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lunes, 17 de noviembre de 2008

El parto de los montes: Reflexiones de Fidel


Lo increíble es la propia declaración final,aprobada por consenso de los participantes en el cónclave. Es obvio que constituye una aceptación plena de las exigencias de Bush.


Bush se mostraba feliz con tener a Lula a su diestra en la cena del viernes. A Hu Jintao, al que respeta por el enorme mercado de su país, la capacidad de producir bienes de consumo a bajo precio y el caudal de sus reservas en dólares y bonos de Estados Unidos, lo sentó a su izquierda.
Medvédev, a quien ofende con la amenaza de ubicarlos radares y la cohetería estratégica nuclear no lejos de Moscú, fue ubicado en un asiento distante del anfitrión de la Casa Blanca.


El rey de Arabia Saudita, un país que producirá en un futuro próximo 15 millones de toneladas de petróleo ligero a precios altamente competitivos, quedó también a su izquierda, al lado de Hu.
Su más fiel aliado en Europa, Gordon Brown, Primer Ministro del Reino Unido, no aparecía cerca de él en las imágenes.


Nicolás Sarkozy, descontento con la arquitectura actual del orden financiero, quedó distante de él, con el rostro amargado.


Al Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, víctima del resentimiento personal de Bush y asistente al cónclave de Washington, ni siquiera lo vi en las imágenes televisadas de la cena.


De esa forma fueron ubicados los asistentes al banquete.


Cualquiera hubiera pensado que al día siguiente se produciría el debate de fondo sobre el peliagudo tema.


Temprano en la mañana del sábado, las agencias informaban sobre el programa que tendría lugar en el National Building Museum de Washington. Cada segundo estaba programado. Se analizarían la actual crisis y las medidas a tomar. Se iniciaría a las 11 y 30 hora local.

Primero, sesión gráfica: “fotos de familia”, como las llamó Bush;veinte minutos después, la primera plenaria, seguida de una segunda a la mitad del día. Todo rigurosamente programado, hasta los nobles servicios sanitarios.


Los discursos y análisis durarían aproximadamente tres horas y 30 minutos. A las 3 y 25, hora local, almuerzo. De inmediato, a las 5 y 5, declaración final. Una hora después, a las 6 y 5, Bush marcharía a descansar, cenar y dormir plácidamente en Camp David.


El día transcurría, para los que seguían el evento, con la impaciencia por conocer cómo en tan breve tiempo se abordarían los problemas del planeta y de la especie humana.Estaba anunciada una declaración final.


El hecho real es que la declaración final de la Cumbre se elaboró por asesores económicos preseleccionados, bastante afines al pensamiento neoliberal, mientras Bush en sus pronunciamientos pre y pos cumbre reclamaba más poder y más dinero para el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instituciones mundiales que están bajo riguroso control de Estados Unidos y sus más cercanos aliados. Ese país había decidido inyectar 700 mil millones de dólares para salvar a sus bancos y empresas transnacionales. Europa ofrecía una cifra igual o mayor. Japón, su más firme pilar en Asia, ha prometido una contribución de 100 mil millones de dólares. Esperan de la República Popular China, que desarrolla crecientes y convenientes vínculos comerciales con los países de América Latina, otra contribución de 100 mil millones procedentes de sus reservas.


¿De dónde saldrían tantos dólares, euros y libras esterlinas como no fuera endeudando seriamente a las nuevas generaciones?¿Cómo se puede construir el edificio de la economía mundial sobre billetes de papel, que es en lo inmediato lo que realmente se pone en circulación, cuando el país que los emite sufre un enorme déficit fiscal?¿Valdría la pena tanto viaje por aire hacia un punto del planeta llamado Washington para reunirse con un Presidente al que le quedan sólo 60 días de gobierno, y suscribir un documento que ya estaba diseñado de antemano para ser aprobado en el Washington Museum?¿Tendría razón la prensa radial, televisiva y escrita de Estados Unidos al no concederle atención especial a ese viejo rejuego imperialista en la cacareada reunión?


