viernes, 8 de junio de 2012

Bolivia: Anarquismo, contracultura y criminalización

Denunciamosla campaña de criminalización de la protesta social que está llevando a cabo el gobierno de Evo Morales, que a través de distintos mecanismos represivos, detenciones arbitrarias, delaciones, infiltraciones, desprestigio de dirigentes y movimientos, intenta acallar las voces insurgentes que denuncian y exigen reivindicaciones legítimas como trabajo, libertad, defensa del medio ambiente, alimentación, educación digna, entre otras necesidades básicas insatisfechas.El presente Boletín recoge un breve análisis y varios pronunciamientos sobre un tema que el Estado Plurinacional o sencillamente el gobierno de Evo Morales ha decidido darle realce político, policiaco y judicial: se trata de la detención de militantes libertarios sindicados de terrorismo, situación que refleja una agudización de la crisis política entre el Gobierno y diferentes sectores populares, al tiempo de evidenciarse varios rasgos que hacen a una política de criminalización de la protesta social


.LA INTERPELACIÓN AL ESTADO: UN TEMA NO SÓLO DE ANARQUISTASEl anarquismo en Bolivia tiene un profundo proyecto libertario ya que reivindica al pueblo y la liberación social por encima de la construcción estatal. El dibujo de un nuevo Estado (plurinacional para el caso boliviano) no se vio traducido en un proceso de liberación nacional y social verdadero, es más la supuesta nueva institucionalidad (pachamámica) apenas logró algunos aspectos de dignificación de viejos actores sociales marginados (pueblos indígenas) y de reconocimiento de algunos de sus derechos, pero como la misma Constitución Política del Estado lo señala, estos son “derechos progresivos”, es decir, de aplicación futura indeterminada. La gama de nuevos derechos proclamados son lindos sólo en el papel, en la práctica no se implementan.2. Explícita la existencia de un ABANICO variado de organizaciones, que no son de derecha (porque la derecha ya está dentro del Gobierno) que se ponen al frente del MAS. Se trata de la consumación de la implosión de todo este proceso. Da aquí en adelante, debe quedar claro, que la lucha es por definir la hegemonía, pero ya no como la expresión de bloques históricos (derecha–izquierda) sino como la disputa divergente entre el gobierno indigenista y las opciones de la insurgencia, conglomerado de las voces del silencio, que poco a poco levantan cabeza y dicen su palabra, ya sea a través del lenguaje, de la movilización, de la marcha y también de la dinamita…



Si el MAS hubiera efectuado cambios substanciales en la relación de subordinación entre el Estado y la sociedad, es decir, pueblo, seguramente muchas expresiones anarquistas estarían “comiendo de la mano de Evo”. Pero esto no ha sucedido.
Pero, fijémonos un poco en el anarquismo actual en Bolivia, éste se ha desarrollado como una especie de contracultura frente a la llamada “Revolución Democrática y Cultural”, ha dejado en un segundo plano la interpelación al Estado Colonial, Republicano, Neoliberal y actualmente Rentista, Populista y Prebendal, en otras palabras, no impulsaron un verdadero Juicio Político al Estado, un posicionamiento histórico, sino un cuestionamiento más desde las ideas y la cultura. Este movimiento de mujeres y hombre se desarrollaron como expresiones culturales, artísticas, musicales, de simbolismo y simbología, asumiendo la defensa del Tipnis, los derechos reales de las mujeres y de los pueblos indígenas frente a las agresiones del nuevo Estado Plurinacional.
Dejar la historicidad para asumir lo cotidiano, motiva, al anarquismo a transitar hacia lo libertario y a caminar por los senderos de la insurgencia. Ver sólo bombas muestra la estrategia criminalizadora del Estado. La acción del Gobierno, de acusar a un grupo de libertarios por actos de terrorismo da un giro en el tablero político de la coyuntura boliviana. Hay dos implicaciones que deben quedar claras:
1. Da continuidad a la criminalización de la protesta social que asume el Gobierno frente a las expresiones populares de cuestionamiento a la institucionalidad y gestión de gobierno de Evo Morales. Para no darle vueltas con muchas palabras, les mostramos algunas imágenes que relacionan dicho movimiento represivo que nace con la violencia estatal frente a la protesta social en Caranavi, durante los primeros meses del 2010. Luego viene la represión a la Octava Marcha en Defensa del Tipnis y la persecución de ciudadanos peruanos, refugiados políticos, incluyendo la expulsión del país de un ciudadano boliviano de menos de dos años

.A LA OPINIÓN PÚBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL(Movimiento Revolucionario Patria Insurgente / MRPI –SOL PARA BOLIVIA).- Bolivia es un país con muchas riquezas, contamos con todo para satisfacer las necesidades de nuestro pueblo, pero este gobierno masista empecinado en su campaña de desnacionalización y explotación desenfrenada de los recursos, continúa entregando estas riquezas a la voracidad de las empresas transnacionales, condenando a la miseria a millones de bolivianos y bolivianas.



