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miércoles, 4 de agosto de 2010

Biocombustibles que matan

Por: Marta Iglesias

En teoría los biocombustibles son menos contaminantes que los derivados del petróleo. Basándose en la premisa, Estados Unidos y la Unión Europea se ha propuesto alimentar sus vehículos con ellos. Para lograrlo deben remodelar sus cultivos, y además comprar maíz, soja o aceite de palma a los países del Sur. El resultado inmediato es el incremento del precio de los alimentos, con lo cual se prevé que el hambre aumente a corto plazo.

El ciudadano corriente asocia la palabra biocombustible con ese nuevo carburante que va a hacer funcionar su coche sin contaminar el medio ambiente. El sucio petróleo negro sustituido por las verdes plantas.

En concreto, cuando hablamos de biocombustibles nos referimos a lo que se conoce como biodiesel y como bioetanol. El primero se obtiene del procesamiento de aceites vegetales de la colza, palma africana, soja, girasol o maíz. El segundo es un alcohol que se obtiene del azúcar de la remolacha o caña de azúcar, y también del almidón del maíz, la cebada o el trigo.

En la mayoría de países, el biocarburante elegido se mezcla en un porcentaje determinado con el diesel sin necesidad de cambiar los coches, aunque en Brasil desde hace años los coches funcionan con etanol puro. Hasta aquí todo parece muy limpio y ecológico, aunque hay quien asegura que esa visión ‘verde’ no es más que apariencia.

Para el Nobel de Química, Hartmut Michel, con los biocombustibles no se ahorran emisiones de CO2 puesto que al fermentar el vegetal sólo se obtiene el 10% de alcohol. Elevar esa proporción al 100% conlleva emplear energía de combustibles fósiles. Así que se acaba emitiendo más CO2 del que produciría simplemente un coche de gasolina.


En la misma línea, Manoel Santos, biólogo y director del suplemento Altermundo, afirma que "entramos de nuevo en una manipulación intencionada, pues con el prefijo "bio" la mayor parte de la gente entiende que es ‘muy ecológico’ y nada más lejos de la realidad. Sería más correcto hablar de agrocombustibles, pues proceden de actividades agrícolas".


El gran problema se plantea ante la necesidad desmedida de nuestros vehículos. Europa desea que en 2010, el combustible que sale por el surtidor lleve mezclado un 5,75% de biodiesel y Estados Unidos un 10% en la misma fecha. Para lograrlo, la UE debería movilizar el 70% de sus tierras de cultivo y Norteamérica un 121% inexistente. La cifras hablan de la irrealidad de esta iniciativa porque todos los sembrados del planeta no serían suficientes para alimentar a los coches occidentales con el 100% de biocombustible.

La otra deducción lógica es que si llenamos nuestros campos de plantas para generar carburante, ¿qué vamos a comer?



Hambre a la vuelta de la esquina.



Hay a quien le puede parecer exagerado el planteamiento de que emplear biocombustibles desemboque en hambre, pero ya tenemos ejemplos reales de ello. Se calcula que este año ciento nueve millones de toneladas de trigo, en lugar de servir como alimento, han sido desviadas a plantas de producción de etanol.

Y si observamos el caso de Estados Unidos, veremos que a partir de que empezó a elaborar etanol empleando maíz, en un año subió el precio de este producto. ¿Cómo se llega a ese punto? Muchos agricultores que plantaban para consumo humano y animal se han pasado al otro lado puesto que les resulta más rentable. Al haber menos semillas para comer, el precio de las mismas sube.

El resultado en Estados Unidos es que creció el precio del maíz que comen cerdos, bovinos y aves, con lo cual se incrementaron todas sus carnes, además de sus derivados como leche, mantequilla y huevos. El pollo ya cuesta allí un 30% más. Pero quien está surtiendo al mundo occidental de vegetales para convertir en biocombustibles son los países en vías de desarrollo.