Lo increíble es la propia declaración final, aprobada por consenso de los participantes en el cónclave.Es obvio que constituye una aceptación plena de las exigencias de Bush, antes y durante la cumbre.A varios de los países participantes no les quedaba otra alternativa que aprobarla;en su lucha desesperada por el desarrollo, no deseaban aislarse de los más ricos y poderosos, así como de sus instituciones financieras, que constituyen mayoría en el seno del Grupo G‑20.


Bush habló con verdadera euforia, usando palabras demagógicas, leyó frases que retratan la declaración final:


“La primera decisión que tuve que tomar ―dijo― fue quiénes venían a la reunión.Decidí que teníamosque tener a las naciones del Grupo de los 20, en lugar de solamente el Grupo de los Ocho o el Grupo de los Trece.


“Pero una vez que se toma la decisión de tener al Grupo de los 20, la pregunta fundamental es con cuántas naciones de seis diferentes continentes, que representan a diferentes etapas de desarrollo económico, es posible alcanzar acuerdos que sean sustanciales, y me complace informarles que la respuesta a esa pregunta es que lo logramos.


“Estados Unidos ha tomado algunas medidas extraordinarias.Ustedes, que han seguido mi carrera, saben, yo soy un partidario del libre mercado, y si uno no toma medidas decisivas, es posible que nuestro país se suma en una depresión más terrible que la Gran Depresión.”


“Recién empezamos a trabajar con el fondo de 700 mil millones de dólares que está comenzando a liberar dinero a los bancos.”


“De manera que todos entendemos la necesidad de promover políticas económicas a favor del crecimiento”.


“La transparencia es muy importante para que los inversionistas y los reguladores puedan saber exactamente qué está pasando.”


El texto del resto de lo que dijo Bush es por el estilo.


La declaración final de la Cumbre, que requiere por su extensión media hora para leerlo en público, se define a sí misma en un grupo de párrafos seleccionados:


“Nosotros, los líderes del Grupo de los 20, hemos celebrado una reunión inicial en Washington el 15 de noviembre entre serios desafíos para la economía y los mercados financieros mundiales…”


“…debemos poner las bases para una reforma que nos ayude a asegurarnos de que una crisis global como esta no volverá a ocurrir.Nuestro trabajo debe estar guiado por los principios del mercado, el régimen de libre comercio e inversión…”


“…los actores del mercado buscaron rentabilidades más altas sin una evaluación adecuada de los riesgos y fracasaron…”


“Las autoridades, reguladores y supervisores de algunos países desarrollados no apreciaron ni advirtieron adecuadamente de los riesgos que se creaban en los mercados financieros…”


“…las políticas macroeconómicas insuficientes e inconsistentemente coordinadas, e inadecuadas reformas estructurales, condujeron a un insostenible resultado macroeconómico global.”


“Muchas economías emergentes, que han ayudado a sostener la economía mundial, cada vez más sufren el impacto del frenazo mundial.”


“Subrayamos el importante papel del FMI en la respuesta a la crisis, saludamos el nuevo mecanismo de liquidez a corto plazo y urgimos a la continua revisión de sus instrumentos para asegurar la flexibilidad.


“Animaremos al Banco Mundial y a otros bancos multilaterales de desarrollo a usar su plena capacidad en apoyo de su agenda de ayuda…”


“Nos aseguraremos de que el FMI, el Banco Mundial y los otros bancos multilaterales de desarrollo tengan los recursos suficientes para continuar desempeñando su papel en la resolución de la crisis.”


“Ejercitaremos una fuerte vigilancia sobre las agencias de crédito, con el desarrollo de un código de conducta internacional.”


“Nos comprometemos a proteger la integridad de los mercados financieros del mundo, reforzando la protección del inversor y el consumidor.”


“Estamos comprometidos a avanzar en la reforma de las instituciones de Bretton Woods, de forma que puedan reflejar los cambios en la economía mundial para incrementar su legitimidad

y efectividad.”


“Nos reuniremos de nuevo el 30 de abril de 2009 para revisar la puesta en marcha de los principios y decisiones tomadas hoy.”


“Admitimos que estas reformas sólo tendrán éxito si se basan en un compromiso con los principios del libre mercado, incluyendo el imperio de la ley, respeto a la propiedad privada, inversión y comercio libre, mercados competitivos y eficientes y sistemas financieros regulados efectivamente.”


“Nos abstendremos de imponer barreras a la inversión y al comercio de bienes y servicios.”


