viernes, 8 de junio de 2012

Menchú cree que erradicar el trabajo infantil se vuelve una utopía

La indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz 1992, participa en foro trabajo infantil
La indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz 1992, sostuvo hoy en un foro celebrado en Quito que la erradicación del trabajo infantil se vuelve una utopía, porque no se resueven los problemas estructurales qu lo generan
2012-06-08
"Erradicar el trabajo infantilXyo pienso que a veces es una utopía" en el marco de "un sistema que no beneficia a los niños" y una sociedad que "se aleja de su responsabilidad colectiva", dijo Menchú al participar en el "IV Encuentro Internacional contra el Trabajo Infantil: Un camino hacia la Conferencia Mundial del 2013".

Aunque admitió que en muchos países latinoamericanos se han registrado avances en la disminución del trabajo infantil, éste problema subsiste porque permanecen sus causas: la pobreza, la falta de oportunidades, la disolución familiar y la presencia de mafias que se benefician de la mendicidad.
Menchú, al exponer su tema sobre "Acciones y políticas públicas para el combate de la pobreza y su incidencia en la erradicación del trabajo infantil", aseguró que "no hay una receta" para acometer con ese objetivo, pero convocó a trabajar "todos los días" y "sin descanso" para lograrlo.
Según ella, es mucho lo que se ha discutido sobre el trabajo infantil, pero recriminó que mucho de lo que se ha dicho no ha sido llevado a la práctica.
Por ejemplo, dijo, hay leyes internacionales dirigidas hacia la erradicación del trabajo de niños, pero en muchos casos no han sido incorporadas a la normativa de los países o simplemente no se cumplen.
Para Menchú, una indígena maya, "la solución está en todos", en "atreverse a romper los esquemas" y "sentar algunos paradigmas" nuevos en torno al trabajo infantil.
Por ello, añadió, no es sólo acabar con la pobreza o mejorar las condiciones de vida de la población, sino emprender una política de "educación integral" y que el Estado cumpla su rol de dirigir estrategias encaminadas a conseguir esos objetivos.
También es un problema deontológico, porque son unos valores y principios los que se reproducen en la sociedad, donde el menor está sometido a "un tipo de abandono" y fragilidad.
Pero, además, el trabajo infantil está atado a "mafias" que, según Menchú, operan con total impunidad, en ocasiones, con vínculos en corporaciones establecidas, lo que hace más difícil castigarlas.El narcotráfico y el terrorismo son otras lacras que marcan el trabajo infantil, cuya erradicación parte de cambios profundos de un sistema que generalmente excluye a los niños, agregó.
No obstante, Menchú sugirió emprender una política educativa integral y establecer programas para minorar la desintegración familiar.
También propuso superar un sistema de "decadencia global", en el que los niños "son los más afectados".
Buscar el equilibrio y la armonía económica, social y política, que combata la exclusión y la discriminación, fueron otras de las sugerencias de la líder indígena guatemalteca.
Para ella, primero hay que "revisar las condiciones del Estado" en la promoción de los derechos, para entender cuáles son las acciones que se deben emprender en el combate al trabajo infantil.
Menchú recordó que la labor que ella efectúa con la niñez en algunas comunidades guatemaltecas ha permitido reconocer y promover unas nuevas "capacidades" de los infantes, aunque insistió en que esa tarea debe ser permanente.
Agregó que las políticas públicas dirigidas en favor de la niñez no sólo deben surgir del Estado, sino también del sector privado, de las organizaciones no gubernamentales y de la sociedad misma.

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