: El Instituto Nacional de Estadísticas dice que hay 100.000 pobres y 35.000 indigentes menos que en el 2003, cifras calculadas a partir de considerar como pobres solamente a quienes tienen ingresos menores a 4.732 pesos, falsificación intelectual muy grosera. Esas cifras no resisten el análisis de la evolución de la pobreza en Montevideo: en el año 1999 el 16,2% de los montevideanos estaban por debajo de la mentada “línea”; en el 2004 la cifra había crecido al 32% a consecuencia de la crisis del 2002, luego, en el 2007 disminuyó al 26,5% de la población capitalina y siguió haciéndolo hasta hoy, pero aún así, en el 2009 los pobres eran todavía un 8% más en 1999. Para ser exactas y sinceras, las cifras oficiales oficial deberían decir: “la pobreza es menor que en el 2003, pero mayor que en 1998, antes de la crisis”.

Estos cifras permiten aproximarse a las condiciones reales en que vive el pueblo asalariado, claro que, por razones obvias ellas estarán siempre ausentes en el discurso de la derecha, que no tiene interés en develar la realidad social, sino sus consecuencias (inseguridad, delito), pero resulta extraño ver como ahora han sido dejadas de lado por el discurso frenteamplista que siempre las denunció públicamente. Es innegable que los asalariados apoyaron electoralmente a los candidatos del Frente, pero también es cierto que les pasa desapercibida su verdadera situación socioeconómica y consideran un privilegio contar con laburo, aunque sea en la precariedad absoluta, mal pagos y saliendo para el trabajo con las patas embarradas de los barrios sólo recordados por la crónica policial.

A los ricos les va mejor que nunca...

Las cifras macroeconómicas reciben felicitaciones de los organismos financieros internacionales y las empresas consultoras de riesgo: el PBI anduvo por los 25.000 millones de dólares en 1998 y creció hasta alrededor de 32.000 millones para los años móviles de fines del 2008 y comienzos del 2009. Este crecimiento es repercusión local del auge mundial del capitalismo, arrastrado principalmente por la locomotora china, antes roja y popular, cuya producción y consumo continúan cuesta arriba pese a la crisis del capital especulativo. La bonanza sostuvo la demanda y los precios de los “commodities”, fenómeno que en el Uruguay se tradujo en el crecimiento explosivo del modelo forestal, sojero y ganadero. El Ministro de Economía exclamó con algarabía que creció la torta, ¡al fin!, olvidando aclarar que ese crecimiento no era sólo fruto de sus desvelos, esfuerzos e inteligencia.

Sin embargo, macroeconomía brillante no quiere decir justicia en la redistribución del ingreso, precisamente, puede ser todo lo contrario: en el trienio 2005, 2006, 2007 los asalariados recibieron un 20% del ingreso nacional, mucho menos que en los años que van de 1997 a 1999, cuando en el reparto les tocaba el 30% de la torta. El reconocido economista frenteamplista Jorge Notaro, prestigioso investigador de la Facultad de Ciencias Económicas, calcula que las familas asalariadas han perdido unos 1.700 millones de dólares por año en beneficio del capital. Un proceso semejante sufrió la parte del ingreso nacional que va a los jubilados: entre 1997,98 y 99 el gasto del BPS representaba un 10% del producto, mientras que en 2005,06 y 07 se redujo al 8%. Quiere decir que la riqueza producida es mucho más grande que antes de la crisis del 2002, pero que alguien se está apropiando de una parte cada vez mayor de lo que produce la sangre, sudor y lágrimas del pueblo asalariado.

Nunca les ha ido tan bien a los ricos como ahora, reconoció en BÚSQUEDA Eduardo Bonomi, mano derecha del nuevo presidente. Parafraseando los dichos de un anarco amigo de Roger Rodríguez, puede afirmarse que el estilo de repatir la torta que tiene Astori, hace que los ricos sean mucho más ricos y los pobres sean un poco menos pobres. Con el gobierno progresista, los dueños del Uruguay hacen buenos negocios, aumentan sus ganancias y se les promete hasta el cansancio “estabilidad para las inversiones”, frase que en criollo significa “mantener estable la desigualdad”, sin embargo, protestan airadamente, pero es de puro reaccionarios, no porque tengan un motivo claro.

La mayor riqueza de los ricos está ligada al desarrollo explosivo del modelo “país proveedor de soja, carne y celulosa en el mercado mundial”, modelo que no está en el programa del Frente Amplio pero es el proyecto de de país productivo de los inversores extranjeros y que, aunque duela a los feligreses, está protegido por la política económica del gobierno frenteamplista. ¿No es con ese fin que se invierten fondos públicos, financiados por el Banco Mundial, para ampliar el puerto de Montevideo y en tender vías férreas hasta las plantaciones forestales?. El proyecto nacional conque se llena la boca Danilo Astori queda seriamente cuestionado por la realidad.

