domingo, 10 de enero de 2010

México: Cuatro periodistas asesinados o "levantados" en las últimas semanas


(Valentín Valdés Espinosa, reportero asesinado el jueves en Saltillo, Coahuila)

Los grupos delictivos de México son enemigos de los medios informativos, el periodismo y los periodistas. La llamada delincuencia -que sí está- organizada, en especial la que controla las redes del narcotráfico, asesina en el país el derecho a la información y a quienes la ejercen, a los reporteros, directivos, camarógrafos y fotógrafos de las empresas mediáticas. Protegidos por el casi nulo interés oficial por encontrar a los culpables, los criminales actúan con impunidad.

En un breve lapso, menos de tres semanas, se han perpetrado cuatro atentados contra informadores: victimaron a dos y desaparecieron a dos más, en tres estados de la república.

Ser periodista en México y cubrir informativamente asuntos relacionados con el narcotráfico, los grupos delictivos en general y sus protectores disfrazados de servidores públicos, convirtió al periodismo en una profesión de alto riesgo. Informar es peligroso.

Dar a conocer, opinar, investigar sobre las extendidas y profundas redes cavadas por los traficantes de drogas y sus numerosos cómplices en los círculos de la seguridad pública oficial, es arriesgarse a morir secuestrado, torturado y/o acribillado. Creada en 2006, la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Cometidos contra Periodistas ha resultado inútil, obsoleta, incapaz de resolver la creciente cifra de asesinatos de informadores.

Los datos son escalofriantes: del pasado 22 de diciembre a este viernes ocho enero se atentó contra periodistas en los estados de Coahuila, Sinaloa y Quintana Roo, al parecer por motivos relacionados con su actividad profesional.

La cadena de crímenes tuvo un eslabón más luego de que este jueves fueron “levantados” dos periodistas en Saltillo, Coahuila, que salieron cerca de la medianoche de su fuente de empleo. Poco después, el cuerpo sin vida, de uno de ellos, Valentín Valdés Espinosa, reportero del periódico Zócalo, apareció en la madrugada de este viernes. De los otros dos comunicadores que lo acompañaban se desconoce su paradero.

Con la desaparición de los dos comunicadores que estaban con Valdés Espinosa aumentó a once el número de periodistas desaparecidos durante lo que va del siglo, del 2000 a la fecha. O, si se prefiere, durante los sexenios panistas.

El 30 de diciembre fue “levantado” José Luis Romero, reportero del noticiario radiofónico Línea Directa, en Los Mochis, Sinaloa. Días antes, el 22 de diciembre, Alberto Velázquez, reportero del periódico Expresiones de Tulum, de Quintana Roo, fue asesinado.

“Ejecutan a reportero”, tituló este jueves su nota principal de portada el periódico Zócalo, de Saltillo, Coahuila. En su portal, www.zocalo.com.mx mostró la fotografía de su
reportero asesinado. Un listón negro, en señal de luto, fue colocado en el cabezal del diario. Listones similares han cubierto las redacciones de decenas de medios informativos: 58 periodistas han sido asesinados en México del 2000 a lo que va del 2010.

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