martes, 17 de febrero de 2015

El lenguaje de la expulsión - Saskia Sassen


  Cuando discutimos sobre el aumento de la desigualdad, de la pobreza, de los encarcelamientos, de las ejecuciones inmobiliarias y otras injusticias, si simplemente participamos en discusiones concretas sobre el aumento de la disparidad, no captaremos una realidad más amplia que deberíamos enfrentar. Necesitamos un nuevo lenguaje. Utilizo el término "expulsiones" para señalar la radicalidad de ese cambio necesario. [1]
Por ejemplo, necesitamos un nuevo lenguaje para expresar el hecho de que un número creciente de personas adultas de los barrios pobres de los Estados Unidos nunca ha tenido un empleo; la expresión "desempleado de larga duración" es demasiado difusa y no logra captar una condición estructural radical. Nuestro lenguaje debe reconocer que los 52 mllones de personas identificada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) como "personas desplazadas" casi nunca regresan a sus hogares, debido a que sus "hogares" han sido sustituidos por nuevos edificios lujosos, por una plantación o por una zona de guerra. En realidad, tanto los desempleos de larga duración como los desplazados han sido expulsados de la sociedad.  
    

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