Son extranjeros los dueños de la producción agropecuaria, la principal riqueza del Uruguay: 1) el frigorífico brasileño Marfrig monopoliza el 40% de la faena uruguaya de carne, base económica del latifundio criollo; 2) el capital brasileño (Camin SA) también controla el cultivo, acopio, industrialización y exportación del arroz uruguayo; 3) cincuenta y cuatro plantadores, extranjeros off course, acaparan la mitad de la producción de soja en Uruguay: compraron tierra a mitad del precio que tiene la argentina, acá están libres de control sobre los agrotóxicos y transgénicos y las exportaciones (el 95% sin industrializar) no pagan ningún impuesto, es tan buen negocio que el área sembrada se extendió de 30.000 hectáreas a medio millón en menos de ocho años; 4) de la celulosa mejor ni hablar: la empresa UPM instalada en la zona franca de Fray Bentos se lleva 500 millones de dólares al año sin pagar un peso de impuestos; 5) ahora le toca el turno a la lechería, flor de la Banda Oriental, que está siendo invadida por capitales extrajeros de varios pelos, principalmente brasileros y estadounidenses; 6) en el período que abarca desde el año 2000 al 2008l la propiedad del 30% de la superficie agropecuaria del Uruguay cambió de manos, 5.081 millones de hectáreas fueron compradas y vendidas y, en su mayoría, fueron a parar a manos extranjeras. La soberanía nacional queda bastante maltrecha, sus heridas se abren a la vista y paciencia de todos, el silencio consiente lo que ya han consentido presidente, ministros y parlamentarios frenteamplistas. ¡Malinche sigue cambiando riquezas por cuentas de vidrio!.

A los ricos que están mejor que nunca no les movió un pelo la llegada de un tupamaro a la presidencia, nadie salió corriendo espantado hacia Miami o Madrid, los “operadores” empresariales de Mujica (López Mena, Libermann), todo lo contrario, concurrieron en masa al acto del Conrad, Punta del Este, pagando 100 dólares por el cubierto y el derecho a hacer una pregunta. Se sienten seguros de Mujica, será un buena administrador general de sus negocios y su predicamento entre las masas empobrecidas es útil para que todo siga igual. Saben que el nuevo equipo económico implementará las mismas políticas liberales que el Fondo Monetario Internacional recomienda hace treinta años, y saben demasiado bien que su riqueza y su poder no están cuestionados en lo más mínimo.

Amortiguador de primera.

Del lado de la justicia, los que el sistema excluye y condena, cuyas filas engrosa el capital al reproducirse, un ejército sin otra salida que liberarse del sistema, pero que, sin embargo, aunque la emancipación social les sea necesaria para recobrar la condición humana, actualmente no ven la necesidad de luchar por ella, los hábitos de vida precaria acumulados por generaciones crearon la cultura de no pensar más allá de la “diaria”, es imposible que piensen en el largo plazo, la política no es para ellos herramienta transformadora, sino un medio para sobrevivir, como la changa, la manga o el requeche.

Del lado de la injusticia está la clase propietaria, aunque no se sientan amenazados, no dejan de tener una especie de temor congénito a las revoluciones, la política para ellos es el arte de conservar sus privilegios y su poder económico, trabajan por la “unidad de la familia ideológica” y, para el futuro, por si las moscas, apuestan a un Piñera, un Macri o un Sarkozy, o incluso, pensando en que la república liberal puede dejarles de servir algún día, sueñan con la resurrección del pachecato o un golpe a la hondureña ¡ellos sí que tienen estrategias a largo plazo!.

Ahí están, como siempre... el rico con su riqueza y el pobre con su pobreza, el gallo rojo y el gallo negro prestos a reeditar su lucha eterna, dos ejércitos que se miran con recelo y velan sus armas, a la espera de la lucha final. “Amortiguación política de los conflictos sociales” fue el concepto que don Carlos Real de Azúa usó con acierto para describrir el modo “pacífico y pacificador” de dominación, el que introdujo el batllismo a principios del siglo XX con el fin de postergar el choque frontal entre los dos ejércitos. Amortiguar es una estrategia funcional al capitalismo.

En el momento de fijar el monto del salario, la clase propietaria ejerce su poder de manera descarnada y los asalariados intentan recuperar una ínfima parte de lo que produjeron, es precisamente en ese momento que cobra sentido la amortiguación política, cuando los poderosos sustituyen el empleo de la fuerza represiva por múltiples mecanismos de mediación y negociación, su estrategia es desgastar y licuar la resistencia de los asalariados evitando la radicalización de la lucha de clases, jamás conveniente para quienes tienen todo que perder.

Un par de vueltas de tuerca más adelante, la historia del Uruguay Batllista se está repitiendo en sus aspectos esenciales: para obtener el consentimiento de las víctimas del sistema, el Uruguay Progresista ha desarrollado los métodos más modernos de alienación política: la actuación de los caudillos en el escenario televisivo, instrumento idóneo para distorsionar la consciencia de los asalariados, manipular la opinión pública, juntar votos a lo bobo y ganar elecciones sin debatir ideas y programas. Se buscaban grandes actores políticos capaces de limar las asperezas más insufribles, el progresismo los encontró.