“Somos conscientes del impacto de la actual crisis en los países en desarrollo, particularmente en los más vulnerables.


“Mientras avanzamos, estamos seguros de que mediante la colaboración, la cooperación y el multilateralismo superaremos los desafíos que tenemos ante nosotros y lograremos restablecer la estabilidad y la prosperidad en la economía mundial.”


Lenguaje tecnocrático, inaccesible para las masas.


Pleitesía al imperio, que no recibe crítica alguna a sus métodos abusivos.


Loas al FMI, Banco Mundial y las organizaciones multilaterales de créditos, engendradores de deudas, gastos burocráticos fabulosos e inversiones encaminadas al suministro de materias primas a las grandes transnacionales, que son además responsables de la crisis.


Así por el estilo, hasta el último párrafo. Es aburrida, plagada de lugares comunes.

No dice absolutamente nada. Fue suscrita por Bush, campeón del neoliberalismo, responsable

de matanzas y guerras genocidas, que ha invertido en sus aventuras sangrientas todo el dinero que habría sido suficiente para cambiar la faz económica del mundo.


En el documento no se dice una palabra de lo absurdo de la política de convertir los alimentos en combustible que propugna Estados Unidos, del intercambio desigual de que somos víctimas los pueblos del Tercer Mundo, ni sobre la estéril carrera armamentista, la producción y comercio de armas, la ruptura del equilibrio ecológico, y las gravísimas amenazas a la paz que ponen al mundo al borde del exterminio.


Sólo una frasecita perdida en el largo documento menciona la necesidad de “afrontar el cambio climático”, cuatro palabras.


Por la declaración se verá cómo los países presentes en el cónclave demandan reunirse de nuevo en abril de 2009, en el Reino Unido, Japón o cualquier otro país que cuente con los requisitos adecuados ―nadie sabe cuál―, para analizar la situación de las finanzas mundiales, con el sueño de que las crisis cíclicas nunca vuelvan a repetirse con sus dramáticas consecuencias.


Ahora les corresponderá a los teóricos de izquierda y de derecha opinar fría o acaloradamente sobre el documento.


Desde mi punto de vista, no fueron rozados ni con el pétalo de una flor los privilegios

del imperio. Si se dispone de la paciencia necesaria para leerlo desde el principio hasta el final, podrá apreciarse cómo se trata simplemente de una apelación piadosa a la ética del país más poderoso del planeta, tecnológica y militarmente, en la época de la globalización de la economía, como quienes ruegan al lobo que no se devore a la Caperucita Roja.


Fidel Castro Ruz
Noviembre 16 de 2008
4 y 12 p.m
http://www.cubadebate.cu/

sábado, 12 de julio de 2008

Ocho tesis erróneas de Fidel Castro

Ocho tesis erróneas de Fidel Castro Traducido por Ulises Juárez Polanco y revisado por Caty R
Fidel Castro y las FARC
James Petras http://rebelion.org/noticia.php?id=70162

Introducción

He apoyado la revolución cubana exactamente durante cincuenta años y reconozco a Fidel Castro como uno de los grandes líderes revolucionarios de nuestro tiempo. Pero nunca he sido un apologista sin sentido crítico: en varias ocasiones he expresado mis discrepancias en medios impresos, en público y en discusiones con líderes, escritores y militantes cubanos. Los artículos y comentarios de Fidel Castro sobre los recientes sucesos de Colombia, concretamente su discurso sobre la liberación por el régimen colombiano de varios prisioneros de las FARC (incluidos tres agentes de la CIA e Ingrid Betancourt) y sus comentarios críticos en torno a las políticas, estructura, prácticas, tácticas y estrategias de las FARC y su reconocido líder, Manuel Marulanda, merecen una seria reflexión.

Las observaciones de Castro piden un análisis y una refutación, no sólo porque sus opiniones son ampliamente leídas e influyen en millones de militantes y admiradores en todo el mundo, especialmente en Cuba y América Latina, sino también porque hoy pretende brindar una base «moral» para la oposición al imperialismo. Igual de importante es que las diatribas y críticas desafortunadas de Castro contra las FARC, Marulanda y el movimiento campesino de guerrillas han sido bienvenidas, publicadas y transmitidas por todos los medios de comunicación capitalistas en los cinco continentes. Fidel Castro, con pocas salvedades, se ha unido dócilmente al coro que condena a las FARC y, como demostraré, sin ninguna razón o lógica.

