lunes, 2 de marzo de 2015

Valentina y la hipocresía nacional - Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)


        El caso de la niña de 14 años, Valentina Maureira retrata muy bien cuán hipocrita se muestran nuestras castas oligárquicas, Valentina padece una de esas enfermedades llamadas rara, la fibrosos quística, de origen genético y de curación incierta, de no mediar un transplante.                             
Hace un tiempo, Valentina clamó por su vida pero hubo oídos sordos: en el hospital Calvo Mackena, donde la trataban, era muy mal atendida, como ocurre con la mayoría de los pacientes que carecen de dinero para cubrir los gastos de una clínica privada, pues en Chile, cuando eres pobre y honrado -no puede recurrir al Banco Penta o al de Chile, donde los créditos se otorgan sólo a políticos deshonestos- está condenado a muerte, con o sin eutanasia, sin antes haber llevado a la ruina a tu familia. 
 Los que abogan contra la eutanasia, o el aborto terapéutico y la muerte dulce en muchos casos hacen gala de una verdadera hipocresía, pues en el fondo no tienen ningún respeto por la vida, incluso, algunos pechoños se declaran partidarios de la pena de muerte, y si retrocedemos en la historia reciente, muchos curas "bendijeron" y ampararon las torturas, los fusilamientos y desapariciones de conciudadanos durante la dictadura de Augusto Pinochet y sus "cómplices pasivos" y activos -Mónica Maradiaga, ex ministra de Justicia de Pinochet, llegó al extremo de comparar la condena de muerte de los sentenciados con la que sufriera Jesucristo en el Calvario.
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