El presidente ex-guerrillero es el presidente de los barrios al norte de Avenida Italia, los resultados electorales están tan “territorializados” como la pobreza, mis vecinos de Santa Catalina sienten que de ellos llegó a las alturas, la impronta del recién elegido los lleva a creer que ahora están mejor representados que antes, tal vez por eso no le exigirán que haga revolución alguna, apenas le reclaman unos pesitos más, tal vez la tentativa de construir viviendas y reírse con alguno de sus dichos de boliche de piso de tabla. Mujica no disfrutará de la bonanza que gozó Tabaré Vázquez, lo puede agarrar la réplica del terremoto mundial y, durante los dos primeros años, deberá pagar 100 millones de dólares por día de los servicios de la Deuda Externa, pero Danilo Astori tiene recursos para obtener fondos para repartir, haciendo menos miserable la miseria de marginados y excluídos sin cambiar la exclusión y marginación para nada.

Aplauden los inversores en el Conrad, los funcionarios del Banco Mundial y el FMI, el embajador yanqui, hasta aplauden Sanguinetti, Lacalle y Bordaberry hacieindo que uno se pregunte para que elecciones si todos tienen idéntico proyecto nacional, pero, por sobretodo, Mujica es depositario de la confianza política de los sectores más empobrecidos de la sociedad, todo está dado para que sea el más eficiente amortiguador de la historia, superando por varias cabezas a Luis Batlle y Wilson Ferreira.

El costo ético y moral.

Para que la amortiguación política funcione aceitadamente, sus gestores deben dar garantías de las mejores relaciones con las fuerzas armadas y policiales. Los operadores de la conciliación de clases no pueden estar en la vereda de enfrente del aparato represivo, sujetos a espionaje y pasibles de ser reprimidos, por eso además de sentarse a la mesa con las cámaras empresariales y los organismos financieros internacionales, hay que abrazarse con los uniformados de toda laya y color.

De la necesidad política de vincularse a los mandos militares y policiales, surge la concepción de “olvido y perdón”, eje del actual pensamiento político del progresismo con relación al terrorismo de Estado. Hubo además quienes se encargaron de la impúdica tarea de asumir la defensa de la impunidad, no sólo la de los “viejitos” criminales de los ´70, sino también la de los asesinos de Morroni y Facal en Jacinto Vera. Además intentaron impedir que fueran juzgados quienes mataron a su compinche chileno Berríos.

Entonces...¿cómo extrañarse de que, en plena democracia progresista, los militares y policías uruguayos reprimen y violan derechos humanos en Haití y Punta del Este, en cárceles, comisarías y esquinas de Montevideo? Son hechos que hieren las pupilas, ni los más creyentes en la nueva religión pueden ignorar lo que ocurre delante de sus narices. Para nosotros, sería imperdonable callar la boca.

”El policía...detiene a una persona...porque está convencido de que está a punto de cometer un delito”, Eduardo Bonomi deja caer esa frase en BUSQUEDA, pretendiendo justificar los desmanes de la jueza y la policía de Maldonado. Explica que como ministro castigará al que esté “pensando en cometer un delito” aún antes del acto que infrije la ley, ya Mussolini había otorgado a los jueces esa potestad, casi que divina, de juzgar las intenciones en lugar de atenerse a los hechos, precisamente por eso les decían fascistas al Duce y sus magistrados. Ahora se les concede idéntica potestad a esos policías criollos que todos conocemos, con su falta de preparación en general y de honestidad en particular...es evidente que se está dispuesto a asumir las responsabilidades por los “errores y excesos” que puedan ocurrir.

Como no los hay a la vista, la derecha fabrica un enemigo: los delicuentes, en particular la emprenden contra los delitos contra la propiedad y el narcotráfico. Lo grave es que el progresismo se suba tanto al carro que tiran por la borda principios elementales del derecho penal, si la mano dura fuera la de Lacalle o Bordaberry se pensaría que están preparando futuras represiones contra el pueblo, pero con este gobierno ex-guerrillero resulta difícil ubicar el objetivo de asumir esas concepciones tan represivas y reaccionarias. Cabe recordar que este gobierno los polícías fueron los únicos empleados públicos que recompensados con un aumento salarial del 100%, como si se estuviera haciendo méritos con alguien.

”El sistema tiende un cerco sobre el peón o el pequeño productor rural y los obliga a emigrar, para hacinarse en las grandes ciudades. El sistema arroja a la desocupación a un sector en aumento de la población. Si busca defenderse con la venta callejera, el sistema lo persigue. El sistema enseña a robar y matar desde la televisión. A la delincuencia la crea una clase social, pero afecta a toda la población. Para terminar con la delincuencia hay que terminar con el sistema”, palabras de Raúl Sendic que no admiten equívocos: en lugar de rejas y palos, terminar con el sistema.

El momento histórico lo define muy bien Raúl Zibechi: como el dominio económico de los EEUU rueda barranca abajo, como las reservas de petróleo de Venezuela y Brasil desalojan a Medio Oriente del primer lugar, la mira del imperialismo apunta ahora a su patio trasero, privilegio que colocan a América Latina en el centro de las preocupaciones político-militares del Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado. Honduras y Haití presagian más agresiones “disuasivas”, más intervenciones “preventivas”...más violencia.

