viernes, 14 de octubre de 2011

La resistencia

Juvenal González González
"La rebeldía a los ojos de todo aquel que haya leído algo de historia, es la virtud original del hombre.

Oscar Wilde
En noviembre de 1989, coincidiendo “casualmente” con la caída del muro de Berlín, John Williamson publicó un documento titulado "Lo que Washington quiere decir por políticas de reformas" el cual contiene un listado de políticas orientadas a desmantelar los Estados de Bienestar, ampliando la presencia del sector privado y las entidades financieras en la economía nacional, con la consecuente disminución del papel del Estado, dejando la rectoría económica al libre juego del mercado.
Las reformas sugeridas (impuestas en México desde entonces) incluyen la disciplina fiscal, la restricción y reordenamiento del gasto público, la liberalización de las tasas de interés y el tipo de cambio, la privatización de las empresas y servicios públicos, la liberalización del comercio internacional y de la inversión extranjera directa, entre otras. En torno a estas políticas se configuró el llamado Consenso de Washington encabezado por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y los gobiernos de Estados Unidos (Ronald Reagan) e Inglaterra (Margaret Thatcher) secundados por los gobiernos de los otros países del G7 y los veinte mayores bancos del mundo.
Esta poderosa alianza, identificada con el neoliberalismo, implantó esas políticas en todo el mundo, condicionado el financiamiento y los apoyos internacionales a la adopción y aplicación de las llamadas "reformas estructurales". En los años subsecuentes, a través de eventos como el Foro Económico Mundial y la Asamblea Anual de Nuevos Campeones, han reforzado esa estrategia de “globalización”.
Los resultados están a la vista. Si bien es cierto que a partir del medio siglo pasado se ha producido tanta riqueza como nunca en la historia, ésta se ha concentrado en un puñado de empresas e individuos, a costa de la inhumana explotación de los trabajadores, el empobrecimiento de la mayor parte de la población mundial y la devastación ecológica del planeta. Así, el impresionante desarrollo científico y tecnológico que ha revolucionado la industria, ha venido acompañado por los mayores desequilibrios económicos y sociales jamás vistos.
Con la desaparición del bloque socialista y los partidos revolucionarios de izquierda, ese capitalismo salvaje se impuso prácticamente sin oposición.
No obstante, desde el principio algunos movimientos, más o menos espontáneos, han protagonizado diversas formas de resistencia.
A finales de 1999 las protestas contra la cumbre de la Organización Mundial de Comercio, realizada en Seattle, Washington, convocaron a decenas de miles de manifestantes de las más diversas tendencias ideológicas y políticas, que frente a la brutal represión policiaca sufrida, respondieron con inusitada furia, entablando la célebre “Batalla de Seattle” (hasta película le hicieron) que marcó el nacimiento del movimiento altermundista, el cual alcanzó su mayor conquista con la realización del Foro Social Mundial, realizado en 2001 en Porto Alegre, Brasil.
Desde entonces se han realizado numerosos foros mundiales y regionales, y cada vez que se realiza un evento convocado por las cúpulas financieras del mundo, los altermundistas hacen acto de presencia y no pocas veces son violentamente reprimidos, como lo hicieron los gobiernos panistas en Cancún (2001) y Guadalajara (2004).
De esas críticas contra la globalización neoliberal “en general” se ha transitado a las protestas masivas en contra de los efectos concretos de esas políticas. Ese es el fondo de los movimientos que sacuden diversas partes del mundo. El de los "indignados" por la pobreza, desempleo y corrupción en España e Italia; de las víctimas del agio internacional en Grecia; de los estudiantes contra la privatización de la enseñanza en Inglaterra, Chile y Colombia; de la Paz con Justicia y Dignidad en México; de la toma de Wall Street contra la voracidad financiera y corporativa en Estados Unidos; y de tantos otros que apenas se mencionan.
Porque como reporta Adrian Fernández de la BBC, en el campamento de los manifestantes de Nueva York, hay un cartel que reza "Bienvenido al silencio de los medios". Informa también que “el columnista Erik Wemple del periódico The Washington Post escribió que estuvo bien por parte de los medios ignorar el inicio de las manifestaciones, porque según él, los periodistas debemos ignorar las primeras fases de TODAS las protestas, ya que las hay todo el tiempo y siempre son predecibles y aburridas”.
Pues los hechos demuestran que los movimientos de resistencia contra los usos y abusos del poder, cada día se expanden y fortalecen. Aun siendo dispersos, sin una base ideológica definida, ni objetivos precisos; no son ni pueden ser predecibles y, evidentemente, solo son aburridos para periodistas acostumbrados al amarillismo, el halago y el chisme, con el chayo correspondiente.
Manque les pese, las protestas en el mundo llegaron para quedarse, porque las causas que las generan están presentes en todas partes y laceran a personas, familias y pueblos enteros. Como dice el dicho y dice bien: No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante. ¡Viva la resistencia!
Cheiser: No tienen llenadera. El alcalde de Madrid, miembro del derechista Partido Popular, está en la puja por figurar en las listas de su partido para ocupar un escaño en el parlamento.
Según los lideres de ese partido, ser alcalde y diputado al mismo tiempo “es compatible”. Además “existe la posibilidad” de que el susodicho alcalde pudiera integrarse al gabinete de Mariano Rajoy, líder y candidato del PP a la presidencia, si acaso ganara la elección. Así o más aferrados al hueso. ¿Esa es la “profesionalización” que pretenden los promotores de la reelección en México
Fuente: Mpuebla.com

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