Ocho tesis erróneas de Fidel Castro

1. Castro argumenta que con la «liberación» de los prisioneros políticos de las FARC «se abría un capítulo de paz para Colombia, proceso que Cuba viene apoyando desde hace más de 20 años como el más conveniente para la unidad y liberación de los pueblos de nuestra América, utilizando nuevas vías en las complejas y especiales circunstancias actuales, después del hundimiento de la URSS …» (Reflexiones del compañero Fidel: La historia real y el desafío de los periodistas cubanos, 3 de julio de 2008).

Lo más sorprendente de esta tesis (y de todo el artículo) es la omisión total de Castro del terror masivo desatado por el presidente colombiano Uribe contra sindicalistas, críticos y comunidades campesinas, documentado por todos los grupos de derechos humanos dentro y fuera de Colombia, en sus últimos artículos. De hecho, Castro exculpa al régimen «uribista» actual, el más criminal, y echa toda la culpa al «imperialismo estadounidense». Desde el «hundimiento de la URSS », y frente a la ofensiva militar dirigida por EEUU, una multitud de movimientos revolucionarios armados han emergido en Líbano, Palestina, Iraq, Afganistán o Nepal, y otros grupos ya existentes en Colombia o Filipinas han seguido su lucha. En América Latina, las «nuevas propuestas» para la revolución fueron de todo menos pacíficas: levantamientos populares masivos que han echado del poder a políticos electorales corruptos en Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela… y han costado cientos de vidas.

La «liberación» de Betancourt ha fortalecido el puño de acero del régimen de Uribe, ha incrementado la militarización y disimula los constantes asesinatos de sindicalistas y campesinos a manos de los escuadrones de la muerte. Al contrario de lo que dice Fidel Castro, Estados Unidos y el «presidente de los escuadrones de la muerte colombianos» utilizan su «éxito» como refuerzo de los argumentos a favor de acciones militares conjuntas entre EEUU y Colombia. La celebración de Fidel de la acción del régimen colombiano como una «apertura de la paz» sirve para desviar la atención del dictamen del Tribunal supremo colombiano de que la reelección de Uribe fue ilegal por los sobornos del tirano a senadores para enmendar las disposiciones colombianas y permitir su reelección como presidente.

2. Fidel Castro denigra al recién fallecido líder de las FARC, Manuel Marulanda, como un «campesino y militante comunista, líder de la guerrilla» (Reflexiones). En su texto del 5 de julio de 2008 (Reflexiones del compañero Fidel: La paz romana) Castro, con condescendencia, se refiere a un «Marulanda, de notable inteligencia natural y dotes de dirigente, que no tuvo, en cambio, oportunidades de estudio cuando era adolescente. Se dice que pudo cursar sólo hasta el quinto grado. Concebía la revolución como una larga y prolongada lucha, un punto de vista que yo no compartía». Castro es hijo de un terrateniente y fue educado en colegios jesuitas privados y tiene el título de abogado. Da a entender que las credenciales educativas y un mayor status social preparan al líder revolucionario para guiar a los campesinos que no tienen educación formal, pero sí «cualidades naturales de liderazgo» aparentemente suficientes para permitirles seguir a los intelectuales y profesionales, más adecuados para dirigir la revolución.

El repaso de la historia, sin embargo, refuta los alegatos de Castro. Marulanda construyó, en un período de cuarenta años, un ejército de guerrillas más grande y con mayor base de masas que cualquier otra guerrilla inspirada en Castro desde la década de 1960 hasta el 2000.

Castro promovió una teoría de «focos de guerrilla» entre 1963 y 1980, en donde grupos pequeños de intelectuales organizarían un núcleo armado en el interior del país, entrarían en combate y atraerían el apoyo masivo de los campesinos. Todos los focos de guerrillas «castristas» fueron derrotados (aniquilados) rápidamente en Perú, Venezuela, Brasil, Uruguay (focos urbanos), Bolivia y Argentina. Por el contrario, la estrategia de Marulanda de la guerra de guerrillas prolongada se estableció sobre una organización de las bases y fuertes vínculos de los campesinos con los guerrilleros, y se apoyó en la solidaridad de la comunidad, la familia y las clases. Así se construyó, lenta y metódicamente, un ejército político militar nacional del pueblo. De hecho, una revisión seria de la revolución cubana revela que los guerrilleros de Castro fueron reclutados en las agrupaciones de masas urbanas, metódicamente organizadas antes y durante la formación de los focos de guerrilla en 1956-1958.

