sábado, 9 de enero de 2010

Gobierno y comunidad internacional: ¿fin de crisis en Honduras?

Por Tomás Andréu

El Salvador no nombrará a embajador en Tegucigalpa hasta que los hondureños resuelvan su conflicto interno generado tras el golpe de Estado en junio pasado contra el presidente constitucional Manuel Zelaya.

SAN SALVADOR - El canciller de El Salvador, Hugo Martínez, espera de las nueva autoridades hondureñas que surgieron del pasado 29 de noviembre, gestos que ayuden a la estabilidad de ese país centroamericano, tras el golpe de Estado que derrocó al presidente constitucional, Manuel Zelaya, en junio pasado.

Las declaraciones del canciller Martínez surgen luego del nombramiento de los nuevos embajadores y cónsules salvadoreños en el exterior, pero sin que se nombrara al diplomático que representará los intereses de El Salvador en Tegucigalpa.

Martínez aseveró que junto a la comunidad internacional “estamos evaluando que si bien es cierto se ha producido un hecho electoral el pasado 29 de noviembre, que pude ser parte de la salida de la crisis en Honduras, también es cierto que es necesario concretar gestos de compromiso del presidente electo Porfirio Lobo, con respecto al Acuerdo San José – Tegucigalpa y con la institucionalidad democrática en Honduras”.

Las autoridades que resultaron ganadoras en los comicios de noviembre asumirán el próximo 27 de enero el Ejecutivo; al frente del gobierno, como presidente estará Porfirio Lobo, del Partido Nacional.

Martínez fue enfático al referirse al nombramiento de un embajador en el país vecino de Honduras: “sería producto de la normalización de relaciones entre ambos países, lo cual pasa por la normalización de la situación hondureña y estos gestos son los que la comunidad internacional y El Salvador estamos esperando”.

El Salvador condenó oficialmente el golpe de Estado y nunca reconoció al gobierno de facto que encabeza Roberto Micheletti, quien pese a ser del Partido Liberal, de Zelaya, se convirtió en su principal rival político. Al momento de ascender a la presidencia ostentaba el cargo de presidente del congreso legislativo.

SICA espera renuncia de Micheletti
Mientras tanto, el Sistema de Integración Centroamericano (SICA) no reconocerá al nuevo gobierno de Honduras, que encabeza el presidente electo Porfirio Lobo, a menos que el presidente de facto, Roberto Micheletti renuncie al cargo, dijo el vicepresidente de Guatemala, Rafael Espada.

"No reconocemos al Gobierno de Honduras, primero como SICA, después como OEA, y como concierto de naciones del mundo entero que rechazó el golpe de Estado", contra el presidente Manuel Zelaya, dijo Espada, durante una reunión con corresponsales extranjeros.

Consultado respecto a las dificultades que dicha decisión trae para los distintos procesos que Centroamérica impulsa y necesita por medio de la integración del Istmo, dijo que "nosotros, eventualmente, vamos a reconocer a un gobierno de Honduras, pero tienen que institucionalizarse mejor". Tales declaraciones coinciden con lo manifestado por el canciller salvadoreño.

Espada explicó que "si Michelleti entrega el poder (durante la ceremonia de cambio el día 27 de enero), eso va a devaluar mucho al presidente Lobo".

Advirtió que "eso provocará entre cuatro a cinco años de mucha dificultad, en un proceso de irresponsabilidad tanto de Michelleti como de los militares que participaron en el golpe de Estado, pero es un problema de Honduras que lo tienen que resolver ellos".

El SICA está integrado por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Belice. Sólo Costa Rica y Panamá (país con la presidencia pro tempore del SICA y cuyo nuevo gobierno anunció su decisión de retirarse del Parlamento Centroamericano - Parlacen-) reconocieron el resultado de los comicios hondureños del 29 de noviembre pasado.

Tras el golpe de Estado del 28 de junio contra el presidente Zelaya, por un mandato de los presidentes de los países que integran el SICA, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) congeló distintos proyectos financieros a Honduras.

El presidente electo Lobo ha reconocido que intenta que Micheletti abandone el cargo antes del día 27 de enero, a fin de superar la crisis política generada por el golpe de Estado en Honduras, mientras Micheletti ha reiterado que estará en el poder hasta que asuma Lobo.

Esta posible salida a la crisis cobró fuerza después de que el Congreso Nacional hondureño determinó por amplia mayoría no restituir al depuesto presidente Zelaya en diciembre de 2009 con el voto de 11 de los 128 diputados.

Micheletti ¿crónica de una muerte anunciada?
El presidente de facto Roberto Micheletti, reveló a una emisora hondureña que teme por su vida y la de su familia. Quien estaría fraguando su “asesinato” sería el mandatario venezolano Hugo Chávez, según dijo.

Micheletti agregó que no le infunde temor "los vagos de aquí (Honduras) que andan en estas posiciones, sino a un sicario que pudiera, lógicamente con mucha facilidad, pagar en el exterior Hugo Chávez o cualquiera de los enemigos de la democracia".

Los privilegios que Micheletti ostenta en la actualidad, llegarán hasta el próximo 27 de enero, esa fecha le causa temor porque “una vez que nosotros salgamos de esta posición, donde en este momento tenemos mucha seguridad que nos resguarda, en el futuro no sabemos qué es lo que puede pasar".

Según Micheletti, posee información la cual revela que por su desaparición física se ha girado el precio de un millón de dólares.

“Hemos confirmado que un ciudadano de Venezuela hizo unas ofertas, incluso se trasladó hasta La Mosquitia (caribe hondureño). Nos dimos cuenta de que había una oferta de un millón de dólares para asesinarme".

Luego que el próximo 27 de enero, Porfirio Lobo asuma la presidencia, Micheletti asumirá la dirección del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal, de cual “limpiará de los comunistas o seudo comunistas que hay adentro del partido para que quede un partido verdaderamente democrático como ha sido siempre", dijo el hasta ahora mandatario de facto.

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