Allí las consecuencias están siendo ya devastadoras. Muchos de ellos están abandonando sus cultivos tradicionales para plantar aquellos que producen etanol porque les dan más beneficios. En Brasil se han cambiado los campos de soja, algodón y diversos alimentos por la caña de azúcar. La consecuencia es que sus habitantes ya han pagado tres veces más por sus alimentos en el primer semestre de 2007, que en el mismo periodo del año anterior.



"Con cada aumento del 1% en el precio de los alimentos, dieciséis millones de personas caen en la inseguridad alimentaria"



En España no nos quedamos atrás en incremento de precios, y eso que casi no empleamos agrocombustibles -un 1,7% del total-. Ya en agosto los ganaderos se quejaban en los medios de comunicación de que los piensos para sus vacas habían aumentado en un 30% debido al boom de los biocarburantes. Si hablamos del maíz, cuesta un 60% más que en 2006, y el trigo y la cebada crecieron un 50%. Puestas así las cosas, que no sorprenda el incremento que notarán nuestros bolsillos en la recta final de este año. Comenzando por el pan, continuando con la leche, y terminando en las carnes y huevos. Notaremos a escala reducida lo que sufren en el tercer mundo.

La Unión de Consumidores de España ya calcula que esta subida prevista en los productos básicos encarecerá 1.200 euros al año la cesta de la compra. 
Para Manoel Santos, "están jugando con la vida de la gente.

No se pueden dejar de cultivar tierras para alimentos y dedicarlas a engordar la opulencia de los países industrializados. Ya tenemos varios ejemplos que demuestran que la demanda de cereales para producir bioetanol está subiendo los precios, con lo que la gente más pobre no puede comprar alimentos.

En febrero de 2007 el precio del cereal subió al nivel más alto de los últimos diez años. Todos recordamos la crisis de México, con enormes movilizaciones populares por el precio de la "tortilla", básica en la alimentación de la población. Las repercusiones están llegando aquí, donde la Federación Gallega de Panaderos ya anunció la subida del pan porque se está disparando el precio del cereal. Calcula que tendrán que cerrar cientos de panaderías sólo en Galicia. Según el Food Policy Research Institute, de Washington, con cada aumento del 1% en el precio de los alimentos dieciséis millones de personas caen en la inseguridad alimentaria.

Ese mismo instituto dice que aumentarán los precios hasta un 30% en 2010, con lo que las repercusiones son inimaginables. Da miedo". A todo ello hay que sumar que también hay incrementos en los precios de los alimentos provocados más por el puro temor que por la realidad, y muchos especuladores que han guardado su grano para venderlo cuando suban los precios. 
La ecología negra de los combustibles



Para la expansión de los agrocarburantes a gran escala, las empresas requieren más tierra de la usada actualmente, promoviendo lo que se conoce como agricultura a gran escala o industrial. Está comprobado que estas prácticas erosionan el suelo de tal manera, que la FAO ya ha advertido que al ritmo actual desaparecerán próximamente 500 millones de hectáreas de tierras arables. Además la agricultura industrial precisa gran cantidad de agua -emplea el 70% de la que se gasta- y utiliza muchos fertilizantes, una de las mayores fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero.

La contaminación también aumenta debido a la cantidad de maquinaria y transportes empleados. En concreto hay estudios que demuestran que contamina más producir aceite de palma -empleado para agrocombustible- que petróleo. 
Otro de los efectos ya constatados es que se están invadiendo bosques para estos cultivos.

A ello hay que añadir que las semillas empleadas para convertir en biocombustible suelen ser trasgénicas, el resultado final es que en las zonas en las que se están plantando están perdiendo biodiversidad, árboles nativos y ecosistemas completos.


Si el coste ambiental no es suficiente, el humano es brutal, como comenta Santos: "La producción a escala mundial de agrocombustibles fomenta el latifundio, evita que las tierras se les devuelvan a los pueblos originarios, a los indígenas, usurpa los recursos hídricos, etc. Son un atentado directo contra los modelos de producción familiar y comunitaria, que son los verdaderamente sostenibles y los que resolverían los graves problemas del hambre en el mundo".


