domingo, 1 de febrero de 2015

Historia de una desigualdad visible

Vista aérea de la favela Paraisópolis junto a apartamentos e...
Vista aéra de la fabela Paraisopolis junto a departamentos e instalaciones
 deportivas de lujo/ Tuca Viera 
 Solidaridad En el corazón de una de las favelas más grandes de Sâo Paulo   
 El suburio, con 70 000 habitantes, está pegado en el barrio pudiente de Morumbi. 
 Una imagen aérea de la proximidad de ambos districtos, ejemplo de diferencias sociales. 
Oxfam publicó esta semana un informe sobre la brecha entre ricos y pobres.  Brasil sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo.     
 Yasmina Jiménez - Sâo Paulo
 Cuenta María Carbalho, mientras limpia frijoles sentada en su minúsculo negocio de venta de refrescos, que en el edificio de enfrente rodaron hace tiempo una telenovela (se trata de 'La próxima víctima', emitida en 1995 por la televisión nacional Globo). Por eso se sabe de ella que cada apartamento de ese inmueble tiene una piscina en la terraza y por las fotografías que hizo el brasileño Tuca Vieira que ha hecho famosa la favela en la que vive, Parisopolis, y el edificio colidante del barrio de Morumbi por reflejar de forma meridiana las brutales desigualdades económicas y sociales que existen en su país. "Mi tía vivía aquí desde hace más de 30 años cuando no había nada alrededor", asegura airosa María Neusa como restándole importancia al districto rico que ha ido envolviendo su barriada.
  Es verdad que primero aparecieron ellos, los más pobres, y luego llegaron los otros. Según la Prefectura de Sâo Paulo, en el año 1921, el terreno pertenecí a la Hacienda de Morumbi, fue parcelado en lotes para vender, pero "muchos de los que comparon esos terrenos no tomaron posesión efectiva de ellos o dejaron de tributar correctamente". Fue cuando ese terreno abandonado se convirtió en "una invitación a la ocupación informal". Primero fueron pequeñas huertas y terreno para ganado; y ya en 1970, comenzaron a aprecer las primera chabolas de madera".      
  leer más:  Historia de una desigualdad visible



No hay comentarios:

Ir arriba

ir arriba