miércoles, 14 de enero de 2015

El debate en torno a Charlie Hebdo... ser no ser, esa es la cuestión


  Josetxo Ezcurra, Tlaxcala    
 Por José Antonio Gutierrez Dantón, 12-1-2015
 Recientemente escribí un breve artículo titulado Je ne suis pas (Yo no soy Charlie)  sobre la respuesta que suscitó la masacre de los caricaturistas de Charlie Hobdo en París, así como sobre ciertos contenidos de la revista, en particular la trivialización del asesinato de musulmanes. Este artículo, que fue publicado en varios sitios y blogs*,ha  despertado una viva polémica que no necesariamente ha tenido que ver con la intención con que el artículo fue escrito pero que sin embargo ha servido para estimular un debate en momentos en que desde todas las esquinas buscan acallarlo con consignas fáciles. Un amigo decía que lo único que vale la pena escribir es lo que le molesta al poder y al pensamiento hegemónico, aunque éste se disfrace de alternativo.       
  Dentro de los maniqueísmos impuestos (estás con Charlie o con el islamismo), a muchos les parece sorprendente que alguien pueda repudiar a la vez el ataque a la oficina de Charlie Hebdo y las caricaturas de esta revista. Sea por estrechez mental, mala comprensión de lectura, mala fe o lisa y llana estupidez, hay quienes han llegado a la sorprendente conclusión de que denunciar el carácter racista -evidente- de muchas de las caricaturas del Charlie Hobdo significa, en el mejor de los casos,hacerle el juego a los "terroristas" o, en el peor de los casos, avalar la masacre. No ponerse la camiseta Yo no soy Charlie te convierte en sospechoso, en uno de los "otros". Pues yo no entro en ese chantaje. Creo que es un deber moral no solamente repudiar el ataque, sino sobre todo y con más fuerza, oponerse a esta avalancha de racismo y xenofobia que inunda a Europa, donde 80 años después de la derrota del viejo fascismo, el neonazismo se está poniendo de moda nuevamente, precisamente, gracias a la islamofobia. Así mismo, hay que oponerse a las representaciones culturales que, manipulaas o no conciente o inconscientemente, se están utilizando para fomentar el odio. Posición que no es nada fácil en medio del macartismo reinante y de la actitud refleja de muchos a ponerse la camiseta Yo no soy Charlie siguiendo ciegamente las tendencias de facebook.
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