viernes, 17 de junio de 2011

Manual de la democracia para no caer en la barbarie

Al igual que en los días anteriores a las elecciones de mayo, la prensa sufre ataques de ira descontrolada ante lo que está sucediendo en la calle. "Civilización o barbarie" y "Fuera de la ley", gritaban entonces.
Los incidentes de Barcelona han permitido otra tanda de alaridos. La democracia secuestrada. Han cruzado las "líneas rojas". Es un ataque a la democracia. Y también dos huevos duros.

Pues eso, civilización o barbarie.
Civilización sería violar la ley e impedir la renovación del Tribunal Constitucional cuando sus miembros finalizan el mandato.
Civilización sería incluir en las listas electorales a imputados por corrupción.
Civilización sería utilizar las ayudas del ERE para sostener la corrupción y negarse a colaborar con el juez.
Civilización sería llevar la gestión de muchas cajas de ahorro al borde de la bancarrota, alimentar la burbuja inmobiliaria con créditos desmesurados y conceder créditos multimillonarios a clubes de fútbol.
Civilización sería decir que en España no se llegará a cuatro millones de parados.
Civilización sería una gestión económica que produce cuatro millones y medio de parados.
Civilización sería anunciar en 2009 que la crisis no afectará gravemente a España.
Civilización sería anunciar en 2009 que la recuperación se empezará a notar en la segunda mitad del año.
Civilización sería anunciar lo mismo en 2010.
Civilización sería decir que si ganas las elecciones, lo solucionarás todo en dos años. Y sin grandes sacrificios.
Civilización sería animar a la gente a comprar un piso en 2008 cuando el mercado inmobiliario se está viniendo abajo y con él, los precios.
Civilización sería construir aeropuertos que quedarán vacíos o en desuso porque no tienen razón económica de existir, aunque sirvan para ganar elecciones.
Civilización sería blanquear los beneficios de la corrupción con billetes de lotería.
Civilización sería que los ayuntamientos se financien con la venta indiscriminada e irracional de suelo.
Civilización sería dejar que la universidad se convierta en una fábrica de licenciados mal preparados y condenados al desempleo.
Todo eso está dentro de las líneas rojas. Lo demás es barbarie.
En realidad, todo lo anterior es una inmensa estafa. O como decía
El Comediante, todo es una broma.
Por cierto, la violencia es también una estafa. Romper cristales sólo perjudica a las compañías de seguros (y sólo al principio, luego suben las primas). Insultar a los diputados está feo. En general, insultar está mal. Si estás protestando porque te han robado la palabra, la alternativa no es quitársela a los demás. Si te han robado la cartera, la opción no es robársela al vecino.
Insultar es reconocer que has perdido, que te has rendido y que sólo te queda el odio.
De acosar a un ciego, ya ni hablamos. El tipo no puede verte. Eso es fácil de entender. ¿Qué será lo siguiente? ¿Pegar a los niños para dejar patente la ira?
Y al final, la policía siempre pega más fuerte. Son profesionales.
Los profesionales siempre hacen las cosas mejor que los aficionados.
Decían que los indignados eran cuatro gatos. Cuando no eran cuatro gatos, dijeron que no representaban a nadie. Cuando se vio que sí representaban a alguien, dijeron que eran peligrosos. Cuando un grupo (muy numeroso pero no representativo de la movilización que empezó el 15M) optó por la violencia (¿cuatro gatos?), dijeron, ahora lo dicen, que son un ejemplo de la barbarie a la que no se metió en cintura a su debido tiempo.
¿Quieres que se acabe el ruido y los defensores de la 'civilización' vuelvan a repetir la jugada?
Fuente: Guerra Eterna

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