Los campesinos que conservan sus tierras y cambian sus cultivos alimentarios por los dedicados a biocarburantes, pierden sus fuentes de alimento y quedan a merced de las transnacionales, que les surten de semillas y ponen el precio a las cosechas. Y es que estas plantas están genéticamente modificadas para que tengan más azúcar y den más graduación alcohólica al convertirlas en combustible, así que no sirven para comer.



Por qué ahora biocombustibles



De desconocer este combustible hemos pasado a un boom apoyado por los medios de comunicación, desde donde se nos convence de sus virtudes y poco se habla de sus efectos. Los más avispados sugieren que este cambio de apuesta se debe a un inminente agotamiento del petróleo.

La ONG Grain -que promueve el manejo y uso sustentable de la biodiversidad agrícola- asegura que tras los agrocombustibles se encuentran las industrias automovilísticas y petroleras, empresas alimenticias, compañías biotecnológicas y empresas dedicadas a inversiones a nivel mundial.

Para Manoel Santos "la apuesta real de ir substituyendo paulatinamente la dependencia de los llamados combustibles fósiles por esos agrocombustibles, nace de los poderes financieros internacionales que dominan el mundo -OMC, FMI, Banco Mundial-, de las transnacionales a las que sirven y lógicamente de los países alineados con el Imperio Norteamericano -y también de sus elitistas clubes de ricos como el G-8 o la OCDE-, lo que incluye toda la Unión Europea. Las reservas de petróleo, como todos sabemos, no están en estos países. Pero el por qué de este momento está en el 11-S, que cambia la visión del mundo por parte del Imperio.

Es ahí cuando Estados Unidos se da cuenta de que la dependencia del petróleo les puede causar demasiados problemas, porque las mayores reservas están en países del que llaman eje del mal. Esto, unido al factor de que todos los datos indican que la fecha de caducidad de las reservas de petróleo es entre 50 y 80 años, hace que se busquen alternativas a gran escala.

Hay que tener en cuenta que hoy Brasil y Estados Unidos controlan más del 70% de la producción mundial de agrocombustibles, así que la alternativa buscada por el Imperio está dirigida a ser quien la controla".



En Brasil se han cambiado campos de soja, algodón y diversos alimentos por la caña. Sus habitantes ya han pagado tres veces más por la comida.



Por lo que los datos nos dicen, no hay futuro verde en los agrocombustibles, que además nos echan en brazos de las mismas multinacionales de siempre. Para muchos, los agrocombustibles sólo son una buena alternativa para la producción comunitaria, para que los campesinos se autoabastezcan en los mercados locales, para que den de beber a sus tractores. Siempre producidos por ellos y para ellos, nunca para alimentar los coches del norte.

Otra opción que se consideraría más viable es el alcohol biológico de segunda generación sobre el que ya se está investigando y que procedería de restos de vegetales de poda o desbroce de campos y montes

. 
Pero el fondo de la cuestión, según Santos, es que debemos "plantearnos a escala mundial el actual modelo energético y de la sociedad consumista en general. Por mucha energía renovable que fomentemos nunca será suficiente si no caminamos hacia la eficiencia en el consumo, hacia el ahorro, hacia el reciclaje de lo reciclable, y hacia un cambio en nuestras demandas ultracapitalistas. Todos hablan de energías alternativas, pero nadie de emplear menos energía.

La lucha es contra el neoliberalismo, contra el capitalismo desaforado.
Es, simplemente, una lucha por la VIDA

Argentina: Afirman que el uso del glifosato causó una epidemia de cáncer en Santa Fe

Tuvieron que pasar ciento de víctimas para que la Justicia santafecina emitiera un histórico fallo prohibiendo el uso de glifosato, entre otros agroquímicos, en campos de la ciudad de San Jorge. Ahora, el objetivo es que semejante sentencia imponga un precedente judicial que se extienda esta prohibición a todo Santa Fe y el resto del país. Entreista al referente de la ONG Centro de Protección a la Naturaleza

Si se quisiera graficar la situación en una sola imagen, bien se podría imaginar un claro contraste entre un grupo frotándose las manos por los réditos comerciales que les dejó la producción de soja y otro, notoriamente mayoritario, con diferentes niveles de afectación por los estragos causados a partir de los agroquímicos utilizados sobre los campos sembrados con este cultivo.

