sábado, 13 de junio de 2015

Las mentiras de Robín Hood - Gustavo Godoy



 Los poderosos a lo largo de la historia siempre han entendido perfectamente la utilidad de la generosidad estratégica como arma para la dominación. Los cesares derrochaban enormes fortunas para entretener la plebe romana. En el Medievo, la nobleza feudal y la iglesia católica eran protectores benevolentes de las castas más bajas. Durante el renacimiento italiano, los acaudalados banqueros, como los Medici de Florencia, fueron uno de los primeros en levantar las banderas del mecenagazo de las artes y las ciencias. Los Rothchild, los Rockefeller, y los grandes capitalistas del siglo XJX fueron generosos benefactores públicos. Todos ellos comprendieron el valor de un obsequio  o una donación en nombre del bien general para promover sus propios intereses.
 "La solidaridad genuinamente humana no se decreta desde la oficina del gobierno sino que florece en el corazón del ser humano que desea ayudar a sus hermanos.    
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