martes, 29 de septiembre de 2009

Frei Betto: “Es esencial apostar a nuevos paradigmas de civilización”

La situación actual de la nueva democracia popular latinoamericana –sólo empañada por el golpe de Estado de Honduras-; el rol motor de los movimientos sociales; la importancia de la lucha contra el hambre y sus obstáculos reales son algunos de los temas centrales de esta entrevista exclusiva. Frei Betto, 65, religioso dominico, es escritor y periodista, asesor de los movimientos populares de su país y activo militante social. Fue durante dos años consejero personal del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, abandonando su Gobierno cuando el programa “Hambre Cero”, que coordinaba, “dejó de ser un programa de emancipación para convertirse en un medio compensatorio de cálculo electoral".

P: La crisis mundial preocupa a la comunidad internacional en su conjunto. ¿Las respuestas hasta ahora han sido efectivas?

F.B Tengo muchas dudas que los dirigentes de las principales potencias mundiales tengan una real preocupación de alcanzar soluciones de fondo. La Cumbre del G8 (las ocho naciones más industrializadas y Rusia), realizada recientemente en L’Aquila, Italia, no aportó señales significativas

P: Sin embargo, el G8 decidió destinar una suma significativa para combatir la miseria en el mundo
F B Absolutamente insuficiente. El G8 acordó 15 billones de dólares para hacer frente a la pobreza. En tanto, entre septiembre del 2008 y mediados del 2009 los mismos dirigentes destinaron mil veces más para salvar al sistema financiero. Con una mirada crítica podemos llegar a la conclusión que están más preocupados en salvar al sistema que a la humanidad en su conjunto. Esto es un cinismo terrible Dos de cada tres habitantes del mundo viven en la pobreza y eso es un hecho objetivo al que no se da respuesta. No se puede aceptar que 950 mil hombres y mujeres tengan hambre; que 23 mil personas mueren por día debido al hambre, la mayoría de los cuales son niños

La crisis es también ética

P: ¿Cómo explica esa realidad?

FB La actual situación desnuda una profunda crisis ética de fondo. Que toca todas las esferas de las relaciones entre naciones y que obliga a pensar nuevos paradigmas. Insisto: los poderosos quieren salvar al sistema y no la humanidad.
La lotería biológica por la cual uno nace en Suiza o en Estados Unidos y no nace en una favela de San Pablo (Brasil) o en Eritrea, es absolutamente injusta. Y en vez de sentirnos privilegiados por esa casualidad biológica deberíamos sentir una gran deuda social hacia los que sufren hambre y actuar en correspondecia

P: ¿Una realidad mundial que, entonces, no logra sensibilizar realmente al planeta?

FB Los países industrializados, los más enriquecidos, están particularmente preocupados, porque la crisis amenaza su nivel de consumo que tiene rasgos absurdos. Si se quisiera generalizar el consumo del norte a todo el globo, necesitaríamos 3 ó 4 planetas para tener suficientes recursos. Se comete un error al pensar que el mejoramiento de las condiciones de vida de la gente se logrará gracias al crecimiento económico. Casi nunca ese crecimiento se refleja en las mayorías que siguen viviendo pobres y explotadas. El real crecimiento se debería medir con parámetros e indicadores de desarrollo humano...

P: ¿Por qué la lucha contra el hambre no desata una real movilización planetaria?
FB : Hay cuatro causas principales de muerte precoz. Las enfermedades (SIDA, cáncer, malaria etc). Los accidentes en sus distintas manifestaciones. El tercero es la violencia en sus distintas formas, incluyendo el terrorismo. La cuarta causa es el hambre.
Las víctimas producto de los tres primeros factores son mucho menos que la del cuarto. Y sin embargo no hay una movilización consistente contra el hambre...
El hambre sólo amenaza a los miserables de la tierra y nosotros no lo somos.

Fui privilegiado en la lotería biológica y entonces nuestro comportamiento es insensible ante el gran drama planetario. La tendencia egoísta que marca al ser humano...
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