jueves, 26 de mayo de 2011

TUPAS Y TORTURADORES, un gtrito de dignidad por Perico Montero

Querida gente:
Medio bronca que apareciese mi nombre sin permisos en un periódico por un asunto sucio y oscuro, muy acotado a un grupo de colaboradores que en su día denuncié a la Ejecutiva del MLN(T).
No tuve acceso al puto libro que encanta a los rosados pero después de investigar por Google encontré entrevistas, halagos y chorradas. Hechos todos que se publican - de casualidad y en un periódico de derechas -una semana antes de votar en la Asamblea General la derogación de la Ley de Impunidad. ¡Joder me dije! Su autor se la monta de miedo con masmedias mentiras que verdades y encima se lo creen y se recrean con la teoría de los Dos Demonios.
Entonces, y porque tengo en mi poder la tesis doctoral de Véscovi, le escribí al
 El Observador:
De Juan Pedro Montero sobre el libro de Leonardo Haberkorn
Sr. Director de El Observador.

Ruego tenga en cuenta y publique en su edición de papel esta nota, dado soy médico residente desde hace 35 años en Catalunya con mas de 25 años en las regiones montañosas de Girona... y me extraña surja mi nombre en su periódico desde un libro que se basa en otro que también desconozco; el cual también a su vez tiene como asiento una tesis doctoral del Sr.Rodrigo Véscovi para la Universidad de Barcelona en la que trata el tema de "Luchadores Sociales, Uruguay:1968-1973" sobre un encuentro que debió de haber sucedido por los años 90 y del cual guardo una copia en mi biblioteca.
Por supuesto no he tenido acceso al libro del Sr. Leonardo Haberkorn pero si a una entrevista de su autor en la CX36 publicada en Internet; y me extraña no surjan en el artículo los nombres de por lo menos alguno de sus amigos co-partícipes en torturas y privilegios que se destacaron del resto de los prisioneros viviendo como "reyes" en uno de los vagones de AFE dispuestos para su estancia con anterioridad al la mentada "tregua armada".
El Coronel Agosto  -de acuerdo al artículo y la entrevista - generaliza lo que a mi buen entender y recordar, expresa la excepción de lo que sucedió en ese deplorable Rincón del Cerro. Entre los centenares de prisioneros torturados presuntos integrantes o colaboradores del MLN(T), sólo un reducido grupo - menor a cinco personas - participaron en ese juego maléfico de colaboración para la tortura.
En ningún momento de aquella entrevista con Véscovi, dije "nosotros", porque desde el momento en que puse mi primer pié dentro de un cuartel sin ver lo que pisaba, jamás integré organización interna alguna con los prisioneros, presuntos integrantes del Movimiento de Liberación Nacional(T) ni acepté órdenes de nadie. Mi historia personal es un "hecho reservado" que seguro se encuentra en los archivos del Ministerio de Defensa o Interior; quizá en el recuerdo de muchos y muchas de mis compañeros/as, porque mi pensar y conducta durante el tiempo de militante, prisionero, médico rural en el Uruguay o como exiliado en España, se la saben muy bien todos aquellos o aquellas que me hayan conocido - como el Señor Armando Miraldi - que participó activamente de colaborador quizá por "mandato" con otro grupo de imbéciles y traidores en contra de los principios mas elementales de respeto a los Derechos Humanos, para la detección, secuestro y tortura de civiles; entre ellos/as gente de la talla humana y dignidad como la del Sr. Contador León Buka, de quien me alegro siga vivo y con Salud en Israel.
Los militares podrán intentar argumentar su tan cacareada "Orden Superior" para justificar cualquier tipo de atropellos a la dignidad e integridad de las personas, pero ese "mandato" nada tuvo que ver con quienes éramos víctimas de la tortura y la vejación extrema a que nos sometieron las Fuerzas Armadas en su guerra sucia "por información".Yo le puedo recordar nombres de presos entonces en La Paloma, encapuchados y no-colaboradores como Gabriel Castellá y Ubaldo Martínez que fallecieron. El Sr. Miraldi puede también aportar todo el listado que tuvo entre manos junto con el Coronel torturador además de quienes
