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miércoles, 25 de agosto de 2010

La guerra imperialista en el siglo XXI: el caso de Afganistán

Agustín Velloso Santisteban, profesor de Educación Comparada e Historia de la Educación, UNED

Los obetivos políticos son hoy más enreesados que en el pasado, pero bien presentados han funcionado igualmente. A ver quién se opone a promover la democracia allén de los mares, liberar a las mujeres del burka y acabar con el terrorismo islámico.
CSCA

Los objetivos de la guerra

Las democaracias más ricas y poderosas del mundo se han unido para lanzar una guerra contra uno de los países más pobres e indefensos. Su influencia internacional en el ámbito que se considere, económico, políco, cultural, es cercana a cero, igual que su capacidad para atacar a esos países en conjunto o individualmente.

Para más INRI, las noticias previas que se referían a Afganistán informaban de un país a la cola del desarrollo, asolado tras varios años de guerras anteriores, lo cual había provocado además varios millones de refugiados.

La propaganda para esta guerra ha resultado tan necesaria como para las anteriores y se ha construido igualmente en nombre de nobles fines, aunque se ha estilizado y adaptado a las tendencias de la época.

Sus elevados propósitos no los defienden adustos ministros tocados con la cruz gamada, sino apolíneos presidentes negros del Partido Demócrata y jóvenes ministras de defensa del Partido Socialista vestidas de chaqueta y pantalón.

Los objetivos políticos son hoy más enrevesados que en el pasado, pero bien presentados han funcionado igualmente. A ver quién se opone a promover la democracia allén de los mares, liberar a las mujeres del burka y acabar con el terrorismo islámico.

Una vez conseguido que los ciudadanos occidentales comulguen con unos pocos postulados elementales, que les impulsan a sentirse a la vez superiores y solidarios respecto a las poblaciones bárbaras, los corolarios que siguen les entran como agua: vamos más para volver antes, atacamos allí para no tener que defendernos aquí, estamos colaborando en la reconstrucción del país, es preciso formar a las fuerzas de seguridad locales, la situación está mejorando, aunque queda mucho por hacer, etc.

Para completar la labor de propaganda existen la ONU, la OTAN y otros organismos internacionales que, en nombre de los derechos humanos y la democracia, despejan las dudas de los que se muestran más reticentes ante la razón de Estado y las bondades de la moral y la religión occidentales.

Con todo, aún persiste el problema de las consecuencias de los bombardeos. Los que ordenan ataques de “conmoción y pavor” dejan el asunto de los daños a la población atacada para las estrellas de la música pop y los miembros de la realeza.

Estos fotogénicos personajes, muy comprometidos con varias causas más, no hablan de la muerte de niños bajo las bombas, sino que aparecen en televisión junto a una criatura algo maltrecha apoyada en muletas donadas por alguna ong, rodeada por personal de salvamento, con la bandera nacional ondeando casualmente al lado y un mensaje ad hoc: “nuestras fuerzas de defensa (sic) en acción, ¿quieres formar parte de ellas?”

El problema de las grandes matanzas ha quedado casi por completo superado. Sentencias como la del general estadounidense Franks, que mandaba la fuerza multinacional contra Afganistán en 2001, “nosotros no contamos cadáveres” (de enemigos), son aceptadas como doctrina por los líderes políticos y agradecidas como soma por las multitudes, que así tienen otras cuestiones más llevaderas en las que poner su atención.

Cuando, cada cierto tiempo, la magia de la propaganda se viene abajo por el peso de los hechos, se cambia un general de cuatro estrellas por otro, se lanza una nueva campaña bélica, incluso una guerra contra otro enemigo y vuelta a empezar. Ya se sabe que la memoria es frágil y hay tantas competiciones deportivas y acontecimientos que son históricos…

El gasto bélico

El periódico US Today1 anunció en mayo que el gasto total del Pentágono en Afganistán alcanzó este año unos doscientos mil millones de dólares. Sin embargo, conviene aceptar como más cercana a la verdad la estimación que ofrece la organización The Cost of War: unos trescientos mil millones de dólares 2.

La diferencia es notoria y la explica el ardid usado por el gobierno estadounidense y los gobiernos cómplices de éste: publicar el gasto realizado por su ministerio de defensa y no el del resto de oficinas y agencias del Estado dedicado a la guerra.

Por ello el diario The Guardian, al publicar el gasto militar británico en Afganistán, dos mil quinientos millones de libras, advierte de que “el dinero ha salido de la reserva de contingencia y no del ministerio de defensa. Es dinero nuevo y aparte del presupuesto principal de defensa” 3.