En ese panorama, el ejército uruguayo está siendo uno de los discípulos dilectos del Comando Sur del Pentágono, que premia la alcahuetería otorgándole el cargo de segundo comandante de las tropas invasoras de Haití. No conforme con la buena letra hecha hasta ahora, el nuevo ministro de defensa proclama la necesidad de aumentar la cantidad de soldados uruguayos en la “isla-portaaviones” de las fuerzas armadas yanquis, queda claro que nos estamos sumando a la fila de niñitos buenos del continente, Colombia, Panamá, Honduras, Perú, Méjico y Chile. El gobierno está involucrado en una de las más fariseicas intervenciones armadas de los EEUU, comparable solamente con la invasión imperialista a Paraguay en el siglo XIX, cuando Venancio Flores arrastró al pueblo oriental tras los designios del imperio británico, mancha ética y moral que el Partido Colorado jamás podrá limpiar de su historial, bastante ensangrentado por otra parte.

Olvido y perdón” a los torturadores y asesinos, palos a los excluídos que duermen en las playas de Punta del Este y asociados al imperialismo en su ofensiva sobre América Latina, el pragmatismo no ofrece límites éticos o morales, tampoco los tienen quienes se afilian a su filosofía, por eso los pragmáticos se tornan capaces de cualquier cosa.

Los sobrevivientes

El rasgo que caracterizó la generación de Ernesto Ché Guevara fue el “entregar la vida por la revolución social”, profesión de fe nacida en la lucha social en toda América Latina, determinación subjetiva previa a la opción política por la vía armada. La teoría marxista era la misma para todos, pero la mirada guerrillera la interpretaba a la luz de esa decisión de poner el cuero en la estaca, mirada muy diferente a la de quienes optaron por la lucha electoral y parlamentaria.

Cuando a los sobrevivientes de la derrota nos sacaron de los calabozos en marzo de 1985 y se nos impuso la legalidad tutelada, aquél rasgo “entregar la vida” quedó como suspendido en el aire, fué sustituído por la “intención revolucionaria”, definición muy etérea, casi que inasible, pues no implicaba otro compromiso que repetir algunas fórmulas y consignas. Como consecuencia lógica y natural del cambio en la subjetividad, la mirada de los sobrevivientes fue dejando de ser guerrillera y las cosas se comenzaron a intepretar desde una óptica muy diferente, pues ya no había que poner el cuero en la estaca.

Para dilucidar los misterios de la deriva, la clave está en esa diferencia, una cosa fue el compromiso práctico de los ’60 y otra, totalmente distinta, la vaguedad de un horizonte sin salas de tortura a partir de 1985. La pérdida de Raúl Sendic dejó el barco al garete, sin ancla a la revolución,de inmediato el derrumbe de los muros dió el golpe de gracia y abrió paso a los elementos ideológicos, producto de la derrota, que hasta entonces se mantenían en estado latente, el barco fue arrastrado por corrientes y remolinos poderosos, se negó la posibilidad de hacer la lucha revolucionaria y, como forma de diluir la propia, se hizo responsables de ella a las generaciones venideras, el arte de lo posible se volvió arte de la no transformación, de conformarse con lo que hay. Aceptar la changa de amortiguadores en la lucha de clases...fue apenas un pasito más.

Ha muerto Julio Dewaily, el flaco, timonel que nunca equivocó el rumbo, tupamaro en Nuevo París y Belvedere y donde fuere, los verdugos no pudieron quebrar su entereza, era de la estirpe del Gorila Ramos, el Gallego Más Más y el Gato Sosa, salió del Penal de Libertad tan digno como había entrado. Al aire libre fue creciendo su autoridad moral, supo salir del infierno y ayudar a muchos a salir de él, intransigente en luchar contra la privatización de los casinos muncipales, en plena democracia se jugó la ropa por el MLN(T) a riesgo de su propia libertad, acaudilló la movilización del oeste montevideano contra la privatización del agua, fue de los más firmes luchadores contra la impunidad de los terroristas. Su “intencionalidad revolucionaria” se tradujo en hechos, en práctica, en acumulación de conciencias y voluntades tras las banderas de la emancipación, los cánticos de sirena no pudieron ablandar sus convicciones, se negó a transar con los que transan y murió tan hereje como nació, un tupamaro.

Como propuse en la primer frase de este ensayo, a pesar de lo prolongado del dovague, he intentado explicar el insólito hecho de un ex-guerrillero asumiendo como presidente de ls república, explicarlo buscando sus raíces en la historia del batllismo, autor intelectual del régimen político moderno del Uruguay, entenderlo como respuesta a las consecuencias de la exclusión social y política de sectores cada vez mayores de asalariados. Por muy porfiado que uno sea, la prédica revolucionaria no encuentra eco en el ejército de empobrecidos por los dueños del Uruguay, las víctimas del sistema capitalista no son receptivas a la voz revolucionaria, cabe reconocer que no es tiempo de insurrecciones, aunque las llamaradas estén alumbrando por toda América Latina.

