martes, 21 de junio de 2011

Se conmemora el año nuevo andino amazonico 5519

Hoy se conmemora, en Bolivia, elel Año Nuevo andino amazónico o Willka Kuti 5519 y la ceremonia es la de adoración al Sol, el Tata Inti, dios rector de los Incas quechuas, cuyo régimen político se coronó los siglos XI y XII en el territorio del actual Perú en tiempos precolombinos.

La ceremonia principal es en las ruinas de Tiawanacu, centro de la cultura más longeva de los Andes sudamericanos, según despacho de la agencia boliviana ABI.
Bolivia: Ruinas de Tiawanacu
Los originarios de los Andes sudamericanos conmemoran hace siglos con rituales el solsticio de invierno, momento en que el astro cobra más distancia de la Tierra.
Es el momento en que el Sol se levanta por detrás de las montañas e ilumina la Puerta del Sol, símbolo de la civilización tiawanacota.
De acuerdo con el indígena Germán Choquehuanca, el rito celebra el año 160.519, medido en base de un sistema vigesimal. Los últimos 519 marcan la muerte del inca Atahuallpa, tras la toma incruenta de Tumbes y la rendición de las fuerzas del incanato a manos de los colonizadores españoles de Francisco Pizarro.
Los 160.000 restantes derivan de "cinco soles" de 32.000 años cada uno.
Tiwanaku es el centro ceremonial y cuna de la civilización precolombina nacida 10 siglos antes de Cristo y desaparecida poco antes de la llegada de los incas a esas tierras dominadas por el Lago Minchín, o Ballivián, ahora Titicaca.
Se trata de un momento de suprema ritualidad, que los ancestros de los indios andinos celebran hace más de 5 milenios y que corresponde al instante en que la posición del Sol en el cielo se encuentra a su mayor distancia angular al otro extremo del plano ecuatorial.
El Solsticio, fuente de energía y renovación espiritual, se registra como fenómeno natural entre el 20 de junio y el 23 de junio en el hemisferio sur.
Se trata del día más corto o la noche más larga del año, en los umbrales del cambio de estación del otoño al invierno y, para los agricultores andinos, el advenimiento del tiempo de preparación y tributo a la Pachamama (Madre Tierra, en aymará).
Tiwanacu, una ciudad de 15.000 habitantes, vive del turismo que recae sobre las ruinas de lo que fue, en el siglo VII después de Cristo, el centro ceremonial de la urbe más poblada del planeta.
Se estima que en el apogeo del estadio Urbano Maduro, Tiwanacu, una civilización que llegó a desarrollar tecnología agrícola de punta, tenía una población de 100.000 habitantes, antes de desaparecer, explicablemente, entre los siglos IX y X. (Télam)

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