Falta por añadir el dinero de España, Canadá y el resto de países involucrados en Afganistán, eso sin mencionar, como hace The Guardian, que “es probable que el coste de las operaciones militares en Afganistán aumente por las presiones de Estados Unidos para desplegar más tropas allí.”

Se puede aventurar una cifra total aproximada de trescientos cincuenta mil millones de dólares, pero cualquiera que sea, será inconcebible para una persona normal.

Existen maneras de hacerla inteligible, pero no llegan a la mayoría de la población y apenas calan en sectores muy minoritarios. La gente sigue poniendo de forma alegre o resignada en manos de sus representantes políticos ese inmenso montón de dinero.

No obstante, hay que insistir: Según datos de la ONU, la población de Afganistán no llega a 28 millones de personas, la mitad tiene menos de 15 años, la esperanza de vida no supera los 44 años y el sueldo medio es de unos 300 dólares al año 4.

Con el dinero gastado hasta ahora en liberar a los afganos de sí mismos y luchar contra el “terrorismo islámico”, cada afgano podría haber recibido de sus agresores más de 12.500 dólares. Con otras palabras: anualmente desde su nacimiento hasta más allá de los 40 años esos mismos 300 dólares.

Eso sin tener siquiera que trabajar, claro está; sólo tendrían que estar vivos, no como ahora, que mueren bajo las bombas de los democratizadores, huyen de sus libertadores para convertirse en desplazados internos por su país y escapan a otros para pasar a ser refugiados ante la indeferencia de la comunidad internacional que prefiere interesarse por el burka.

Es aún más fácil entender que no haber hecho nada de nada hubiese sido aún mejor. No enviar soldados, no fabricar bombas rompe-refugios, no construir bombarderos no tripulados, no emplear munición con uranio empobrecido, no contratar a mercenarios (contratistas en la jerga periodística), hubiera costado cero dólares y habría supuesto un ahorro incalculable de vidas, bienes y recursos.

La irracionalidad que muestran los dirigentes de los países más avanzados al diseñar sus objetivos políticos no es nada comparada con la inmoralidad de su puesta en práctica, es decir, que esa cantidad de dinero se invierta en matar afganos y asolar su país, en nombre de los derechos humanos, la liberación de las mujeres, la democratización y modernización de la sociedad, la seguridad de la comunidad internacional, etc.

Los resultados

A duras penas se mantienen todavía las mentiras oficiales sobre las razones de la guerra y su evolución. Esto es una de las maravillas de la democracia capitalista, lo que Chomsky llama “el consenso manufacturado”. Sin embargo, la guerra contra Afganistán se revela cada día que pasa como una fracasada campaña criminal más de la política imperialista de Estados Unidos, sus aliados, la OTAN y la ONU.

Cuando no se da a conocer la enésima matanza de civiles afganos, que se intenta hacer pasar como un importante golpe a un grupo de talibanes, aparece un escándalo mayor que el anterior en las cuentas de la reconstrucción del país; a continuación se descubre otra corrupción de las empresas que operan en él…

Las mentiras dan lugar al asesinato y al expolio, los cuales generan nuevas mentiras hasta que de repente se difunden miles de documentos que confirman la existencia de atrocidades, latrocinios, desmanes y corrupciones, lo cual se pretende ignorar, aunque es de sobra sabido que todo eso es consustancial a las guerras de rapiña. Se trata, dicen los máximos responsables, de dos o tres manzanas podridas.

Ante el caos político en Afganistán, la corrupción del gobierno títere, el grotesco derroche de recursos, el continuo goteo de soldados invasores muertos, el enorme ridículo militar protagonizado por la impotencia de la poderosa coalición internacional ante la resistencia de las guerrillas de barbudos, algunos van tímidamente apuntando alternativas a las oleadas de
“carpet bombing” (bombardeo puro y duro) desde aviones sin piloto a ocho mil metros de altura y teledirigidos desde veinte mil kilómetros de distancia mediante ordenadores situados ¡cómo no! en Las Vegas.

El esperpento no da más de sí. Mientras, el sufrimiento de los afganos no cesa. Si los talibanes no aflojan, parece que al imperio se le aproxima la hora de intentar in extremis una serie de medidas para contener la hemorragia que sufre, la cual finalizará con el grito de “el último que apague la luz”.

También puede abrirse la puerta a unas conversaciones en el caso de que los talibanes prefieran un acuerdo que les coloque de algún modo en el poder sin tener que mantener a la población soportando los bombardeos. Los imperialistas son conocidos por haber declarado –y demostrado en Vietnam e Iraq- que están dispuestos a “destruir cualquier objetivo con tal de salvarlo”.

