martes, 28 de junio de 2011

Recordando a un latinoamericano ejemplar: Salvador Allende - Atilio Boron

El 26 de Junio se me pasó por alto recordar la fecha de nacimiento de Salvador Allende, político socialista que asumió como presidente de Chile el 4 de Noviembre de 1970 y depuesto –y por lo que se sospecha, asesinado- durante el criminal golpe militar del 11 de Septiembre de 1973.
Allende fue un político notable, de gran coherencia a lo largo de toda su vida. Demócrata ejemplar e incondicional amigo de Cuba, Allende fue presidente de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), creada en Cuba en 1967 para coordinar las luchas de los diferentes movimientos y fuerzas antiimperialistas de América Latina.
Por su trayectoria y su radical intransigencia Allende fue objeto de una sistemática agresión por parte de Washington desde el mismo momento en que triunfó en las elecciones de 1970: recuérdese que el infame Richard Nixon le ordenó a su compinche Henry Kissinger que “hiciera chirriar cada tornillo y cada tuerca de Chile”; y que la CIA promovió y colaboró en el asesinato del general constitucionalista René Schneider pocos días antes que el Congreso chileno ratificara el triunfo de Allende.  A partir de ese momento la agresión imperialista fue in crescendo, sin ninguna clase de escrúpulos o miramientos, propiciando paros patronales, sabotajes y asesinatos.
 En Agosto de 1973  los opositores “democráticos” –principalmente   cristianos y conservadores- que controlaban ambas cámaras del Congreso- aprobaron una resolución acusando al gobierno de Allende de cometer permanentes violaciones a la Constitución de Chile y legitimando preventivamente el inminente golpe militar.
Nótese que esta metodología es la misma que fue utilizada, hace precisamente dos años, para precipitar el golpe de estado contra el presidente Mel Zelaya en Honduras.
El imperialismo ya tiene un “manual estandardizado de procedimientos” que aplica una y otra vez según lo requieran las circunstancias.
Vaya este recordatorio como un homenaje a ese extraordinario socialista latinoamericano que no dudó en ofrendar su vida con tal de impedir la restauración de las fuerzas oscuras y retardatarias que habrían de sumir a Chile en la noche más negra de su historia.

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