Tal vez, como dicen muchos, sea cierto que no se puede hacer otra cosa, es lo que hay, valor...bueno, pues que que lo hagan Astori y Vázquez!. Que ellos olviden y perdonen a los criminales o se asocien a la intervención de los EEUU, verdaderamente no me duele, son lo que son, dijera Bandera Lima, sus actitudes políticas son coherentes con sus discursos de toda la vida, no engañan a nadie. Sin embargo, no creo que se haya sobrevivido a la derrota y el verdugueo para esto, no creo que los sobrevivientes deban ser los responsables de sostener el régimen democrático burgués, generando la confianza y el consentimiento sin los cuales no funciona la dominación pacífica. Duele ver a sobrevivientes de la gesta revolucionaria pasando del brazo con quienes no debieran, a los que cargan la mochila de los caídos siendo funcionales sino al sistema que quisimos voltear, si uno fuera creyente les diría, con el Flaco Dewaily...¡qué dios los ayude!.

lunes, 6 de julio de 2009

CORSARIOS DEL CARIBE - Jorge Zabalza

Desde que secundaria incentiva a informarse sobre la “historia reciente”, algunos estudiantes cerrenses se han acercado a Santa Catalina en busca de mi testimonio. Por cierto, no me causa gracia ser visto como parte de la historia, una especie de momia con memoria...

He podido comprobar que, por lo general, los adolescentes poseen una imagen distorsionada del golpe, lo creen consecuencia de la guerra entre tupamaros y el ejército. El análisis más riguroso desvirtúa esa visión errónea y simplista de la historia, pero la teoría de los dos demonios viene ganando subjetividades a nivel popular, especialmente en esa juventud nacida después de 1985, que asume de manera no consciente esa visión reaccionaria de la historia.


Aún antes de los ’60, el estancamiento de la producción del campo y la pérdida de capital de las industrias protegidas, había hecho caer las ganancias de la clase capitalista que, como siempre, buscó hacer pagar los platos rotos por la crisis al pueblo asalariado.


Un par de cifras bastan para dejar en evidencia que los motivos del golpe cívico-militar fueron más bien prosaicos:


-antes de la dictadura, el pueblo asalariado disfrutaba de ingresos equivalente a más o menos el 40% de la torta producida cada año en el país
-a la salida de la dictadura, esa parte de la torta que iba al salario había sido reducida hasta alrededor del 20%.


Según explica Raúl Sendic (padre) en uno de sus artículos, la reducción de los ingresos de los asalariados entre 1976 y 1985, representó una brutal transferencia de 6.047 millones de dólares hacia los dueños del capital, que fueron a parar a la especulación financiera. Un robo.


Como nadie tolera ser robado sin oponer resistencia, las organizaciones sociales salieron a la calle a frenar el asalto que sufrían. Viendo que la rapiña no salía por la vía pacífica (elecciones nacionales y parlamento), los dueños del Uruguay quitaron la careta liberal a su democracia e iniciaron, con el pachecato, la escalada de violencia hacia el terrorismo de estado.

Cuando Pacheco no fue suficiente, convocaron a sus fuerzas armadas ordenándoles cometer el robo y ofreciéndoles una parte del botín. Los milicos hicieron el mandado concienzudamente: desaparecieron forzosamente y asesinaron a cientos de militantes, torturaron a decenas de miles de personas y encerraron a todo el pueblo en el campo de concentración que fue el Uruguay entero.

Sus crímenes tuvieron la finalidad de crear el clima de terror que necesitaban para la rapiña. Hubo un sólo demonio, el que desató la guerra contra el pueblo asalariado para apropiarse de los más de 6. 000 millones de dólares. Encubierta por toda su parafernalia nacionalista y patriotera, la dictadura consistió en el uso de la fuerza militar con el objetivo de que la clase dominante se apoderara del 80% de la torta producida cada año.

Es lo que explico a los estudiantes, aunque no la explicación tal vez contradiga los programas de secundaria. Como son futuros asalariados, me parece interesante que vayan aprendiendo a relacionar política con clases sociales y salario, que comprendan, además, que la esencia de un programa popular está en la restitución del poder adquisitivo que la dictadura arrebató al pueblo asalariado.

Raúl Sendic lo introdujo en su programa de soluciones como señaló en un artículo de MATE AMARGO el 6 de diciembre de 1987:"Hay que aumentar los salarios para devolver al pueblo trabajador uruguayo, por lo menos el poder adquisitivo que le quitó la dictadura. Eso no se puede transar. No hay que pagar un dólar más por la deuda externa. Esta configura una estafa descomunal y no se puede seguir quitando el alimento, la salud y la enseñanza a los uruguayos para darle más capital al gran capitalismo. Esto tampoco admite transacciones ni fórmulas intermedias”.

Este programa innegociable. Si se transa con el poder...no se está con el pueblo. Así enseñaba Raúl Sendic. Hace un par de siglos que la historia nacional es la historia de la confrontación entre dos proyectos antagónicos e irreconciliables, por un lado el de los dueños del Uruguay, que luchan por conservar el poder que les permite apropiarse del 80% de lo producido cada año – y por eso es el proyecto “conservador”- y, por el otro lado, el proyecto de la emancipación social, que quiere arrebatar a la clase dominante ese poder económico y político para que el pueblo asalariado transforme revolucionariamente la sociedad capitalista.
Ninguno de esos proyectos es para “todos los uruguayos”. Cada uno pretende beneficiar a uno de los extremos de la bautizada “brecha social” por la academia, que ya es más bien abismo que simple brecha.

