domingo, 30 de enero de 2011

Kabul quiere que pilotos colombianos entrenen a los suyos

maniobra de paracaidismo que tropas
colombinas hacen desde los helicópteros MI-17 rusos
La mano negra de Bogotá se extiende ahora a Kabut
Foto: Fernando Ariza / EL TIEMPO

La anunciada misión colombiana a Afganistán fue sometida a una cirugía de fondo, aún sin que el primer soldado de nuestro país haya pisado esa convulsionada nación asiática.


Los planes que se trazaron en agosto del 2008 contemplaban el viaje de cerca de 80 hombres de las Fuerzas Especiales, Antinarcóticos y Desminado que debían integrarse a las tropas españolas que forman parte de la coalición. En teoría, no irían al combate, pero por las condiciones de seguridad de la provincia a la que iban a estar asignados (Badghis, noroeste afgano), el riesgo era latente.
 
La Cumbre de la Otan celebrada en Lisboa (Portugal) el 20 de noviembre del año pasado cambió el plan, que de todos modos venía enredado por la transición de Gobierno en Colombia y la falta de acuerdo sobre algunos puntos con EE.UU. y España, los dos 'patrocinadores' de la misión a Afganistán.


En el 2014 empezará el retiro de las tropas extranjeras que luchan contra los talibanes. Y en el Gobierno había inquietud sobre la conveniencia de enviar militares colombianos a uno de los países más peligrosos del mundo precisamente en esa coyuntura.
 
Helicópteros y comandos
 
Altas fuentes oficiales le confirmaron a EL TIEMPO que los nuevos planes de la coalición en Afganistán siguen teniendo a Colombia como un jugador de primer orden. Una negociación a cuatro bandas entre Bogotá, Washington, Madrid y Kabul se refiere ahora al envío de entre 20 y 30 expertos militares y policías que se dedicarían exclusivamente al entrenamiento de fuerzas afganas.


El país enviará a las tripulaciones más expertas de los helicópteros rusos MI-17, que desde los 90 son clave en las operaciones militares. El motivo principal: la donación que Estados Unidos acaba de hacerle a Afganistán de 24 helicópteros MI-7. A estos se suman los rezagos de la ocupación soviética de hace tres décadas
 
Esas aeronaves tienen gran capacidad de carga y su autonomía de vuelo es adaptable a cualquier terreno, incluso a grandes alturas. Y la pericia de los pilotos del Ejército es reconocida a nivel mundial.


Afganistán también está interesado en recibir entrenamiento de comandos colombianos expertos en lucha contrainsurgente. Y hay intención de replicar los planes de desmovilización individual que el país puso en marcha desde el 2002 y que han permitido sacar de la guerra a por lo menos 20 mil ex guerrilleros y ex 'paras'.

Sorprendentemente, a pesar de que Afganistán es uno de los países más afectados por el narcotráfico -es el primer sembrador de amapola y primer productor de opio y heroína- el interés por aprovechar la experiencia colombiana en el tema antidrogas parece quedar en el congelador.

La negociación continúa, pero se prevé que antes de que termine este año podrían estar viajando los primeros oficiales y suboficiales colombianos. Llegarían -como estaba previsto inicialmente- a batallones españoles y bajo la bandera de la Otan.

Los gastos de la operación deben ser asumidos por los países patrocinadores y se discuten aún temas como la inmunidad para los colombianos. El hecho es que el Gobierno sigue considerando que las misiones internacionales son una opción para las FF.MM. y le abre la posibilidad de figurar, como asociado, en el club militar más reputado del mundo: la Otan.
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Esto en el uso de los helicópteros MI rusos. También, en comandos de contrainsurgencia
La anunciada misión colombiana a Afganistán fue sometida a una cirugía de fondo, aún sin que el primer soldado de nuestro país haya pisado esa convulsionada nación asiática.



Los planes que se trazaron en agosto del 2008 contemplaban el viaje de cerca de 80 hombres de las Fuerzas Especiales, Antinarcóticos y Desminado que debían integrarse a las tropas españolas que forman parte de la coalición. En teoría, no irían al combate, pero por las condiciones de seguridad de la provincia a la que iban a estar asignados (Badghis, noroeste afgano), el riesgo era latente

La Cumbre de la Otan celebrada en Lisboa (Portugal) el 20 de noviembre del año pasado cambió el plan, que de todos modos venía enredado por la transición de Gobierno en Colombia y la falta de acuerdo sobre algunos puntos con EE.UU. y España, los dos 'patrocinadores' de la misión a Afganistán.



En el 2014 empezará el retiro de las tropas extranjeras que luchan contra los talibanes. Y en el Gobierno había inquietud sobre la conveniencia de enviar militares colombianos a uno de los países más peligrosos del mundo precisamente en esa coyuntura

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