Tuvieron que pasar cientos de víctimas para que la Justicia santafecina emitiera un histórico fallo prohibiendo el uso de glifosato, entre otros agroquímicos, en campos de la ciudad de San Jorge (ver nota aparte).

Ahora, el objetivo es que semejante sentencia quede firme tras las sucesivas apelaciones que se presenten en diferentes instancias el Gobierno de esa provincia junto a productores y, objetivo más ambicioso, que se defina un precedente judicial que extienda esta prohibición a todo Santa Fe y el resto del país.

En este sentido, Carlos Manessi, referente del Centro de Protección a la Naturaleza (Cepronat), organización impulsora de la causa inicial, aclaró que, pese a la vigencia de la prohibición de los agroquímicos los productores agrarios aún no pudieron demostrar que hayan tenido pérdidas de producción.

“Enfermar a la gente e intoxicar el suelo constituyen la peor herencia que podemos dejar a las generaciones futuras. Se está eliminando toda forma de vida y contaminando el agua por el uso del glifosato, entre otros químicos”, explicó el coordinador de la Red Nacional de Acción Ecologista (Renace) que este viernes inició su 33º asamblea en San Miguel de Tucumán (ver video adjunto).

El glifosato es el agroquímico más difundido en la agricultura argentina supuestamente para controlar malezas. En la actualidad, se usan entre 160 y 180 millones de litros por año, en un mercado que mueve US$ 600 millones, y el 70% del producto se destina a plantaciones de soja.

Según Manéis, son muchos los ejemplos existentes sobre las consecuencias que acarrean los agroquímicos sobre la salud de las personas y los ecosistemas. Uno de ellos es la notable proliferación de casos de cáncer en poblaciones cercanas a los campos sojeros, principalmente. “Creemos que no hacen falta más pruebas. Lo que si es necesario es que las autoridades y los productores tomen conciencia de los daños que se generan. Esta forma de producir sólo trae dolor y pobreza para la mayor parte de la población”.

“A esta problemática se le suma la gravísima condición que se da en las escuelas rurales y que nadie parece tener en cuenta”, dijo Manessi, y aseguró que “la mayoría están rodeadas por soja y sus directivos presentaron numerosas denuncias.

sábado, 1 de mayo de 2010

No sólo el sol causa cáncer a la piel: También los agrotóxicos

Fuente: RAPAL Uruguay

Un nuevo estudio publicado a principios de este año en la revista Enviroen anmmetal Health Perspectives indica que la exposición al sol no es el único factor principal de riesgo de melanoma (cáncer a la piel) para los trabajadores agrícolas.

Investigadores de la universidad de Iowa, del Instituto Nacional de Medio Ambiente Salud y Ciencia y el Istituto del Cáncer encontraron que la exposición repetida a los agrotóxicos maneb, mancozaeb, metil paratión, carbaril, benomil y al etiel-paratión duplica el riesgo mortal de cáncer a la piel.



La investigación fue parte de un estudio realizado por el gobierno federal de Estados Unidos sobre la salud de los aplicadores de agrotóxicos en la agricultura. Fue realizado por un largo periodo y tuvo como objetivo observar el nivel de cáncer entre 56.285 trabajadores que viven en Iowa y Carolina del Norte.



Si bien el porcentaje total de melanoma entre los participantes del estudio fue bajo, se pudo observar que existe un aumento sustancial entre los trabajadores expuestos a algunos de esos agrotóxicos y que esto tiene importantes implicancias para el resto de la población.



El carbaril, uno de los agrotóxicos identificados como cancerígeno, fue el principio activo del popular pesticida Sevin, de amplio uso en hogares y que ahora está prohibido en Estados Unidos para esos usos.



Los investigadores destacan que mientras que los aplicadores de agrotóxicos son entrenados regularmente en métodos seguros de manipulación y usan equipo de protección, los usuarios a nivel de hogar pueden no leer las etiquetas que alertan sobre su uso y por tanto no tomar las medidas de seguridad adecuadas.



