Cinco jóenes permanecen en ayuno desde hace trece días frente a la Casa Presidencial. Los cimientos del poder neoliberal no se conmueve por tan poca cosa; cinco jóvenes no son nada, si tomaos en cuenta que desde hace treinta años o más tienen a millones de seres humanos muriéndose literalmente de hambre.
Cinco jóvenes no son nada frente a los millones de dólares que representa la legalización de la destrucción de la Naturaleza y de poblaciones enteras.
Cinco jóvenes no son mayor número, si tienen al mundo entero conmovido y llorando por treinta mineros que le sirvieron al presidente chileno para limpiar su imagen y engrosar sus rentas con la venta de la transmisión a las grandes agencias de noticias.
Nuestros jóvenes no pueden no son noticia y no son noticia porque no pueden convertirse en mercancía.
Los jóvenes en huelga de hambre están dando lo mejor de sí, su fuerza, su juventud, su alma para ver si redimen a Costa Rica del capitalismo salvaje, pero la barbarie entró por la puerta de la civilización y se instaló.
Y se instaló en el corazón de los patriarcas femeninos y masculinos. Treinta siglos después Agamenón femenino le dice una vez más que sí al sacrificio de los hijos por el poder y la riqueza.
Hay que sacrificar lo que sea. Cinco jóvenes no son nada cuando el Minotauro del capital exige engullir territorios, países completos como Iraq, jóvenes, niños, ancianos, lo que sea; es la dinámica que nunca se detiene, porque si se detiene, se humaniza.
Tiene usted razón, doña Laura, no les haga caso; no atienda el sueño de solidaridad, respeto y amor por la Madre Tierra que estos jóvenes nos traen como bollo de pan debajo del brazo. Tiene usted razón, doña Laura, una neoliberal al mejor estilo de los y la neoliberales como Ronald Reagan, Margaret Thatcher o su ahijado local Pinochet no se conmueve por tan poca.
Pero un día, que posiblemente yo no veré, por lo menos en esta dimensión, estos jóvenes, y quienes los acompañaron antes, entrarán a la historia costarricense como héroes. ¿Y usted como pasará a la historia?
Isabel Ducca D.
Nota: Agamenón fue el comandante en jefe de la guerra de Grecia contra Troya que se cuenta en la Ilíada. Agamenón tuvo que sacrificar a Ifigenia, su hija, para que los dioses lo dejaran partir a conquistar Troya. El teólogo Franz Hinkelammert parte del mito de Agamenón para analizar los sacrificios humanos en Occidente.
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