La cuestión importante, sin embargo, no es cuándo ni cómo abandonarán Afganistán los Estados Unidos y los aliados que le quedan, sino si los responsables del tremendo crimen serán juzgados por ello, de forma que las víctimas obtengan algo de justicia y el resto de la humanidad albergue una esperanza de que no se repita el crimen.

Es claro que no admitirán voluntariamente su responsabilidad en el desastre, que recuerdan a los citados de Vietnam e Iraq, por nombrar dos de las más notorias intervenciones imperialistas.

Además, saben que ningún tribunal va a juzgarles. En las democracias capitalistas todos somos responsables –cada uno en su medida- de las guerras de agresión.

Notas:
1. http://www.usatoday.com/news/military/2010-05-12-afghan_N.htm

jueves, 19 de agosto de 2010

Crónicas Afganas - Un día normal

Antonio Pampliega

En esta vida, para todo, hay una primera vez. El primer beso. La primera caricia. El primer artículo publicado. El primer viaje… Para aquellos que viajamos a zonas de conflicto hay una primera vez que nunca queremos que llegue. La tememos porque no sabemos sí seremos capaces de soportarla… Al menos ese ha sido mi caso. Los días previos a comenzar a trabajar con los Medevacs apenas fui capaz de pegar ojo. En mi cabeza, una y otra vez, una idea ¿Estaré preparado? ¿Seré capaz de aguantarlo? ¿Realmente valgo para esto? ¿Qué hago yo aquí?

Por fin llegó el día. Me asignaron helicóptero y tripulación; y a la medía hora ya estaba en el aire en busca de los primeros heridos. Mis manos temblaban mientras preparaba la cámara de fotos. Antes de venir a Afganistán me había documentado sobre lo que me iba a encontrar… Y muchas veces es peor el remedio que la enfermedad… Limpiaba los objetivos y tiraba varias fotos de prueba para comprobar que la cámara funcionaba perfectamente. A lo lejos divisé nuestro destino. Una pequeña base norteamericana perdida de la mano de Dios en mitad del desierto de Kandahar. Las puertas del Black Hawk se abrieron de golpe y los dos paramédicos saltaron a toda velocidad con una camilla mientras yo les hacía fotos desde el helicóptero. Al momento vinieron acompañando a un anciano afgano, que sentaron a mi lado mientras, detrás venían ocho soldados portando dos camillas. La cámara disparaba sin parar captando cada instante.

Las puertas se cerraron de golpe y el helicóptero se elevó en el cielo afgano rumbo al Hospital Role 3 de la base aérea de Kandahar. Dos mantas térmicas cubrían dos bultos que permanecían inmóviles. Uno de los paramédicos comenzó a apartar una de las mantas descubriendo a un niño de unos cinco años llorando desconsoladamente. Tenía las piernas llenas de sangre; aunque aparentemente se encontraba en perfecto estado. A su lado, su hermano- de unos 10 años de edad.

Le había practicado una traqueotomía por donde su alma intenta escapar. El segundo paramédico le suministraba oxígeno con un balón mientras su compañero le inspeccionó con sumo cuidado. Retiró la manta térmica y descubrió su cuerpo. Tenía el pecho y el abdomen cubiertos con vendas manchas con la sangre que supuraba por sus las heridas producidas por la metralla. Pero la peor parte se la llevaron sus piernas. Una la tenía destrozada mientras en la otra le habían hecho un torniquete por donde salían dos tubos negros del drenaje. El helicóptero continuó su vuelo por el cielo afgano mientras bajo nuestros pies iba pasando campos yermos regados con litros de sangre de tres décadas de conflictos.

Los dos soldados se miraron. Hablaron por sus intercomunicadores y uno de ellos negó con la cabeza. El paramédico colocó sus dedos sobre la yugular del pequeño y luego sobre la muñeca. No tenía pulso. Le apartó las vendas del pecho y comenzó a practicarle un masaje cardiaco ante la mirada descompuesta de su abuelo que miraba como a su nieto se le escapa la vida a bocanadas. El sudor bañaba el rostro del soldado que es relevado por su compañero que se afana en devolver al pequeño lo que un IED le ha arrebatado.