Un extremo es el vértice de los grandes propietarios, alrededor de 300 familias y empresas que monopolizan la propiedad de los 2.176 latifundios mayores de 1.000 hectáreas, del comercio agroexportador, así como de algunas industrias y empresas de servicios medianas. Ellas están asociadas y subordinadas a los grandes capitales transnacionales de la banca, el monocultivo sojero y de eucaliptus y la industria frigorífica, les “regalan” zonas francas y se hacen los distraídos cuando Botnia se vuelve el mayor latifundista del país, jamás nunca se los ha visto asumir la defensa del capital nacional y oponerse a los designios del imperialismo.

El otro extremo es la base de la pirámide, el millón y medio de asalariados y jubilados que no pagan IRPF porque sus ingresos no llegan al mínimo imponible. La condición de pobreza, sin embargo, no está dada solamente por el poder adquisitivo, no se mide por el consumo de las familias. La pobreza es estar sometido a una existencia intrascendente y resignada, una vida de sometimiento y explotación. Los pobres pasan por la vida, no que la viven. La pobreza es de espíritu.

El objetivo primordial de la dominación de clases es mantener a los oprimidos en el subdesarrollo intelectual, que les sea imposible comprender que emanciaprse del poder económico es la única manera de terminar con la pobreza. Si el millón y medio se revolucionara... ¡adiós a las 300 familias dueñas de todo!

La misión política de los partidos conservadores es arrastrar al pueblo asalariado bien lejos del proyecto emancipatorio, arrastrarlos mediante la amortiguación y la demagogia tras el proyecto conservador, alienarlos hasta que “besen llenos de felicidad el látigo de quienes los oprimen”. Han tenido éxito.

Recurro a las cifras nuevamente:
-en 1971, la lista más votada fue la del SI al plebiscito para permitir la reelección de Jorge Pacheco Areco: ¡medio millón de votos!, para apoyar la escalada hacia el gope de Estado.

-en 1980, más del 40% del electorado votó el SI a la reforma constitucional de los milicos, o sea, que de hecho, un importantísimo sector de la población apoyaba lo actuado por la dictadura.

-en 1989 más del 50% votaron amarillo. Aunque haya influído la propaganda aterrorizadora de la derecha sobre un porciento de esos votantes, hubo un núcleo duro que estaba ideológicamente de acuerdo con la impunidad de los criminales en delitos aberrantes.

Sin ser exageradamente pesismistas, puede afirmarse que durante décadas los partidos tradicionales lograron retener a más del 40% del electorado apoyando el proyecto conservador, aún cuando la mayoría vote –y actúe, lo que es peor- en contra de sus propios intereses.

Otros números que no mienten.

Después de casi cinco años de política redistributiva progresista, el senador Alberto Couriel confesó –sin otro apremio que el electoral- que los millones de dólares que dejó el crecimiento de la producción, fueron a parar directamente a las arcas del 5% más rico de los uruguayos, o sea, de los dueños de latifundios y bonos de deuda pública. Nadie lo ha desmentido, ni siquiera Astori.

Por el contrario, los asalariados que en los últimos años del siglo XX, habían recuperado parte de lo perdido durante la dictadura, alcanzando a recibir un 30% de lo producido en el país, con el gobierno progresista retrocedieron nuevamente al entorno del 20% que recibían al 1985.

Añade el mismo Couriel que los asalariados reciben hoy un 5.6% menos que entre 1998 y 2001, gobierno de Jorge Batlle antes de la crisis del 2002, y Joaquín Etchevers, por su parte, evalúa esa disminución en un 33% durante el período 2005-2007 en que la política económica fue conducida por Astori.

Calcula Etchevers que cada uno de esos años (2005, 2006 y 2007), aproximadamente 1.700 millones de dólares que antes recibía el pueblo asalariado ahora van a para a manos de la clase capitalista. Otro robo...no?
Muchos creyeron que la victoria frenteamplista del 2004 significaba el comienzo del fin del sistema, pero la prometida redistribución de la riqueza terminó siendo una contraredistribución. Esta vez la clase dominante no precisó de un golpe de estado para rapiñar el salario, lo hizo en plena democracia progresista, con consejos de salarios y ministros provenientes del movimiento sindical.

Es que, en definitiva, la victoria del Frente Amplio no significó un debilitamiento del apoyo electoral al proyecto conservador. Si al exiguo 8% que vota al Partido de Bordaberry, se le suman los votantes de Lacalle y de Astori, nos reencontramos con aquel 40% del electorado que votaba a Pacheco, al SI a la dictadura y al SI a la impunidad. Apenas fue un traslado de votantes desde la demagogia “tradicional” hacia la nueva demagogia de los sectores progresistas de derecha encabezados por Vázquez y Astori.

