jueves, 8 de enero de 2015

Deuda: América Latina ayer, Europa hoy


 La crisis actual no es una crisis del comercio ni de la producción de bienes o de servicios. La crisis es de los bancos, del sector financiero. Su origen es lejano y de naturaleza ideológica; viene de la distorsión que hizo David Ricardo de las ideas de Adam Smit. 
 Smith admitía el egoísmo empresarial como un motor de movimiento económico, pero con normas que lo encausasen, Ricard abogó por la eliminación de las restricciones. En particular, las restricciones en tres cosas:la emisión de papel moneda, en la sobreproducción industril y en la circulación de capitales.    
  La emisión de papel moneda produjo desde entonces sobreproducción de dinero y continua pérdidia de poder aquisitivo. La sobreproducción industrial condujo al imperialismo comercial. La irrestricta circulación del capital condujo a especulaciones y estafas internacionales.
En la época actual eso se agrava, se complica, se expande con la creación de "productos financieros" -porque ahora los servicios financieros dicen ser industria- que circula y se aceptan sin verdadera garantía de valor sea nacional o internacional Los nombres de esos papeles quieren sonar técnicos, con eufeminsmos dichos en inglés: default swaps, derivate, sub-prime o quantitative easing. La realidad es que el mundo es víctima de una estafa originada en Wall Street y la City. Nada nuevo, lo distinto esta vez es su dimensión sideral.  
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