No sé cómo se llamaba aquel pequeño. No me hizo falta para que las lágrimas me comenzasen a resbalar por la cara mientras no paraba de disparar mi cámara. Las gafas de sol me ocultaban mis ojos y mis lágrimas mientras maldecía la puta guerra y al cabrón que puso una bomba en medio de la carretera para llevarse por delante a ese niño que jugaba con su hermano. Ese niño, de ojos perdidos, es mi primer muerto. Un niño afgano. Un niño sin nombre. Un niño sin portada en los grandes periódicos. Un niño desconocido. Un número más en una guerra que se está cebando con los civiles. Mi primer muerto…

Este post es en honor de ese niño. Para que su muerte no sea como la de otros niños que pierden la vida cada día en Afganistán. Para que su muerte no caiga en el olvido. Dijo hace poco Alfonso Armada que escribir sobre lo que vemos es la mejor terapia que podemos tener los corresponsales en zonas de conflicto… Esta es mi forma de compartir un pedacito de mi vida con los que os pasáis por estás ‘Crónicas Afganas’ para descubrir ese Afganistán que muchas veces permanece oculto… Pero terminaré esta entrada con una frase que he escuchado mucho estas dos últimas semanas entre los miembros de los Medevacs. “Un día normal para nosotros es el peor día de la vida de otra persona”. Un día normal en el infierno...

jueves, 5 de agosto de 2010

Alemania entregó a EE.UU “lista de personas a eliminar” en Afganistán

John Byrne

El gobierni alemán suministró a un destacamento especial secreto del Pentágono nombres de presuntos líderes Talibanes qu EE UU entonces podría asesinar, demuestran documentos.

Enterrada en las 92.000 páginas de documentos publicados por Wikileaks, hay evidencia que demuestra que el gobierno alemán asistió en un programa secreto para asesinar o capturar presuntos líderes talibanes. El gobierno alemán ha estado ayudando a EEUU a generar una “lista de personas a eliminar” a través de la OTAN, pero esta lista fue aún más lejos, eludiendo la transparencia y el proceso judicial.

La que una vez fue una lista secreta, titulada la “Lista Conjunta de Efectos Prioritarios” (JPEL por sus siglas en inglés), fue utilizada por el Destacamento Especial 373 del Pentágono para encontrar, asesinar y capturar a líderes talibanes.

“Gracias a las revelaciones de Wikileaks, la Alemania cansada de la guerra ahora sabe que oficiales alemanes añadieron nombres a la JPEL al menos 13 veces”, citó la publicación alemana Der Spiegel este lunes. “En esta lista, 13 nombres se traducen en 13 potenciales órdenes de ejecución. Los alemanes solo marcan sus candidatos con una C de “capturar”, y no con una K para “asesinar”. Pero de hecho todas las tropas de la Fuerza de Asistencia de Seguridad Internacional (ISAF por sus siglas en inglés) estan autorizadas para disparar y asesinar a candidatos en la lista JPEL si, por ejemplo, ellos intentan evitar ser capturados y huir. En otras palabras, aunque la élite de las tropas alemanas no utilicen ellos mismos la opción de asesinar, Alemania proporciona su aprobación tácita del asesinato de candidatos en la zona bajo su control al norte de Afganistán.

Para agregar un nombre a la lista JPEL, el Comando Regional Norte, el cual es dirigido por un alemán, debe primero proponer un candidato basado en su evidencia. La petición es enviada al comando de operaciones alemán cerca de Postdam, en las afueras de Berlín, donde es revisado y luego enviado al ministerio de la Defensa. Si la decisión es afirmativa, la petición es enviada de regreso a Afganistán, donde también debe ser aprobada por el Comandante Supremo de las tropas ISAF. Es un proceso que refleja la precisión de la burocracia alemana, y una que puede tener serias consecuencias para las personas afectadas en Afganistán.

Ahora hay seis listas que contienen los nombres de los objetivos. La lista JPEL, a la que los alemanes contribuyen, es la lista de la OTAN. Pero el Destacamento Especial 373 no esta operando bajo la OTAN. Reciben las órdenes directamente del Pentágono. El gobierno alemán no niega o confirma si los nombres en la lista del Pentágono derivan de la lista de la OTAN.

Hay evidencia de que la propuesta alemana ya ha tenido consecuencias drásticas para 13 afganos. Según una sesión dada a miembros del parlamento, este es el número de hombres que las fuerzas armadas de Alemania, llamadas también Bundeswehr, han colocado en la lista de personas a eliminar de la OTAN. Altos oficiales militares alemanes hasta afirman que el número total de nombres presentados están en el rango de “dos o tres dígitos”. En el año 2007, las Bundeswehr nombraron a dos comandantes talibanes, a quienes les asignaron los números de expediente 74 y 77, pero Mullah Rustam y Qari Jabar fueron borrados de la lista antes del 2009 debido a la falta de evidencia. Otros tres fueron añadidos un año después, y dos de ellos ahora se encuentran bajo custodia. Cuatro presuntos enemigos de las Bundeswehr fueron capturados en el 2009, y otros cuatro en el 2010.