Como actualmente la torta es más grande, aunque sea más pequeño el trozo que corresponde al pueblo, para cada asalariado o jubilado representa unos pesitos más con relación al 2004. Disponer de esos pesitos más es tremendamente importante en condiciones de miseria, repercute sobre el estado de ánimo colectivo, ayuda a pasar desapercibida realidad tal cual es: los ricos son cada vez más ricos y la injusticia social es mayor aunque se disfrace de progresista.

Sobre esa subjetividad del “pesito más”, es mucho más fácil para el progresismo la comunicación con el millón y medio de pobres, los ha convencido que es posible “arrastrar” a los empresarios, no al proyecto de emancipación, pero sí hacia una redistribución más equitativa de la riqueza.

¿Qué es “redistribuir el ingreso nacional”? Muchos frenteamplistas le llaman “desarrollo social” a la política generosa de asistir con otros pesitos más a excluídos y marginados, a cambio de que sus hijos concurran a CAIFs y escuelas a recibir alimentación y laptops. Nos afiliamos a la idea de Sendic, redistribuir hoy es "aumentar los salarios para devolver al pueblo trabajador uruguayo, por lo menos el poder adquisitivo que le quitó la dictadura. Eso no se puede transar.

Hacerlos devolver al pueblo lo que le robaron y le roban es traslado de fondos por miles de millones dólares a la mesa de los asalariados, a su vivienda, a su salud, a su educación... ¿se imaginan? Expropiar de hecho a las 300 familias. No es un programa un anticapitalista, por supuesto, pero reaccionarán como los dueños de Bolivia o los de Venezuela.

Que me perdonen quienes militan entusiastas para “profundizar los cambios”, convencidos de que el segundo gobierno tendrá un carácter realmente popular, pero no hay nada que me permita creer que José Mujica cambiará el rumbo de la política económica de Astori- Vazquez, que apoyó y compartió todos estos años desde el Consejo de Ministros.

La delgada línea de lo popular pasa por estar con los dueños del Uruguay o contra ellos. Enfrentarlos o, pragmáticamente, hacerse los distraídos. Consentir el delito de rapiña continuada u obligar a restituir al pueblo lo que se robaron. Se busca un presidente con la voluntad política de Evo Morales y un pueblo con la fuerza que hoy poseen el boliviano y el venezolano.

Mujica es incapaz de estimular la resurrección del espíritu de rebelión que caracterizó a nuestro pueblo asalariado. Es incapaz de proponer a las multitudes que apoyen concientemente el proyecto de emancipación social.

Jorge Zabalza
Todo lo contrario, el 29 de junio ya estaba acordando el reparto de cargos con la derecha del Frente Amplio al mejor estilo de los viejos caudillos de los partidos burgueses. Con la excusa de “hay que ganar en octubre”, se firmaron los contratos que aseguran el “continuismo” en las políticas económica y salarial del próximo gobierno. “Continuista” pero que te deja contento con guiños picarescos y dichos arrabaleros: el proyecto conservador ha encontrado el caudillo más apto para arrastrar pueblo hacia la mesa del pacto con las cámaras empresariales y los centros militares.

viernes, 13 de febrero de 2009

REVOLUCIÓN, sólo para revolucionarios, Parte 1

Jorge Zabalza A Veronika Engler

En este febrero hay temas varios urgentes. Se puede hablar de como el mundo está conmovido por esa estafa llamada crisis y el consecuente aumento de la superconcentración del capital. O de como los pueblos asalariados pagarán carísimo el fraude de esos cada vez menos ladrones globalizados. También del camino del genocidio que los estafadores están recorriendo en Palestina, el más antiguo y efectivo instrumento para reactivar el aparato productivo.Y se puede recordar los 50 años de la Revolución Cubana, al Ché, Camilo y Fidel entrando a La Habana. Ya habrá tiempo de encarar lo urgente. Ahora intentaremos escarbar en cuestiones uqe hacen al comportamiento revolucionario.

Todo comienza desde las entrañas, sin instrumentos de análisis, con la bronca, la indignación, el dolor por la bofetada en mejilla ajena. Y el acto de amor. Hacerse revolucionario es enamorarse y entregarse. Sin amor y rabia, la revolución sería pura abstracción, una entelequia sin carne ni hueso.

Luego, el dibujo marxista de la sociedad vuelve visible lo invisible de la historia humana. Individuos que inevitablemente establecen entre sí relaciones de producción donde los lobos ejercen el poder sobre los otros, simplemente porque los lobos son la clase propietaria de hombres, tierras y capitales y los otros, la clase de los que apenas poseen su sudor, sangre y lágrimas. La estructura que definen esas relaciones está recubierta por otro entramado de relaciones: las políticas, las de propiedad, culturales, religiosas y etcétera.

Ya está. Poniendo entrañas e intelecto es cosa sencilla eso de hacer la revolución pues, simplificando, el problema se resuelve con tomar el poder y cambiar estructura y superestructura. Con relaciones socialistas de producción y relaciones políticas de nuevo tipo deben surgir los nuevos seres humanos, dotados de los valores y la filosofía que los hara revolucionarios, comunistas, el estadio superior de la especie. Entrañas e intelecto...ambas bastaron a los cientos de miles que dieron la vida, fueron desaparecidos o, al menos, torturados por toda América Latina.