El funguicida benomil y el insecticida etil- paration fueron cancelados voluntariamente durante un proceso de revisión en el 2008 por la agencia ambiental de Estados Unidos (EPA). Sin embargo el uso de maneb, mancozeb, metil paratión,y carbaril, está permitido para algunas cultivos (nueces, avellanas, maní) y para frutas y verduras.



Y por casa ¿como andamos? 

De la lista de agrotóxicos mencionadas en ese estudio como sustancias capaces de provocar cáncer de piel, en nuestro país se utilizan los funguicidas Benomil y Mancozeb y los insecticidas Carbaril y Paration metil; este último también como hormiguicida. 

Benomil se utiliza en arándano, arroz, trigo, manzano y peral.


Mancozeb: se utiliza en acelga, remolacha, cucurbitáceas, manzano, peral, membrillero, tabaco, tomate, papa, vid y cebolla. 
Paration metil: se utiliza en frutales, hortalizas y cereales. 
Carbaril: se utiliza en arándano, duraznero, manzano, pimiento, peral, remolacha, tomate, cebada, trigo, cítricos, lechuga, tabaco y otros cultivos. Los usos son múltiples.



Es importante señalar que en un mismo cultivo se pueden usar diferentes funguicidas y lo mismo con los insecticidas, y ser ambos cancerígenos, o sea, que en esos casos la exposición del trabajador a sustancias cancerígenas será doble.



Los registros de importación de estas sustancias llegan a miles de toneladas, y el uso de las mismas no solo pueden afectar al trabajador que las aplica sino que a las poblaciones cercanas a los cultivos. Gran parte de los funguicidas son utilizados en lugares cerrados como los invernáculos, donde los trabajadores permanecen largas horas, siendo así más peligrosa su exposición.



Conocer estos estudios debería de servir para agregar a la campaña de “protéjase del sol”, la eliminación de estas sustancias, como provocadoras de cáncer a la piel. De esa manera Uruguay se aseguraría que la salud de los trabajadores agrícolas está protegida

martes, 2 de febrero de 2010

Agrotóxicos: "Reformas de leyes buscar ampliar la presencia en lugar de restringirla"Agro

(Original en portugués, en Adital en título) http://www.adital.org.br/
01.02.10 - ARGENTINA

El uso indiscriminado de agrotóxicos todavía es un desafío a enfrentar por muchos ambientalistas. En Santa Fe, Argentina, la situación no es diferente. Además del abuso de venenos, la población todavía tiene que lidiar con la indiferencia de las autoridades en relación con el tema. En entrevista con ADITAL, la abogada de la ONG Ecos de Romang, Graciela Gómez, señala los avances y desafíos que todavía existen en el combate de la contaminación. Además, denuncia la falta de compromiso político con este asunto y el desinterés de los laboratorios para investigar los efectos de los tóxicos manipulados frente a los incentivos para la mutación de semillas.

La abogada destaca además el papel de movimientos y organizaciones ambientalistas en la información y en la lucha por la protección de la naturaleza. Ejemplo de esto es lo que ella misma realiza en internet: utiliza el espacio -denominado Ecos de Romang- para denunciar a las personas los peligros del abuso y el mal uso de agrotóxicos.
Las informaciones y los estudios sobre tales productos están disponibles en:
http://www.ecos-deromang.blogspot.com/

Entrevista realizada para Adital-Brasil

Adital - ¿Qué balance hace Usted de las políticas dirigidas al uso indiscriminado de agrotóxicos en 2009? Hubo avances?

Graciela Gómez - El avance es cuantitativo en cuanto a denuncias de poblaciones expuestas. Los esporádicos fallos judiciales en las provincias donde impera la aplicación aérea y terrestre, son superados por las ordenanzas de ciudades que prohíben a las empresas de ferrocarriles desmalezar las vías con herbicidas. Esto refleja la ineficacia de toda disposición sobre el manejo de ésas sustancias. Los proyectos de prohibición nunca fueron tratados.
Las reformas a leyes vigentes buscan ampliar aún más en lugar de restringir la desprotección existente ante las fumigaciones. La indiferencia de los órganos responsables que deben decidir sobre el tema y ponerle un freno al uso irracional de éstos venenos, demuestra la fragmentación de responsabilidades y la falta de estrategias para tratar la contaminación.