La decisión de Wikileaks de publicar 92.000 páginas de documentos sobre la invasión de EEUU a Afganistán, ha provocado una respuesta violenta en aquellos que creen que la información debe ser mantenida en secreto.

Marc Thiessen, ex escritor de los discursos de George W. Bush, señaló este lunes en un editorial del Washington Post, que como Wikileaks publicó información clasificada, deberían ser considerados violadores del acta de espionaje y ser desmantelados utilizando “recursos militares”, hasta si eso significa secuestrar al fundador de Wikileaks, Julian Assange, desde un lugar secreto en Europa, lo que sería una violación de la leyes nacionales e internacionales.

En una entrevista realizada por Fox News el pasado domingo, la hija del ex presidente Dick Cheney instó al presidente Barack Obama a cerrar el sitio web Wikileaks: “Si el gobierno de Islandia no lo cierra, lo haremos nosotros”, dijo Liz Cheney.

(*) Traducido del inglés por Ivana Cardinale

martes, 11 de mayo de 2010

Una cárcel secreta de Estados Unidos en Afganistán fue denunciada por la Cruz Roja Internacional

La Cruz Roja Intenacional confirmó este martes a la cadena británica BBC la exitencia de una cárcel secreta en Bagram. Al menos nueve ex reclusos habían denunciado torturas en esta prisión, que se encuentra en un edificio al margen del principal centro de detención de la mensionada base estadounidense en Afganistán.

Según el diario El Mundo, el Pentágono siempre negó la existencia de esta segunda cárcel, aunque prometió investigar las acusaciones de los ex presos.
Pero la Cruz Roja asegura ahora que, a partir de agosto de 2009, las autoridades estadounidenses le notificaron la presencia de varios detenidos en esta prisión.
Testimonios recogidos por la BBC indican que los militares norteamericanos utilizaron la cárcel secreta para aislar a los presos y privarles de sueño manteniendo las luces encendidas día y noche.
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domingo, 25 de abril de 2010

Al menos mil 39 soldados han muerto en Afganistán durante invasión de EE.UU.

En lo que va de año ya son 158 el número de soldados de Estados Unidos y la OTAN que pierden la vida en combate. Según habitantes de la zona atacada, los muertos que contabiliza la ISAF como rebeldes eran realmente civiles. Este nuevo ataque militar despertó la ira de los ciudadnos quienes se abalanzaron a las calles para protestar en contra de la acción.

Dos soldados estadounidenses perdieron la vida durante una batalla armada contra el grupo rebelde talibán cerca de la capital de Afganistán este viernes, y se sumaron a la lista de mil 39 soldados de esa nacionalidad que han fallecido desde la invasión y ocupación en octubre del 2001.
Según la web independiente icasualties.org, con estas dos nuevas bajas se elevan a 168 el número de soldados de Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que perdieron la vida desde el 1 de enero del 2010.

Voceros de la OTAN informaron a los medios que los soldados, que estaban adscritos a la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), perecieron la noche de este jueves en la provincia oriental de Logar, al sur de Kabul.

Según esta versión, las tropas estadounidenses desplegaron una operación militar combinada con las fuerzas oficiales afganas contra un supuesto campamento rebelde en al distrito de Puli-i-Alam, capital provincial de Logar.

La arremetida tuvo lugar en el área de Qala-i-Syeda cuando supuestamente los militares intentaron ocupar el control de un edificio y recibieron fuego de ametralladora pesada desde distintos puntos.

El grupo de la OTAN asegura que entre los muertos se encuentran dos militares estadounidenses y cinco supuestos insurgentes, entre ellos uno de los jefes del grupo.

Este ataque de fuerzas extranjeras ha provocado que los residentes, indignados, hayan salido este viernes a manifestarse en protesta por lo ocurrido.

Los residentes de la zona afectada, en la provincia de Logar, afirmaron que los hombres afganos asesinados eran civiles.

Las llamadas “incursiones nocturnas” contra las casas de los afganos por parte de soldados extranjeros son un frecuente motivo de fricción entre el Gobierno y esta fuerza liderada por la OTAN.

El comandante de la OTAN en Afganistán, general Stanley McChrystal, ha dado instrucciones de que los asaltos nocturnos se realicen sólo como último recurso y con las tropas afganas liderando las operaciones, para impedir así los incidentes donde los residentes que defiendan sus hogares sean confundidos con insurgentes.

Pese a esto, el general estadounidense ha rechazado prohibir totalmente estas incursiones, como sí ha pedido el presidente afgano, Hamid Karzai.