Muchos somos los que estamos comprometidos activamente en la defensa de nuestros recursos, por una verdadera democracia y por la construcción de una sociedad verdaderamente libre y nuestra, como decimos nosotros luchamos por el socialismo insurgente, en esta batalla por la vida, la dignidad y el futuro, nos hemos visto enfrentados a todo el aparataje del poder que se ha ensañado contra los que no pueden comprar con sus prebendas, ni se hacen a un lado por temor o por silencios cómplices.

Denunciamos la campaña de criminalización de la protesta social que está llevando a cabo el gobierno boliviano de Evo Morales Ayma, que a través de distintos mecanismos represivos, detenciones arbitrarias, delaciones, infiltraciones, desprestigio de dirigentes y movimientos, intenta acallar las voces insurgentes que denuncian y exigen reivindicaciones legítimas como trabajo, libertad, defensa del medio ambiente, alimentación, educación digna, entre otras necesidades básicas insatisfechas.
La estrategia del Gobierno de aislar a los hermanos indígenas que vienen marchando en la Novena Marcha por la defensa del Territorio Indígena Parque Isiboro Secure (Tipnis) y contra la destrucción que provocará la carretera de la muerte, ha sido un fracaso, por eso en un intento desesperado decide golpear a los activistas que solidarizamos en la ciudad de La Paz, montando una caricatura de proceso judicial y encarcelando a cuatro hermanos y hermanas anarquistas y libertarios, luchadores sociales en su esfuerzo por consolidar una acusación vergonzosa, los han presentado ante las cámaras de televisión, con sus banderas con la A anarquista, folletos y libros como elementos de prueba, abriendo la prisión política contra las fuerzas libertarias e insurgentes en Bolivia.

Por último, convocamos a todo el pueblo insurgente a nivel nacional e internacional a solidarizar con Henry Zegarrundo, Marcia Mancilla, Víctor Hugo Gironda y Renato Vincenti, luchadores sociales y libertarios, procesados y encarcelados, en un burdo montaje de bombazos y nos comprometemos activamente en la lucha por su libertad. También hacemos responsables a Evo Morales y Álvaro García Linera y a todo su aparato por la seguridad y la vida de estos libertarios y libertarias injustamente encarcelados en el Penal de San Pedro y en el Centro de Orientación Femenina de Obrajes.
¡INSURGENTE ES EL CAMINO, INSURGENTE ES NUESTRA VIDA!¡LIBERTAD A LOS 4 INSURGENTES Y LIBERTARIOS! La Paz, Bolivia, 1 de junio del 2012
.A NINA MANCILLANina Marcia Mancilla es una excelente cantante del desaforado punk, al que le añade un toque feminista. Su revoltoso grupo llamado Malditas dinamiteras estaba formado por otras tres músicas y un baterista, quienes le ponían el armazón musical a una lírica inspirada en algunas ocasiones en los graffittis del colectivo Mujeres Creando, “tú me quieres virgen, tú me quieres santa, tú me tienes harta”. El grupo, ahora en receso, se constituyó en una de las gratas sorpresas del movimiento subterráneo y periférico de La Paz.



Nina también es una convencida en la defensa extrema de los derechos de los animales. Inspirados en la película 12 monos y en los grupos de rock extremos, aquellos que le cantaban al escepticismo y desidia de fin de milenio, toda una generación de jóvenes abrazó estos ideales y se han vuelto una suerte de ecologistas extremos. Nina es una de ellas. Por ello su activismo en defensa del TIPNIS.
Nina se ha criado en un ambiente intelectual. Es hija del actual embajador Jorge Mancilla Tórrez, más reconocido en los círculos literatos y culturales como Coco Manto. Escritor, ensayista, periodista, Coco influyó en el pensamiento de su pequeña que también supo rodearse de libros, pero de un perfil anarquista aunque estudió Sociología.
Nina es hincha de The Strongest y nunca midió en adjetivaciones para alabar o criticar a su equipo, al que acaba de vitorear tras el reciente bicampeonato logrado. Lo hacía a través del muro de su Facebook al que todos tienen acceso.
Nina tiene el nombre de una de las punkeras más trascendentes de la historia de la música moderna, la alemana Nina Hagen, que marcó época con sus posturas transgresoras.
Nina es acusada por terrorismo; el Gobierno dice que es la responsable de dinamitazos en cajeros automáticos.
.APROPÓSITO DEL ANARQUISMO Y DE LOS DETENIDOS RECIENTEMENTE EN NUESTRA CIUDAD(Colectivo Almatroste).-Recientemente se viene manejando desde los medios de comunicación y los comunicados oficiales del Gobierno, la idea de que el anarquismo es sinónimo de terrorismo. Esta es una gran mentira y queremos decir algunas cosas al respecto. El anarquismo es una forma de vida que apuesta radicalmente por la libertad. Que desconfía profundamente de cualquier estructura social jerárquica y autoritaria. Que cree en el ser humano y su autodeterminación. Que confía en las personas y su autonomía.