A pesar de que hay cifras fiables disponibles sobre las FARC, Castro desestimó en un 50% el número de guerrilleros de las FARC, basándose en la propaganda de los publicistas de Uribe.

3. Castro condena la «crueldad» de las tácticas de las FARC «del secuestro y la retención de prisioneros en las condiciones de la selva». Bajo esta lógica, Castro debería condenar cualquier movimiento revolucionario del siglo XX, empezando por las revoluciones rusa, china y vietnamita. Las revoluciones son crueles, pero Fidel olvida que las contrarrevoluciones son todavía más crueles. Uribe ha establecido redes espías involucrando a oficiales locales, como hicieron en la guerra de Vietnam. Y los revolucionarios vietnamitas eliminaron a los colaboradores porque eran responsables de la ejecución de decenas de miles de aldeanos militantes. Castro olvida comentar el hecho que Ingrid Betancourt, después de su celebrada «liberación», abrazó y agradeció al general Mario Montoya. Según un documento desclasificado de la embajada estadounidense, Montoya organizó una unidad terrorista (Alianza anticomunista americana), que asesinó a miles de disidentes colombianos después de torturarlos ferozmente. La «crueldad» del cautiverio por las FARC no apareció en los exámenes médicos de Betancourt: ¡tenía buena salud!

4. Fidel alega que Cuba está «a favor de la paz en Colombia, pero no de la intervención militar extranjera». Son la oligarquía colombiana y el régimen de Uribe quienes han invitado y colaborado con la intervención militar estadounidense en Colombia. Castro sugiere que la intervención militar de EEUU viene impuesta desde afuera, en vez de verlo como parte de la lucha de clases dentro de Colombia, donde los gobernantes, terratenientes y narcotraficantes desempeñan un papel clave en la financiación y entrenamiento de los escuadrones de la muerte. En los seis primeros meses de 2008, 24 líderes sindicales han sido asesinados por el régimen de Uribe, más de 2.562 muertos en los últimos veinte años de lo que Castro describió como «nuevas vías en las complejas y especiales circunstancias». Fidel ignora totalmente los crímenes perpetrados continuamente por los escuadrones de la muerte sobre activistas sociales desarmados y muestra la falta de solidaridad de Cuba con todos los movimientos colombianos desde que La Habana entabló relaciones diplomáticas y comerciales con el régimen de Uribe.

¿El equilibrismo entre el interés nacional de Cuba por los vínculos diplomáticos y comerciales con Colombia y las proclamadas credenciales revolucionarias forman parte de las «complejidades» de la política exterior cubana?

5. Castro pide la liberación inmediata de todos los prisioneros en manos de las FARC, sin la más mínima consideración por los 500 guerrilleros torturados y deshumanizados en las horrendas «cárceles especiales» de alta seguridad de Uribe y Bush. Castro hace alarde de que Cuba liberó a los prisioneros capturados durante la lucha contra Batista y demanda que las FARC sigan el ejemplo cubano, en vez del enfoque revolucionario vietnamita y chino. El intento de Castro de imponer y universalizar sus tácticas en Colombia, tomando como referencia la experiencia cubana, carece del esfuerzo mínimo para entender, no digamos analizar, las especificidades de Colombia, su ejército, el contexto político de la lucha de clases y el contexto político y social de las negociaciones humanitarias en Colombia.

6. Castro aduce que las FARC deberían terminar la lucha de guerrillas pero no rendir sus armas porque en el pasado las guerrillas que se desarmaron fueron masacradas por el régimen. En lugar de eso, sugiere que deberían aceptar la oferta de Francia de abandonar su país o aceptar la propuesta de Chávez («hermano» y «amigo» de Uribe) de negociar y asegurar una comisión formada por notables latinoamericanos para supervisar su integración en la política colombiana.