En esta nueva arremetida militar, un “comandante talibán” está entre los muertos, señaló la ISAF, que añadió que ningún civil resultó dañado, pese a esto, decenas de manifestantes recorrieron la mañana de este viernes la autopista principal hacia Kabul para protestar contra el incidente.

Según un estudiante y vecino de la casa que fue atacada, Según Deen Mohamad, los cinco fallecidos son dos hermanos propietarios de la casa y “tres de sus invitados que no tenían nada que ver con los talibán”.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), afirmó que más de dos mil 400 civiles murieron a lo largo de 2009, lo que se traduce como el año más mortífero desde que comenzó la invasión.

La presencia de los 102 mil soldados de la OTAN y Estados Unidos en Afganistán se reducirá al parecer a partir de finales de 2011 en los lugares donde el Ejército y la policía afganos puedan asumir los controles.

Icasualites

Afghanistan Coalition Military Fatalities By Year
Year US UK Other Total
2001 12 0 0 12
2002 49 3 17 69
2003 48 0 9 57
2004 52 1 7 60
2005 99 1 31 131
2006 98 39 54 191
2007 117 42 73 232
2008 155 51 89 295
2009 316 108 96 520
2010 104 36 29 169
Total 1050 281 405 1736
Fuente:

http://www.icasualties.org/

domingo, 21 de marzo de 2010

EEUU defiende ahora el cultivo de opio en Marjah

A pesar de el "combate" contra el cultivo de opio que fue uno de los argumentos esgrimidos para la última ofensiva de las fuerzas de la OTAN en Marjah, en el sur de Afganistán, ahora los altos mandos aliados defienden la decisión de no aplicar la política de erradicación de las plantaciones de amapola.

"Las fuerzas estadounidenses ya no erradican", afirmó el general Stanley McChrystal, comandante de la Fuerza Internacional para la Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF). Anteriormente señalado como fuente de financiación de los talibán, la OTAN sostiene ahora que supone el sustento para entre el 60 y el 70 por ciento de los agricultores de Marjah.

Los 'marines', que tomaron el pasado 12 de febrero Marjah, principal bastión "talibán" en el sur afgano, patrullan ahora la zona con órdenes expresas de no intervenir en las plantaciones. Incluso dialogan con los agricultores para ofrecerles incentivos a cambio de que abandonen el cultivo de amapola. Así, les ofrecen pagarles el valor de la próxima cosecha a cambio de la destrucción de la misma y la plantación de cultivos legales.

EcoDiario

lunes, 1 de marzo de 2010

Holanda se irá de Afganistán tras bloqueo de socialistas

"El pedido de la OTAN es inaceptable", aseguró el líder del Pvda, quien explicó que no cambiará de opinión porque entre sus promesas electorales figuraba que antes de fines de 2010 no quedaría ningún soldado holandés en misión militar en Afganistán.

El veto impuesto por los socialistas holandeses, en el gobierno de coalición en La Haya, a que las tropas holandesas sigan en Afganistán, como les solicitó la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), provocará que Holanda abandone su presencia en el país centroasiático en agosto próximo, informó la agencia de prensa holandesa ANP.

Según la ANP, el rechazo definitivo a la permanencia por un año más de los 1.600 soldados holandeses desplegados en la explosiva provincia de Uruzgan, en el sur del país, a pesar de un pedido en tal sentido de la Alianza Atlántica, podría abrir una crisis grave interna entre los partidos de la coalición, citó DPA.

En ese sentido, el secretario general del Partido del Trabajo, Pvda (laboristas), Wouter Bos, informó a sus socios de la coalición de Gobierno, los cristianodemócratas del CDA y el partido cristiano Unión Cristiana, que su decisión está tomada.

Wouter Bos ha pedido que el consejo de ministros en La Haya responda oficialmente - y con una negativa- a la petición efectuada hace pocos días por el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, para que Holanda se quedara en Uruzgan, una de las provincias más peligrosas de Afganistán.

"El pedido de la OTAN es inaceptable", aseguró el líder del Pvda, quien explicó que no cambiará de opinión porque entre sus promesas electorales figuraba que antes de fines de 2010 no quedaría ningún soldado holandés en misión militar en Afganistán.

No obstante, el primer ministro (del CDA), Jan Peter Balkenende, pidió al Pvda que examine "con cuidado" su decisión.

"Se trata de la imagen internacional de Holanda. Estamos en una fase en la que tenemos que ceder responsabilidades (en materia de seguridad) a los afganos", pidió Balkenende.

