sábado, 10 de enero de 2015

La Revolución saltó la talanquera o el suicidio de negar al Che


Por Toby Valderrama y Antonio Aponte
Un extraño comportamiento se ha presentado en todas las Revoluciones triunfantes: al paso de algunos pocos años, saltan la talanquera y regresan al sistema que querían superar. Es importante estudiar este comportamiento, será muy útil para corregir los estravíos en nuestra Revolución.
El Che Guevara advirtió de este peligro y escribió:    
 "Se corre el peligro de que los árboles impidan ver el bosque. Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual como palanca, etcétera), se puede llegar a un callejón sin salida. Y se arriba alli tras de recorrer una larga distancia en la que los caminos se entrecruzan muchas veces y donde es ifícil percibir el momento en que se equivocó la ruta".
Aquí está lo fundamental de la respuesta: las armas melladas conspiran contra la conciencia de sociedad, estimulan el egoísmo y éste, que es la base psíquica del captalismo, hace su labor subterránea creando las condiciones para la restauración. El egoísmo dominante reclama la satisfación material individual, justifica la guerra de todos contra todos, el aprovechamiento de las oportunidades individuales en detrimento de resto de la sociedad, impulsa la satisfacción de los intereses personales enfretados a los intereses de la sociedad.  
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