¿Qué harán los guerrilleros «armados» cuando miles de soldados y escuadrones de la muerte de Uribe causen estragos en el campo? ¿Huir a las montañas y cazar jabalíes? Ir a Francia significa abandonar la lucha de clases y a millones de campesinos vulnerables que los apoyaron.

7. Fidel Castro omite totalmente de sus reflexiones la forma en que cada líder político involucrado en la «misión humanitaria» utilizó la celebración de la «liberación» de Betancourt para disimular y distraer de sus serias dificultades políticas. Ante todo, la reelección de Uribe fue declarada ilegal por el Tribunal supremo colombiano que lo acusó y condenó por sobornar a miembros del Senado para que votaran una enmienda constitucional, lo que le permitió optar a un segundo mandato. La presidencia de Uribe es ilegal de hecho. La liberación de Betancourt y el abrazo delirante de Uribe socava el veredicto judicial y sustituye el mandato del Tribunal por nuevas votaciones al Congreso o elecciones nacionales. La popularidad de Sarkozy en Francia iba en picado, sus altamente publicitadas intervenciones en las negociaciones con las FARC fueron un fracaso total, sus políticas militaristas en Oriente Próximo y sus virulentas políticas contra los inmigrantes alejaron a sectores importantes del público francés (como también lo hicieron el aumento de los precios y el estancamiento económico).

La liberación de Betancourt y sus efusivos elogios y abrazos a Sarkozy revitalizaron su imagen empañada y le dieron un respiro del creciente descontento económico y político por sus políticas nacionales y extranjeras.

Chávez utilizó la liberación de Betancourt para abrazar a su «enemigo» Uribe y distanciarse más de las FARC, en particular, y de los movimientos populares de Colombia, así como para construir puentes hacia una presidencia estadounidense post Bush. Chávez también se congració con los medios de comunicación pro imperialistas recibiendo comentarios favorables del candidato presidencial estadounidense de derecha, quien «esperaba que las FARC aceptasen el consejo de Chávez de desarmarse».

Cuba, o al menos Fidel Castro, utilizó la «liberación» de Betancourt para exteriorizar su hostilidad, que se remonta por lo menos a 1990, hacia las FARC, ya que éstas obstaculizaban su política de reconciliación con el régimen colombiano.

8. Con una sorprendente postura humanitaria y «cuasi electoralista», al celebrar la liberación de Betancourt, Castro fustigó a las FARC por su «crueldad» y resistencia armada al régimen terrorista de Uribe. Castro atacó la «estructura autoritaria y el liderazgo dogmático» de las FARC, ignorando la adhesión de las FARC a las políticas electorales entre 1984 y 1990 (cuando más de 5.000 candidatos, activistas y políticos desarmados fueron masacrados) y el debate libre y abierto en la zona desmilitarizada sobre una política alternativa con todos los sectores de la sociedad colombiana (1999-2002). Por el contrario, Castro nunca permitió el debate libre y abierto ni elecciones, ni siquiera entre candidatos comunistas, en ningún proceso legislativo, al menos hasta que fue reemplazado por Raúl Castro.

Los líderes políticos antes mencionados servían a sus propios intereses políticos y personales cuando criticaron a las FARC y celebraron la liberación de Betancourt a costa del pueblo de Colombia.

Conclusión

¿Ha pensado Castro realmente en las consecuencias desastrosas para millones de colombianos empobrecidos, o pensaba únicamente en las posibles mejoras de las relaciones de Cuba con Colombia una vez que las FARC sean liquidadas? El efecto de los artículos anti FARC de Castro ha sido suministrar munición a los medios de comunicación imperialistas para desacreditar a las FARC y la resistencia armada a la tiranía y para elevar la imagen del presidente de los escuadrones de la muerte, Uribe. Cuando el principal líder revolucionario del mundo niega la historia revolucionaria y la práctica de un movimiento popular en marcha y al brillante líder que construyó ese movimiento, está negándoles a los movimientos del futuro una rica herencia de resistencia y estructura exitosa. La historia no lo absolverá.

Original en inglés: http://petras.lahaine.org/articulo.php?p=1742&more=1&c=1
Ulises Juárez Polanco y Caty R. pertenecen a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

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