El rechazo del Pvda -el socio más fuerte de la coalición de gobierno junto al CDA- a la permanencia holandesa en Afganistán supone un veto explícito

viernes, 26 de febrero de 2010

Trece muertos y unos 30 heridos en un doble atentado suicida en Afganistán

Miembros de las fuerzas de seguridad afganos inspeccionan los alrededores de un hotel tras el ataque. (Imagen: S. Sabawoon / EFE)

Los terroristas atacaron un hotel y un restaurante indio. Los talibán han reivindicado los ataques. Entre los muertos hay extranjeros y policías

Al menos trece personas han muerto -de ellas, varios extranjeros- y más de treinta sufrieron heridas en un doble ataque suicida y posterior tiroteo perpetrado por un comando insurgente en Kabul, informó una fuente policial

El ataque empezó a las 06.30 hora local (2.00 GMT), cuando dos suicidas se hicieron estallar frente al hotel Park Residence y el restaurante Anar, de comida india, dijo el jefe del departamento de Investigación policial, Abdul Ghafar Sayedzada.

Según Sayedzada, otros atacantes lograron entrar en el centro comercial Kabul City Center, colindante con el hotel y popular entre los extranjeros, y allí comenzó un tiroteo contra los policías presentes en la zona, que finalmente lograron abatirlos.

Cinco insurgentes -dos suicidas y tres pistoleros- han muerto durante la acción, dijo el oficial, quien detalló que también perdieron la vida tres policías, cinco civiles afganos, cuatro de nacionalidad india y un italiano.

El ataque insurgente fue reivindicado por un portavoz talibán que precisó a la agencia afgana AIP que los miembros del comando iban equipados con armas y chalecos explosivos y confirmó que su objetivo era el centro comercial.

"No sé qué está pasando. Escuchamos el sonido de una fuerte explosión y después comenzó un fuerte tiroteo (...) Nuestra casa tiembla debido a la intensidad del tiroteo", dijo a la agencia afgana AIP un residente de la zona.

Los establecimientos atacados están situados junto a la céntrica plaza Ansar, en un enclave residencial con varias casas de huéspedes, pequeñas tiendas y puestos de comida, y frente a un gran parque.

Atentados pese al despliegue policial masivo

Kabul, donde la presencia de tropas extranjeras y el despliegue policial son masivos, ha sido escenario de frecuentes atentados suicidas y ataques con proyectiles contra edificios importantes en los últimos dos años.

El último ataque importante tuvo lugar el pasado 18 de enero, una acción de comandos talibanes contra varios puntos en el centro de la ciudad que causó la muerte de 12 personas el mismo día que los miembros del nuevo Gobierno afgano juraban sus cargos.

lunes, 18 de enero de 2010

Afganistán Drogas y Guerra, fotografías

Foto-reportaje de Dima Gavrish

En Afganistán, principal productor de opio en el mundo, hay dos millones de consumidores y más de 50.000 adictos en Kabul

12/15/2009

Un hombre inhala heroína en un edificio abandonado, donde antes quedaba el Centro Cultural de Rusia en Kabul. El sitio está ocupado por consumidores de droga pese a la guerra lo dejó casi en ruinas.
El refresco que está tomando este hombre tiene mezclados medicamentos que, en exceso, alteran su estado físico y mental.





www.semana.com/photos/ImgGaleria-G_5777_20091215_160437.jpg

lunes, 23 de noviembre de 2009

Malalai Joya, la mujer más valiente de Afganistán pide a EE.UU dejar el país.

