domingo, 14 de diciembre de 2014

¿Por siempre o nunca más? - Ariel Dorfman *



 Hace cinco años atrás, en julio de 2009, le escribí una carta abierta al presidente Barack Obama. El tema era, desafortunadamente, la tortura. Había compuesto aquellas palabras a instancias de la sección norteamericana de Amnistía Internacional, como parte de una campaña para convencer al primer mandatario de Estados Unidos de que ordenara la investigación y, de haber causa suficiente, el enjuiciamiento de aquellos responsables en el gobierno anterior de cometer crímenes contra la humanidad.
Transcribo ahora, con pesar y perplejibidad, esa carta que publiqué originalmente en estas páginas.
 Estimado presidente Obama:     
 Por siempre jamás.
 Esas son las palabras que quiero ofrecerle, las palabras que comparten tanto el hombre que tortura como su víctima, las palabras que definen el destino de ambos.
Puesto que para la víctima el momento del dolor y de la degradación, estos múltiples momentos, jamás se terminan. La tortura no ocurre tan sólo una vez sino que se repite en la mente y la memoria del cuerpo, más allá del agua en los en los pulmones o el puro contingente en la cara. Suced y continúa una y otra vez  
leer más: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-261923-2014-12-14.html  

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