Adital - ¿Cuáles son las expectativas con relación a las acciones para este año de 2010?

Graciela Gómez - No podemos hablar a éstas alturas de que hay desconocimiento. La salud no puede esperar. Hay energía para preparar campañas electorales pero no hay voluntad ni dinero para restaurar equipos averiados, por ejemplo: con los que se realiza el análisis residual de glifosato en las aguas. Hay que realizar estudios epidemiológicos, mapas y estadísticas reales de los niños nacidos vivos con malformaciones. Aceptar que hay diferentes formas de exposición en mayor o menor grado pero que se relacionan con distintas enfermedades.
Se invierten fortunas en laboratorios solo para mutar semillas hasta lo amorfo pero no hay conclusiones éticamente serias sobre la peligrosidad de los tóxicos manipulados. Así lo ha demostrado uno de los organismos que integra la Comisión de Investigación sobre la utilización de Agroquímicos. Esperamos decisiones concretas llevadas a la práctica no solo a nivel legal y científico, sino también político.

Adital - Todavía, ¿Cree Usted que los movimientos, los ambientalistas tengan logrado difundir más las informaciones acerca de los organismos genéticamente modificados?

Graciela Gómez - Hay un "Deber moral de informar al mundo", parafraseando a un periodista español. Justamente porque no se practica a menudo, se desinforma. Los roles están invertidos: los movimientos y ambientalistas custodian los recursos naturales, la salud y el cumplimiento de las leyes ante un Estado ausente. Advierten y resisten la "Destrucción creadora" de éstas nuevas tecnologías que arrasan con las formas productivas existentes, con culturas y costumbres donde la Pachamama es sagrada. Difunden que es peligroso olvidar que el suelo es un ser viviente biológico, no químico. Logramos por ello el título de "soldaditos" que llevamos con orgullo de ser "verdes". Algo que quien nos lo otorgó no obtendrá nunca, ni pintándose.

jueves, 5 de febrero de 2009

Agrotóxicos y los Premios Europeos

El Cónsul de los agrotóxicos. En Nicaragua un empresario envenena el agua e Italia lo premia.

03_02_09

En su primera publicación del año, la importante revista italiana Diario, con difusión a nivel nacional, se interesó en el dramático caso de los ex trabajadores azucareros del Ingenio San Antonio, propiedad de la Nicaragua Sugar Estate Ltd., que integra el Grupo Pellas, que están falleciendo a diario por Insuficiencia Renal Crónica (IRC).

La periodista italiana Cristina Artoni¹, quien recientemente viajó por Centroamérica como miembro de la Caravana del Agua, escribió un largo y muy emotivo reportaje titulado “El Cónsul de los agrotóxicos - En Nicaragua un empresario envenena el agua e Italia lo premia”, describiendo de manera muy certera la trágica realidad de los cañeros nicaragüenses, la que pudo comprobar al llegar con la Caravana a Chichigalpa, en el occidente de Nicaragua.

En el reportaje, la periodista enfoca también las responsabilidades del Grupo Pellas y del gobierno italiano, al entregarle la condecoración “Ordine Della Stella Della Solidarietá Italiana”, en su máximo grado de Grande Ufficiale, a su presidente Carlos Pellas, y al nombrarlo Cónsul honorario de Italia en la ciudad de Granada, Nicaragua.

Miles de ex trabajadores están denunciando la corresponsabilidad del Grupo Pellas en ese caso, por el uso indiscriminado de agrotóxicos y la contaminación de los recursos hídricos. Según datos proporcionados por la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC), afiliada a la UITA, serían ya más de 3 mil los fallecidos en los últimos años y todo indica que este angustiante proceso está muy lejos de disminuir. En octubre del año pasado, el Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), en su sesión centroamericana acusó y sentenció ética y moralmente al Grupo Pellas.

Fuente: Eco Portal www.ecoportal.net

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