jueves, 11 de agosto de 2011

Uruguay: HOMENAJE a EDUARDO PINELA

en BASE PINELA
HEREDIA Y JOSÉ MÁRMOL
SABADO 13 DE AGOSTO A LAS 16 HORAS
Eduardo Pinela, luchador y militante social del barrio de La Teja, uno de los fundadores del Movimiento de Apoyo al Campesino, que apoyó la lucha de los cañeros de UTAA.

Trabajador, muere en un accidente de trabajo a los 24 años.
Deja como legado su ejemplo militante y en su memoria toma su nombre la Base Pinela, en la Cachimba del Piojo en La Teja, lugar de origen de organizaciones revolucionarias.
Quienes pretendemos seguir el mismo camino que Eduardo y otros tantos luchadores y luchadoras de nuestro pueblo, quienes tenemos memoria, no olvidaremos su ejemplo.
Es en ese sentido, que hoy en la Base los compañeros y compañeras que allí estamos llevamos adelante Andresito, centro de educación popular intentando aportar a los niños del barrio y junto a ellos a la comunidad., para su autonomía y libertad; y resistiendo a la exclusión a la que el sistema de los poderosos los quiere condenar.
"...que no pretenda ser bella o intensa, sino que sea la planta que ella misma esté destinada a ser, y ayudarla a que lo sea..."

Felisberto Hernández
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Eduardo Pinela vuelve a decirnos que nuestro destino es el mismo y uno solo: REVOLUCIÓN
En tiempos de posibilismo al mango y del hacé la tuya a como dé lugar, cuando los misiles de la prédica capitalista apuntan a la destrucción total de valores de la clase obrera y de la moral revolucionaria, detenernos a honrar la memoria de personas como Eduardo Pinela, equivale a levantarnos no solamente contra el olvido, sino también contra nuestras agudas debilidades actuales, para buscar en esas vidas jóvenes y ejemplares de tantas y tantos, un aliento, una señal, la recuperación de al menos un cachito del rumbo que ellos trazaron con su entrega y su rebeldía sin concesiones.

Recordar, hoy, al querido Compañero Eduardo Pinela, no es reivindicar a quien se reivindica solo, a través de su propio ejemplo; recordarlo es resistir la ferocidad de la misma clase dominante contra la que pelearon Eduardo y muchísimos más -miles y miles más-, y resistir también al riesgo de la peor de las derrotas, que es la que nos lleva a la conclusión de que la lucha y los caídos han sido en vano, que nada hemos podido cambiar desde aquellos años en los que el atropello, la injusticia, los crímenes del capitalismo, pusieron en nuestras manos las armas con las cuales ir a buscar más armas del arsenal de los ricos, para derrocarlos, someterlos a la justicia popular e iniciar un camino de liberación.
Resistir, hoy, es rescatar la idea de que por más agreste e inhóspita que esté la senda ya trazada, ella será nuevamente desbrozada si cada día y cada minuto de nuestras vidas, nos replanteamos el combate a la resignación y el derrotismo agarrando por las guampas al toro de la segmentación, el sectarismo y las diversas formas del divisionismo que hacen estragos con tanta eficacia como los embates de nuestros enemigos históricos:
la oligarquía y el imperialismo.
Honrar la memoria de Eduardo Pinela y muchas y muchos más caídos en este medio siglo de revolución renga, es más que nada, en estos momentos duros y difíciles, un gesto y un deseo de poder estrechar las filas de un movimiento popular asediado por las propuestas imbéciles de un mundo mejor en un mundo que está muriendo aunque lo haga matando a mansalva de balas y de hambre a media humanidad.
Recordar a Eduardo, y en él, a todas y todos los que se han ganado para siempre un lugar en el alma del pueblo, significa juntarnos y volver a juntarnos en estos diminutos encuentros casi familiares, para reconocernos y para reconocer en nuestra voluntad de estar juntos, el compromiso de estar más juntos aun logrando estarlo férreamente unidos y con valentía revolucionaria para tentar caminos de unidad que no están escritos en ningún lado, pero que existen si existimos nosotros en el reconocimiento cotidiano que ayuda a reconocer o volver a conocer nuestro propio destino como humildes integrantes de este pueblo oriental...
Pues Eduardo Pinela vuelve a decirnos que el destino de los oprimidos es uno solo y el mismo para todos en cualquier lugar donde reinen la injusticia y la prepotencia; nuestro destino es la revolución.
Y en la revolución socialista está la ¡PATRIA PARA TODOS!!!.






















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