martes, 17 de febrero de 2015

México: El precio del Estado de derecho


 Como el rey se pasaba todo el tiempo sentado   ante la puerta de los obsequios (entiéndase, los obsequios que le entregaban a él), cada vez que oía que alguien llamaba a la puerta de las peticiones se hacía el desentendido   José Saramago El cuento de la isla desconocida            
 Comienza a surgir un amplio acuerdo en México sobre la urgencia de construir un auténtico Estado de derecho. Acaso el mayor fracaso de la democratización mexicana es que no ha logrado que la ley esté por encima de todos, que los trate por igual y que se aplique con absoluto rigor a quien la quebrant. Sin embargo, mientras se habla mucho de los beneficios del Estado de derecho, poco se repara en el precio que hay que pagar para que exista.                        A quienes exigen que la ley se haga valer, lo mínimo se les debe pedir, en afán de congruencia elemental, es que no se comporten como el rey que describe José Saramago en El cuento de la isla desconocida : que se concentra tanto en los obsequios propios del Estado de derecho, que termien por desentenders de las exigencias que supone.   
 El precio del Estado de derecho   

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