El anarquismo es una tendencia política que apuesta por cambiar el mundo, porque rechaza la injusticia, condena la pobreza, es anticapitalista y anti-imperialista. Y contrariamente a lo que dicen hoy acerca de nosotras y nosotros, las anarquistas y los anarquistas somos personas como cualquier otra. Somos profesores/as, artistas, escritoras/es, músicos/as, investigadores/as sociales, estudiantes, docentes universitarios, obreros y obreras, trabajadoras y trabajadores y muchas otras cosas más… Tenemos nuestras familias, nuestros hijos, con o sin pareja, siempre en grupos, comunidades o redes solidarias… los y las anarquistas simplemente creemos que otro mundo es necesario. Esta es la diferencia.
Por otro lado, el movimiento social en Bolivia le debe muchísimo al anarquismo histórico. Los primeros intentos serios desde la izquierda, de tener relaciones con el movimiento indígena, fueron por parte de los anarquistas en los años 20. Los primeros sindicatos obreros en este país fueron anarquistas, asociados a la FOL (Federación Obrera Local). El protagonismo de las mujeres dentro de los sindicatos anarquistas, como en la FOF, (la Federación Obrera Femenina) abrió el paso para la reivindicación de sus derechos y la denuncia de sus opresiones en nuestro territorio, siendo fundamentales dirigentes como Petronila Infante. Esta es nuestra herencia, una lucha profunda y constante por la dignidad de las personas, por su derecho a decidir, por su derecho a auto/determinarse, por su derecho a vivir plenamente
Nuestras formas de lucha actualmente son tan diversas, que hasta a nosotras y nosotros nos asombran: desde el activismo cultural, con la organización de conciertos o ferias itinerantes, con la conformación de grupos de punk, de instrumentos folklóricos (sikus por ejemplo) o de teatro, con la publicación de libros (poesía, cuentos, relatos y cómics), la confección de fanzines y artesanías, etc.; el activismo ambientalista, que trata de concientizar sobre el calentamiento global, la contaminación, la deforestación y los efectos nocivos de la modernización sobre nuestro país y el resto del mundo; el activismo feminista, que denuncia las relaciones patriarcales y machistas de nuestra sociedad y de nuestras vidas cotidianas, esta violencia institucionalizada que oprime y mata…; hasta posturas personales como el vegetarianismo, la abstención de consumir productos transnacionales o transgénicos, el anti/consumismo, o nuestra apariencia: desde chamarras de cuero y tachas hasta ponchos y abarcas, pasando por cabellera larga o muy corta, las botas o los chapulines… no hay norma tampoco en esto… Estas acciones distan muchísimo de ser terroristas. No somos terroristas. Somos disidentes. Y eso no es un delito.

Ahora el gobierno y sus instrumentos de represión nos detienen y amedrentan, desinforman a la opinión pública y tergiversan los hechos. Creemos que la razón de toda esta impostura es debilitar nuestra esperanza y nuestro movimiento, distraer la atención de problemas más urgentes y generar miedo en la población. Pero sobre todo, creemos que este montaje sirve para encontrar chivos expiatorios que justifiquen la promulgación de una ley anti/terrorista en nuestro país, como lo han hecho ya en Argentina, Venezuela y Chile. Esta ley no haría otra cosa que criminalizar y penalizar cualquier protesta o movimiento social que desentone con el monólogo estatal. Condenamos esta actitud cobarde y autoritaria, y exigimos que cese la ola de detenciones que se viene realizando hasta la fecha. Exigimos un proceso justo y público. Exigimos la liberación de los detenidos. Exigimos que se diga la verdad.
Publicado en Patria Insurgente Boletín N. 163, 3 junio 2012. En Facebook
Tomado de http://www.bolpress.com/
Texto -de origen externo- incorporado a este medio por (no es el autor):
.Cristián Andrés Sotomayor Demuth

Fuente: El Ciudadano

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