hicieron de "enfermeros buenos" durante los "tiernos apremios" a compañeros/as o civiles no involucrados/as.
En Artillería 1 fui a parar en "depósito" luego de haber sido debidamente "reventado" y con mala suerte para mis entonces burros-interlocutores, sin cargos en el Batallón del kilómetro 14 del Camino Maldonado, después de firmar un documento por el cual me auto-acreditaba "integrante del MLN(T)" por acusación "bajo apremios" en las personas de otros dos compañeros de Medicina...y punto.
Y Sr. Director; permítame un inciso: Cuando firmé aquel documento opté por la "dignidad de pertenencia" en contra de aceptar la infamia de reconocer legitimidad a un sistema pseudo-democrático-militar de facto en el Uruguay de 1972.
Siendo prisionero no sólo no colaboré con esa caterva de asesinos, sino que hice todo lo posible a nivel personal por hacerles imposible su tranquilidad, negociaran lo que negociaran en otras instancias con personajes sobresalientes de la insurgencia en derrota. En Camino Maldonado intentaron hacerme polvo sin que lograsen de mi nada mas que groserías a tono de sus brutalidades. Otro tanto sucedió en La Paloma donde hasta murieron compañeros por una epidemia de hepatitis B entre las ratas, mientras un grupo reducido de "colaboradores-traidores impresentables" entraba y salía del recinto a su antojo comiendo, como
se suele decir en España "de puta madre" lo que recibían de afuera o le ofrecían los militares.
Junto a nosotros  -entre los bloques de forrajes para animales - fue alojado el Contador Buka a quien salvamos de ser exterminado en los brutales interrogatorios proporcionándole dosis elevadas de potentes sedantes antes de ser trasladado cada tarde-noche a la sala de torturas.
Éstos fueron robados por mi de la farmacia cuartelera sin que existiese enfermera alguna por medio. Soy médico y era entonces practicante.
Esos tranquilizantes mayores resultaron ser un arma eficaz para estropearles parte del plan, pero como en todos los sitios donde se apelotona gente en condiciones miserables existen informantes, por ahí estuvo mi caída en desgracia. Los "colaboradores" me detectaron.
Aporreado y arrastrado a patadas de madrugada por un gorila hasta una "letrina en desuso" me tuvieron dos días y dos noches sin poder estirar
la piernas o de pié, pero sin que me detuviese la indignación. Inicié huelga de hambre y canto de tangos desde la caída la tarde hasta entrado el amanecer...No recuerdo entonces ver visto la cara de ningún "peruanista" cuando me sacaron de allí; sólo al Comandante Risso.
Supongo me trasladó por insoportable, para aislarme del grupo galponero,
alojándome en una estructura aislada justo encima de donde torturaban a la gente todas las desgraciadas noches hasta que me tocó ser trasladadoal penal de Libertad.
Al frasco de "remedios" lo salvó un Compañero militante del 26 de Marzo, que si vive lo podrá contar. Con él no lloramos ni gritamos encima de aquel antro; sedamos a mucha gente para que no les pudiera preguntar ni el apellido. A Engler lo mantuvieron aislado en un sótano próximo y un día me dejaron verlo. Poco después me trasladaron esposado con Pedro Dubra y ambos transitamos hasta Libertad tirados como fardos junto a otro montón de compañeros en el piso de un furgón. Dos enormes recuerdos para silenciar toda la hez que destilan esas especulaciones generalizadoras.
Al Sr Haberkorn le agradecería tenga la amabilidad de enviarme un ejemplar de su trabajo en formato PDF porque a pesar de no haberme podido contactar en España, bien pudo haberlo hecho por Internet. Es un detalle menor para tanto atrevimiento. Y un breve consejo; presente su trabajo con el Coronel y sus Colaboradores a la Fiscalía de Turno para que se inicie un Juicio por las Torturas en el Uruguay. Haga menos negocios, baje su cuota de ego y arrímese a la Justicia porque los hechos narro-novelados por Usted en el Cerro no se corresponden con la insultante realidad de 1972.
Gracias Sr. Director.
Atentamente.
Dr. Juan Pedro Montero de la Bandera.

Vicepresidente y responsable legal de la Fundació Font Picant.

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