Por Amy Littlefield19 de noviembre 2009

Malaya Joya, "la mujer más valiente de Afganistán", están como se le conoce, está terminando una gira por los Estados Unidos, presionando a la admistración de Obama para retirar los militares de su país. Ella dice que nada podía ser peor para las mujeres como la actual guerra civil.
Malaya Joya, de 27 años, y la persona más joven elegida en el parlamento afgano, levantó la mano para hablar. Denunció a los señores de la guerra y los traficantes de drogas en defensa y en favor de los derechos de la mujer.
Eso fue en el 2005, cuatro años después que los Estados Unidos invadiera Afganistán.
Dos años más tarde, Joya fue expulsada del Parlamento por criticar a los caudillos que dicen mantener el control del país respaldado por los Estados Unidos bajo el presidente Hamid Karzai
Varias veces sus enemigos han tratado de matarla, obligandola a esconderse en casas de seguridad y llevar un burka.
Ahora, a los 31 años de edad, Joya ha llegado a los Estados Unidos para promover un nuevo libro y entregar un mensaje al gobierno de EE.UU, según los informes de prensa difundidos
En su gira del 23 de octubre al 12 de noviembre ha hecho una demanda a raíz de una veintena de compromisos desde Nueva York hasta los Àngeles: "Deja mi país tan pronto como sea posible".
Joya es una de un puñado de mujeres afganas en hablar contra la ocupación de Afganistán y de llamar la atención a la condición de empeoramiento de la mujer.
Libereación de la mujer afgana?
Los Estados Unidos vieron la invasión de Afganistán como la oportunidad de liberación de la mujer
El presidente Bush dijo en 2002: "hoy las mujeres son libres y forman parte del nuevo gobierno de Afganistán".
Joya dijo que la violencia de la ocupación y la misoginia de los actuales dirigentes políticos han hecho la vida peor para la mujer.
"La situación de la mujer es como un infierno", dijo Joya, en un discurso de la Universidad Brown, en el marco de su gira, señalando que un solo hospital en Kabul informó de más de 600 suicidios principalmente de mujeres entre 2008 a 2009.
Joya calificó al gobierno actual del presidente Karzai de "mentalmente similar a los talinanes, sólo en lo físico ha cambiado".
Señaló que la aprovación de Karzai en la llamada "ley sobre la violación" es una prueba del carácter misógino de su gobierno. Tras la protesta mundial en abril, Karzai prometió cambiar la ley que obliga a la mujeres chiítas a someterse en las relaciones sexuales con sus maridos. Una segunda versión de la ley que permite a los hombres chiítas a negar alimento a sus esposas si no obedecen a las exigencias sexuales, fue aprovada este verano.
Afganistán está "entre dos enemigos poderosos...Enemigos externos y enemigos internos", dijo Joya. "Es mucho más fácil luchar contra un enemigo que contra dos".
La segunda vuelta para las elecciones presidenciales previstas para el 7 de noviembre fueron canceladas y Karzai, el operador histórico, declarado ganador después que su oponente Abdullah Abdullah, acusara a Karzai de fraude se retiró el 1 de noviembre.

Más soldados de Estados Unidos
A pesar de la legitimidad de la presidencia de Karzai y las acusaciones de manipulación en la votación, el presidente Obama parece estar dispuesto a enviar más tropas de EE.UU a Afganistán, para apoyarlo.
Muchos en Estados Unidos creen, incluyendo al senador John Karry, que una guerra civil podría estallar en Afganistán si las tropas de Estados Unidos se retiran.
Joya es una de las que dicen que el país ha alcanzado niveles de violencia que equivalen a una guerra civil y que el pueblo afgano debe tomar el control.
"La democracia por la guerra es imposible", dijo en respuesta a una pregunta en la Universidad de Brown acerca de quién sería capaz de garantizar la seguridad en ausencia de militares estadounidenses. "Vamos a respirar en paz", dijo.
"Sabemos qué hacer con nuestro destino".

Joya de reconocimiento internacional en 2003 cuando habló contra los caudillos y los traficantes de droga en la Asamblea Constitucional de Afganistán. Hacer frente a los "delincuentes" que controlan el país, los llamó antimujer, exigió ser sometida a juicio en un tribunal internacional y declaró que la historia nunca se lo perdonaría. Luego fue expulsada de la sala en un mar de amenzas y aplausos.
Joya tiene poca seguridad en los actos donde habla, aunque como le dijo a Women,s eNews, se enfrenta a amenazas de los aliados de los señores de la guerra afgano en Estados Unidos

Valen la pena las amenazas?
Cuando se le preguntó si vale la pena las amenzas y la separación de su familia, Joya, quien se emocionó al hablar de sus hermanos de regreso a casa, responde con historias de mujeres y niñas que han sido violadas, torturadas y asesinadas en Afganistán.
Habló de una niña de 5 años de edad que murió por resistirse a los intentos de un hombre adulto, de cientos de mujeres que han sido quemadas vivas por querer escapar de la pesadilla de la pobreza y el abuso.
Imágenes de horror que ella ha visto no le permiten dormir en las noches, dijo. Es la lealtad a "mi gente" que me ha traído a los Estados Unidos, donde ha hablado en auditorios y vendido copias de su libro de 2009, "Una mujer entre caudillos".
Joya escribió el libro con el fin de comunicar una pequeña parte de la pena y el dolor de su pueblo y para revelar la verdad de los señores de la guerra que fueron sus compañeros en el parlamento.
"Alguien tenía que hacerlo y lo hice... Y no me arrepiento"
En su lugar se dirige al presidente Obama:
"Pedir disculpas a mi pueblo y poner fin a la guerra"

*Amy Littlefield es una periodista independiente que vive en Amherst, Mass

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