Escribo para los que ya comprendieron que esa concepción quedó cuestionada cuando se cayó la estantería del "socialismo real". Para los que están indignados porque algo no les cierra y no le encuentran explicación. Para los que tienen un sentimiento de que algo nos falta, sí, es cierto, pero no en la estrategia ni en el convencimiento ni en la entrega ni en el comportamiento heroico frente al enemigo…nos falta algo en lo subjetivo, en la cabeza, en las ideas.

Es que hasta los más porfiados predicadores de la revolución pecamos de hipocresía congénita. Insensibles, insolidarios y egoístas, reproducimos la filosofía de vida que nos permite ejercer arbitrariamente el poder sobre las mujeres. Mientras nos indignamos por los sufrimientos de los explotados del mundo, festejamos la doble moral en las relaciones entre ambos géneros. Por un lado proclamamos los grandes valores de la solidaridad y la justicia social pero, por el otro, no se nos mueve un pelo por el golpe que damos en mejilla ajena, como si por ser mujer la víctima perdiera su condición humana.

El entorno social es retrógrado y justifica o disculpa los crímenes cometidos por los que ejercemos el privilegio del poder patriarcal pero, a pesar de ello, el patriarca, autor material de un delito de lesa humanidad, bien podría corregir su conducta por sí mismo. Sin embargo, en su fuero más íntimo el criminal es culturalmente impune, vive en condiciones morales y síquicas que le permiten continuar su historia de bola de bowgling... hiriendo y lastimando personas, orgulloso de su papel de macho, el que le asigna la misma sociedad que quiere transformar revolucionariamente.

Uno puede ser muy coherente en el debate y en la conducta política, pero al mismo tiempo, en la vida íntima, comportarse de manera totalmente reñida con la lucha por una sociedad de seres libres. O sea, decir una cosa como se dice la otra y mentir demagógicamente sus relaciones con las mujeres, con el mismo desparpajo que otros lo hacen habitualmente en la escena política. Esa duplicidad en la conducta, que cuenta con consenso social mayoritario, entraña un principio de autoritarismo que luego contamina todo el comportamiento político del individuo. Cabe preguntarse en qué medida el "ordeno y mando", el verticalismo y el culto a la personalidad tienen sus raíces en el despotismo oculto en la conducta íntima de los hombres.

Sin embargo nadie está libre del amor y un día el predicador se enamora hasta las patas...big bang! este otro acto de amor hace florecer la consciencia y el entendimiento. El tipo se redescubre a sí mismo. Se vanagloriaba de ser un revolucionario y se da cuenta que es un monstruo, autor monstruosidades sangrientas conque ha lacerado lo que más ama. Descubre en sï mismo toda esa mierda de diez mil años de historia con esclavas y amos. Descubre que la opresión de la mujer por el hombre no sólo es historia o teoría, sino la propia realidad, con efectos muy concretos, que duelen, lastiman y matan el amor. Se espanta al ver conductas machistas reproducidas ingenuamente por el comportamiento de su propio hijo.

Tenía y tengo claro que lucho por seres libres del salario. Que son pura manipulación ideológica todos esos trabalenguas sobre la libertad del individuo, sean liberales o neoliberales, progresistas o con origen en la matriz del estalinismo. No habrá libertad mientras alguien (capitalista privado o burócrata del estado "socialista real") pueda ejercer el poder económico sobre quien está forzado a trabajar para vivir, determinando el monto de su salario y, por ende, su condiciones de vida.

Tenía y tengo claro que lucho por seres que organicen la sociedad en pie de igualdad, sin que existan más diferencias entre intelectuales, dueños de la información y la sabiduría, y el "común de la gente", poco acostumbrada a manejar el pensamiento abstracto. Sin embargo,no habrá igualdad mientras alguien pueda ejerza su derecho de pernada y el hogar, el dulce hogar de la cultura burguesa, sea un infierno de despostismo y violencia.

Entonces, ahí, en la almohada, la pregunta del millón: nuestra generación supo rebelarse contra el poder económico y el poder político, supo resistir los crímenes de la dictadura y supo desprenderse de antiquísimos hábitos, valores y costumbres, pero...sin embargo, no ha sabido quitarse de encima la peor basura ideológica heredada de la sociedad feudal y de la cultura burguesa. Ha sido más sencillo el suicidio de clase que suicidar el patriarcalismo que uno lleva dentro.

Para ser libre del salario y del poder político es condición necesaria liberarse del patriarcalismo, no se puede ser libre mientras se esclaviza a otra persona con la hipocrecía, la mentira o la banalización de los sentimientos. No hicimos la revolución en el lugar donde más debía hacerse, en la transformación de los valores y la filosofía de los hombres en su conducta hacia las mujeres. Un primer paso puede ser el atreverse y asumir frente a los compañer@s el propósito de hacer coherente la conducta con el discurso. Yal hacerlo, sentirse más revolucionario que nunca.

02/02/2009
Jorge Zabalza

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