Cuando las masas del pueblo egipcio ocuparon, hace año y medio, la Plaza Tahrir denunciando el corrupto régimen de Husni Mubarak, mantenido por el Occidente, los países occidentales tuvieron un problema: ¿como retener el Mubarakismo sin Mubarak?
Después de meses de debates parlamentarios y de sucias jugadas electorales, ahora la respuesta se hace más clara. El ejército, con el apoyo de las cortes, esencialmente anuló el parlamento, y con éso, restauró el status quo ante --el gobierno del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, SCAF, (del inglés, Supreme Council of the Armed Forces).
Y con éso - "presto chango" - Mubarakismo sin Mubarak.
Husni Mubarak era el lacayo más importante de los intereses occidentales, y él usó su poder para reprimir a los egipcios disidentes y opositores de su régimen. Las rebeliones de la Plaza Tahrir hicieron insostenible la continuación de su gobierno.
Pero, si nada, Mubarak era el títere figura, que hacía apariencias para tapar al complejo corporativo-militar-policíaco-judicial. Y como tal, Husni Mubarak no era indispensable.
Así, las audiencias judiciales de principios de junio que sentenciaron al viejo ex-dictador a prisión perpetua, que absolvieron a sus hijos y a muchos policías y militares de su régimen de los cargos en su contra por su inmensa brutalidad y por su violencia contra el pueblo, abrieron el camino para este golpe judicial contra el parlamento popularmente electo.
La clase judicial en toda sociedad es siempre la más conservadora, porque su función es preservar el status quo con la ilusión de legalidad. Esta corte, que esencialmente proscribió el parlamento por violar leyes electorales, jamás movió su dedo judicial cuando Mubarek y su llamado, Partido Demócrata robó elecciones por décadas --con impunidad.
¿Es también pura coincidencia que el poder judicial apoyó la candidatura de uno de los secuaces de Mubarak --Ahmed Shafik?
Los tiempos de Mubarak, años de monstruosa brutalidad, tortura y venalidad (naturalmente con el apoyo del Occidente), crearon una infraestructura de total represión que se nutre de los billones de dólares enviados por Washington y Bonn.
Esa capa privilegiada de la sociedad de Egipto quería que su posición vuelva, por éso se produjo la contra-revolución, con la bendición de las cortes nombradas por Mubarak.
Ahora empieza la verdadera revolución ---o su traición totalX
Traducción libre del inglés enviado por
Fatirah Aziz, Litestar01@aol.com,
hecha en REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas.
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