Por Alejandro Mareco
La Voz del Interior
Esta España que va contra los derechos de los trabajadores de un modo que no se lo hubiera imaginado ni el mismísimo Franco, tiene veleidades imperiales.
Los cañonazos con los que la fragata Sarmiento saludó en 1902 fueron un bálsamo para el imperio de cinco siglos que acababa de perderlo todo: en diciembre de 1898, España había asumido la derrota en Cuba, Puerto Rico y Filipinas, sus últimas “propiedades”.
Argentina, acaso por aquello de la “madre patria”, le ofrecía un gesto fraterno a la nación que más muertos (además de sometidos y sojuzgados) dejó en la tierra por su ambición de poder colonial
Más de una centuria después, España amenaza a la Argentina con aislarla del mundo si es que se concretan los rumores de estatización de YPF. Sí, esta España rendida a los pies del euro, de Alemania y de Francia, que tiene casi a un cuarto de su población desocupada, que va por los derechos de los trabajadores de un modo que no se le hubiere ocurrido al mismísimo Francisco Franco, todavía se maneja con gestos imperiales.
Lo peor, como antes, como entonces, es que hay argentinos que juegan de su lado. Y si llegamos a esta instancia, es porque el neoliberalismo criollo hizo posible que entregáramos a un Estado extranjero nuestra empresa petrolera, como no ha sucedido casi en ningún lugar del mundo.
Es todo un dato para tener en cuenta la alta capacidad de traición a la patria de nuestros neoliberales. En todos los sistemas, en todos los países, la corrupción es parte de lo cotidiano, pero en el Primer Mundo no hay corruptos a los que se les ocurra entregar los bienes de su propia sociedad¨
Aquí lo hemos visto todo: desde un presidente del Banco Central (Domingo Cavallo) que hizo de la deuda de empresas privadas la deuda de todos, hasta, precisamente, el acto máximo de entrega que fue la venta de YPF.
No perdamos esto de vista, aun cuando la operación haya sido bendecida por provincias petroleras cuyos entonces gobernantes hoy están al frente del país.
Que España insista en la cultura del saqueo, ya lo hemos visto con Aerolíneas Argentinas y ahora se patentiza con YPF: sólo vienen a llevarse lo que tenemos. Nada invierten; nada dejarán aquí.
Es un ejemplo de cómo contribuimos a pagar la crisis europea: casi todo lo que YPF recauda es girado allá.
Es increíble, pero esa lógica perversa del saqueo es apoyada por propios argentinos.
¿Cómo llegamos a esa situación? La historia es larga, pero podemos recordar lo que aún está fresco en algunas memorias, como la dictadura militar, que mató para imponer, entre otras cosas, un rumbo económico y el terror de la hiperinflación, que hizo posible el remate de nuestras empresas
“Cuántas veces (los empresarios) me dijeron: ‘Se quedaron cortos, tendrían que haber matado a mil, a 10 mil más’”, dice el abominable Jorge Videla en un libro que aparenta ser toda una confesión. Reconoce su condición de asesino: “Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la Justicia ni tampoco fusiladas. No había otra solución”.
Es que lo suyo no era sólo intoxicación ideológica, sino que lo guiaban intereses concretos. “Nuestro objetivo era disciplinar a una sociedad anarquizada. Con respecto al peronismo, salir de una visión populista, demagógica; con relación a la economía, ir a una economía de mercado, liberal. Queríamos también disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendario”, dice.
¿Hay alguien que cree que éste es un pensamiento que sólo cabe en la cabeza demencial de Videla?
Entre bomberos no se pisan la manguera
-
Entre bomberos no se pisan la manguera Así es, en general, aunque en
cualquier conjunto social —incluso en aquellos donde el adhesivo es una
profunda afin...
Hace 8 meses









No hay comentarios:
Publicar un comentario